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Apostando
a un negocio ilegal
Carmen
V. se inició en el negocio de la venta de discos pirateados
hace dos años. Durante este tiempo, la PNC le ha decomisado
unos ¢50 mil en discos.
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Las ventas de discos piratas
son numerosas en la capital. Para las casas disqueras son
una verdadera amenaza.
Foto EDH
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Carmen V. vende discos pirateados desde hace dos años, en
una calle cerca de la plaza Libertad, en San Salvador.
Todo comenzó cuando perdió el empleo en un restaurante
de comida rápida. Me dieron mi tiempo (indemnización)
y me puse a pensar en qué haría con ese pistillo,
afirma.
Carmen tenía bien claro que no debía malgastarlo,
puesto que, por la edad, no le sería fácil conseguir
otro empleo.
Después de luchar contra varias ideas, pensó en vender
cidís... de los pirateados. De esto hace ya dos
años, asegura.
Comenzó cuando los discos valían cien colones. Cuando
aún eran gangas, puesto que los originales (legales) valían
alrededor de doscientos, explica.
El negocio marchaba bien hasta que un día hubo un operativo
policial. El resultado fue desalentador. Le decomisaron 15 mil colones
en discos. En el momento se siente feo, pero luego se supera,
asegura.
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Autoridad
actúa sólo con denuncias
A diferencia del
narcotráfico, delito perseguido de oficio, las autoridades
salvadoreñas sólo pueden perseguir la piratería
si hay denuncia del afectado.
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Pero el golpe legal no la detuvo. Al siguiente día, ya tenía
otra cantidad de discos similar a la decomisada.
La temporada de diciembre de ese primer año fue bastante
buena, recuerda.
Otro golpe
Pero la suerte le tenía otro golpe. Al año siguiente,
el 15 de diciembre de 2001, tuvo una decepción más
grande: la PNC le decomisó 35 mil colones en compactos.
Pero ni modo, algo tengo que hacer para comer, asegura.
En ese instante, su hijo, quien la ayuda a atender el negocio, le
anuncia que ya tiene hambre. Es hora del almuerzo.
En total, Carmen ha perdido 50 mil colones en ese negocio ilegal.
Sin embargo, eso no la hace desistir, sólo refunfuñar
por los operativos, pues asegura que ellos (vendedores) sólo
buscan la forma de ganar un poco de dinero.
Carmen refiere que cuando la autoridad les decomisa los discos,
los distribuidores no se andan con consideraciones.
Desde el momento en que uno agarra los cidís, si la
policía se los decomisa, una tiene que pagarlos, explica.
Los vendedores están conscientes de que sus negocios están
al margen de la ley. Pero también saben que mientras la Policía
o Fiscalía no tenga una denuncia, no pueden proceder.
Carmen, por ejemplo, ya tiene su estrategia. Ella asegura que los
operativos policiales los hacen generalmente los días viernes.
Por lo anterior, la mujer toma sus precauciones. No tiene todos
los discos en el puesto. De esa forma, si hay un operativo, no le
afectará totalmente. Es más, la experiencia le da
a Carmen el presentimiento de que uno de estos días la Policía
los sorprenderá.
Por ahora, la mujer se muestra optimista. En estos días está
vendiendo alrededor de cien discos diarios, lo que la hace suponer
que la temporada se pondrá mejor y podrá desquitarse
de las pérdidas que ha tenido con los decomisos.
El negocio de los piratas
Para las autoridades, es un dolor de cabeza; para las casas disqueras,
una amenaza.
- Las autoridades estiman que hay por lo menos entre 50 o 60 quemadores
mayoristas.
- Estos utilizan a otras personas para distribuirlos en el mercado.
- La venta de CD se extiende a todo el territorio nacional.
- Los vendedores detallistas ganan ¢1 o ¢2 por unidad.
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