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Ladrillo
a ladrillo, crearon a TACA
El
abuelo Ricardo compró el 30 por ciento de las acciones. Quienes
le siguieron agigantaron esa empresa con el paso del tiempo.
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Taca posee 39 aviones. Hace pocos años
sólo tenía cuatro. Foto:
EDH |
No fue de la nada ni un obsequio de nadie como la familia Kriete
se hizo propietaria de un porcentaje mayoritario de las acciones
de TACA, una aerolínea que, mientras otros gigantes de esa
actividad sucumben, se ha convertido en una de las compañías
más grandes de Centroamérica.
TACA, sin embargo, no la fundan los Kriete. Se crea en 1938, en
Honduras, con capital de inversionistas estadounidenses. Nace como
una aerolínea que sólo poseía cuatro aviones
para dar servicio de transporte de carga y correo en algunos países
de Centroamérica.
Algunos años después de fundada, Ricardo Kriete, el
abuelo que llegó allá por 1890 desde Estados Unidos,
en barco, sin más fortuna que su inteligencia emocional,
compró el 30 por ciento de las acciones.
Eso ocurrió en un momento en que las autoridades de aviación
de los Estados Unidos exigían que las acciones de las aerolíneas
foráneas que quisieran volar a ese país estuvieran
en manos de nacionales. Ricardo, el abuelo, vio una gran oportunidad
de negocios y adquirió, así, casi un tercio de la
propiedad de TACA.
Cuando falleció, el mismo trabajo constructor y tenaz lo
siguió Ricardo Kriete, su hijo y padre del actual presidente
de esa compañía que lleva su nombre.
Él también realizó enormes contribuciones a
TACA en momentos en que ensanchar el mercado de la aviación
en Centroamérica era sumamente difícil y competitivo.
Más tarde, cuando Ricardo y Roberto Kriete no llegaban ni
a los 30 años, decidieron, con la ayuda de sus restantes
hermanos, darle un enorme salto cuantitativo y cualitativo a TACA.
Primero hicieron crecer su capital. Después, compraron muchísimas
más acciones. Paralelamente, modernizaron la flota de aviones.
Adquirieron otras aerolíneas centroamericanas y las fusionaron.
En fin, lograron, con una genialidad digna de empresarios de calidad
mundial, hacer de TACA lo que es hoy.
Todo esto lo permitió una extraordinaria visión de
jóvenes accionistas y colaboradores que se reunían
en San Salvador a pensar como los mejores en negocios de grandes
ligas, a una edad en que otros corretean sus mejores aventuras.
Roberto Kriete apenas sobrepasaba los 25 años. Ricardo no
llegaba ni a los 30 años. Federico Bloch no llegaba ni a
los 30 años. Y, a pesar de ello, se atrevieron a soñar
y a pensar en agigantar a TACA, mediante una solicitud de préstamo
a un importante banco local.
Los banqueros, por supuesto, estaban dispuestos a entregarles el
dinero. Pero, entre ellos, susurraban y aconsejaban a gente muchísimo
mayor que la muchachada Kriete, que se unieran a ellos para ganar
más confianza a la hora de colocar el dinero.
Por eso es que los Kriete tuvieron que poner, a la cabeza de TACA,
a respetados profesionales y empresarios salvadoreños, mientras
los jóvenes ganaban oxígeno, experiencia y años
para terminar de acabar la gran obra.
Sin duda, aquelos jovenzuelos triunfaron. Vencieron todos los obstáculos.
Trabajaron sin límite, y TACA es hoy una compañía
que emplea a 4,500 personas en el continente y en territorios tan
distantes que se extienden desde Chile hasta Canadá.
Un ejemplo dimensiona la descomunal obra de esos jóvenes
empresarios: cuando Ricardo Kriete tenía 25 años,
TACA apenas poseía dos aviones modernos capaces de transportar
70 pasajeros. Además, contaba con un avión de carga.
Ahora, esa aerolínea tiene 39 aviones que conforman, con
justicia, la flota más moderna de América.
En Comalapa también poseen una base de mantenimiento con
más de 900 empleados. Allí se da mantenimiento a aviones
comerciales de otros países del mundo. Es, en realidad, como
la define Ricardo Kriete, una maquila de altísima tecnología
en reparación de aviones. Opera como un recinto fiscal en
el que los aviones que deben cumplir papeleos engorrosos.
Así han construido los Kriete a TACA, piedra a piedra, ladrillo
a ladrillo.
Algunas ayudas
Es importante no usar notas corridas en los recuadros.
- En 1986 trasladaron buena parte de la ayuda que recibió
el país a raíz del terremoto. Después de los
dos terremotos de 2001, hicieron lo mismo y se pusieron a la orden
de la administración de Francisco Flores.
- TACA regala cientos de pasajes a las personas que necesitan recibir
atención médica en el exterior.
- La familia Kriete entrega importantes contribuciones a AGAPE y
la Aldeas Infantiles SOS. Además, poseen una estrecha relación
con el padre Flavián Mucci.
- Han establecido, desde hace mucho tiempo, estrechas relaciones
con diversas organizaciones privadas y fundaciones locales e internacionales
que ayudan a la comunidad, como FUSATE, Teletón, grupos ecológicos,
Médicos del Mundo y muchísimas otras.
- Apoyan el deporte no sólo en El Salvador, sino en varios
países de Centroamérica.
- Patrocinan toda suerte de actividades y eventos con las comunidades
de salvadoreños que residen en el exterior.
- Ayudaron a la reconstrucción de la Catedral de San Salvador,
Palacio Nacional y muchísimas otras obras públicas
nacionales.
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