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Youzhny,
de recogepelotas a héroe
La final de la Copa Davis heredó un nuevo héroe a
los rusos: Mijail Youzhny, aquel niño que se adentró
al mundo tenístico como recogepelotas precisamente en una
final de la Copa Davis, en 1895
AGENCIA/EFE
Deportes
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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| Mijail Youzhny levanta la ensaladera de
plata junto con sus compañeros del equipo ruso de Copa
Davis. Foto:
AP |
Difícilmente podría imaginar aquel joven recogepelotas
de Moscú durante la final de la Copa Davis de 1995, que Rusia
perdió contra Estados Unidos, que un día se convertiría
en el héroe que logró el punto definitivo para lograr
la primera ensaladera de plata de la historia de su país.
Viendo jugar a Eugeny Kafelnikov, entregando bolas a Andrei Chesnokov,
corriendo tras los primeros aces de Pete Sampras, Misha
daba, sin darse cuenta, los primeros pasos en una competición
que le haría pasar a la historia.
El pasado domingo, Youzhny saltó a la pista como víctima
propiciatoria, en un terreno hostil, ante un rival en confianza
y sin nada que ganar. Pero tampoco que perder.
La sorprendente fortaleza psicológica que demostró
sobre la tierra batida de Bercy le permitió sobreponerse
a los gritos de 15 mil franceses, a los raquetazos de su coetáneo
Paul-Henri Mathieu (cuyo servicio rondó los 190 kilómetros
por hora) y al peso de la responsabilidad de todo un equipo.
Dos sets tardó en controlar la situación, en despertar
y entrar en el partido. Y en la historia. Porque gracias a su victoria,
no sólo consiguió la primera Copa Davis de Rusia,
sino que se convirtió en el primer jugador en remontar dos
sets en contra en un quinto partido decisivo de la final de la Copa
Davis.
Una hazaña que le ha permitido salir de la sombra de sus
dos predecesores, Eugeny Kafelnikov y Marat Safin, y brillar con
luz propia en el tenis ruso.
Formado tenísticamente en el prestigioso club del Spartak
de Moscú junto a su hermano Andrei, Mijail fue creciendo
como tenista a la sobra del prestigioso entrenador Boris Sobkin,
que comenzó a trabajar con los Youzhny en 1993.
Pronto demostró más cualidades para el tenis que el
primogénito, quien resignó su carrera para acompañar
a Misha por todo el circuito.
El triunfo en la Copa Davis servirá para poner un broche
de oro a la temporada 2002, la mejor desde el punto de vista deportivo,
pero una de las peores en lo personal.
Poco después de ganar su primero torneo en Stuttgart, el
pasado mes de julio, sufrió un serio accidente de tráfico
que le privó de varios torneos, aunque sus heridas fueron
leves.
Poco después, Youzhny tuvo que afrontar la muerte repentina
de su padre, el hombre que inspiró su carrera y le apoyó,
al igual que a su hermano, a ser tenista.
La vida le puso una prueba y Youzhny supo sobreponerse. Tras un
paso discreto por el torneo de Moscú, Misha llegó
a las semifinales de San Petesburgo, logró meterse entre
los 40 mejores del mundo (32), siempre con modestia, escondido tras
los grandes de su país.
Hasta que el destino le permitió dar un paso al frente, que
afrontó con la misma determinación con la que ha conducido
toda su carrera. La que ha permitido al recogepelotas convertirse
en héroe.
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