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Peripecias sobre una tabla
El torneo de surf Roca Zunzal dejó mucha adrenalina sobre
la arena y a un nuevo campeón en la categoría open/expertos:
Juan Carlos Ramírez.
Marcelo Betancourt/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Olvídense de Hawaii,
Australia, San Diego, Brasil y FIji. A 40 minutos de San Salvador,
la playa El Tunco no tuvo que envidiarle emociones
a ninguno de estos paraísos tropicales. En sus aguas
y sobre sus olas, atletas salvadoreños destilaron surf,
y del bueno en el Torneo Roca Zunzal.
Foto EDH/ Osmín Herrera.
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Olvídense de Hawaii, Australia, San Diego, Brasil y FIji.
A 40 minutos de San Salvador, la playa El Tunco no tuvo
que envidiarle emociones a ninguno de estos paraísos tropicales.
En sus aguas y sobre sus olas, atletas salvadoreños destilaron
surf, y del bueno en el Torneo Roca Zunzal.
Las eliminatorias del sábado por la mañana habían
dejado claro quienes eran los mejores surfistas y la competencia
del domingo prometía encuentros reñidos en las definiciones.
La atracción de las eliminatorias giraba alrededor de los
participantes foráneos que se habían trasladado desde
Estados Unidos, Europa y Japón. Sin embargo, sólo
locales accedieron a la etapa de desenlace.
El estado del tiempo no favoreció la dimensión de
las olas. El viento impulsaba a las olas a correr de izquierda a
derecha. Esa trayectoria lateral no era la idónea para crear
olas demasiado grandes, para ello se necesitaba que el viento se
encaminara desde la orilla hacia mar adentro. No obstante, eso no
detuvo a los malabaristas sobre tabla a la hora de lucirse.
Los 25 minutos
La dinámica consistía en lanzar a los finalistas a
las olas durante 25 minutos. Los atletas debían atacar las
olas realizar sus movimientos y peripecias para impresionar a los
jueces y además evitar interrumpir el curso de su rival para
no sufrir penalizaciones.
Los primeros en saltar al agua fueron los surfistas del nivel intermedio.
Por un momento parecía que William Aguilar despuntaba luego
de hacerse de varias olas realizando retaches, pero la consistencia
de Alberto Molina que incluyó un giro 360 le aseguró
el primer lugar. Atrás de él se ubicó Aguilar
seguido por Guillermo García.
La sorpresa de la jornada la dio Juan Carlos Ramírez en la
categoría Open/Expertos al destronar al favorito y campeón
nacional Jimmy Rotterdam. Ramírez definió su triunfo
con un insuperable aéreo que arrancó los aplausos
del público. Rotterdam había conquistado un par de
giros 360 pero no fue suficiente y terminó ubicado tercero.
El segundo lugar, del nivel más avanzado, fue capturado por
José Díaz.
La jornada continuó con la definición de los novatos
que terminó dominada por Jesús Domínguez tras
una serie de retaches y la realización de un tubo.
Para el cierre hicieron su aparición los practicantes de
bodyboard. Esta modalidad se mostró más espectacular
con los espirales mejor conocidos como flips.
El lenguaje del surf
Cada uno de los malabares realizados por los surfistas tienen sus
nombres especificos. Acá su traducción:
Tabla
Retache: Golpear la ola con la tabla de manera lateral
Floren: Usar como riel la punta de la ola
360: Vuelta completa sobre una ola
Tubo: Atravesar la ola
Combat: Es un retache a la inversa
Aereo: saltar de la ola, reetache en el aire y regresar a la ola
Olly: Saltar de la ola sin retache
Bodyboard
Tubo: Atravesar la ola
360/360 inverso: hacer un giro completo sobre la ola
Rolo: subir por las paredes de la ola
ARS: hacer un rolo y terminar con un aereo con giro completo
Backflip: girar completamente con la tabla
Dropflip: girar completamente con una rodilla sobre el bodyboard.
La cultura del surf
Desde la carretera se podía sentir que por los caminos
que avanzabámos eran territorios del surf. A un par de
minutos del lugar pactado para el Torneo Roca Zunzal, un pequeño
letero que leía en inglés: Se rentan cuartos
para surfistas, nos dio la bienvenida al mundo de las olas
y las tablas.
Al dar los primeros pasos por la arena los cabellos descolridos
por el sol, los shorts floreados y los lentes obscuros comenzaron
a aparecer. Más adelante las filas de tablas y bodyboards
terminó de maquillar el ambiente surfero del lugar.
Cuando arrancaron las competencias las docenas de espactadores
acapararon las mejores vistas. No faltaron aquellos ingeniosos
quienes desafiaron las alturas y subieron a la piedra peña
zunzal en busca de la ubicación y apreciación perfecta.
Los aplausos resonaban ante cada movimiento espectacular de los
surfistas. Los típicos wooooouuu y yeaaaahh ensalsados
con acento de sal inundaban el lugar.
Todos los ingredientes para una velada surfista condimentaron
el lugar. Toda una cultura del surf.
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