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Desde la capital del mundo...
Algunos aficionados santanecos vivieron y sufrieron la victoria
de C.D. FAS desde la Ciudad Morena, donde gritaron y festejaron
como si hubieran estado en el Cusca
Deportes/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
A
tres, a tres, a tres de ser campeón..., era una de
las canciones que se escuchaban en voz de los seguidores tigrillos
durante los tres minutos de reposición del partido final
del Torneo Apertura 2002 entre FAS y San Salvador. Luego, abrazos,
besos, llamadas por teléfono y cohetes fueron el inicio de
la celebración del bicampeonato de FAS, después de
haber derrotado a las panteras con marcador de 3-1.
Y mientras los jugadores tigrillos festejaban en la cancha del Monumental
Estadio Cuscatlán, los aficionados, que se quedaron en la
Ciudad Morena, no pudieron contener la felicidad ante el regalo
de Navidad que les dio el equipo santaneco y salieron a las calles
a celebrar la décimo tercera corona del fútbol nacional.
Durante los 90 minutos del partido, los seguidores tigrillos que
presenciaron el partido desde Santa Ana, lo sufrieron y lo vivieron
igual que los que se hicieron presente en el escenario deportivo.
Tanto que al 71, cuando el árbitro central Ramón
Migdonio Argueta pitó el penal a favor de FAS, los seguidores
tigrillos no dudaron en proponer al jugador que sellara el partido.
A Gilberto Murgas o a (William) Reyes, decían
algunos.
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Preámbulo
de una fiesta
El San Salvador y FAS pusieron el ambiente en el Cusca.
La Final se vivió en grande |
Un par de segundos más tarde, la propuesta cobraba vida
en la pierna de Reyes, quien engañaba a Misael Alfaro, y
la colocaba en el fondo de la red pantera, convirtiendo la incertidumbre
en gritos de júbilo.
Las propuestas técnicas continuaron y la camiseta del técnico
de FAS, Agustín Chochera Castillo, pasaba de
aficionado en aficionado, los cuales no dudaban en proponer algunos
cambios dentro del engramillado. Saquemos a De la Cruz y metamos
a Panameño, se escuchaba. Mientras, al fondo no dejaba
de sonar el tan ansiado: Ahí, ahí, ahí
esta el Campeón...
Los comentarios de los seguidores tigrillos no cesaban, e iban desde
la crítica a los comentaristas deportivos hasta una fuerte
recriminación o advertencia a los jugadores azulgrana.
Si el Manotas (Luis Castro) falla, le quitamos
el carro, decían los más osados.
Y mientras la victoria de los tigrillos era cada vez más
inminente, algunos aficionados que no eran santanecos aseguraban
que si no fuéramos de Santa Ana, pagaríamos
por serlo, ante lo cual el resto de fastanecos
no dudaban en chiflarles.
Los primeros rayos del sol
Pero el ambiente de fiesta en Santa Ana no sólo se vivió
durante el partido, ya que los aficionados tigrillos se armaron
de camisetas y banderas, cuando apenas los primeros rayos del sol
anunciaban un nuevo amanecer.
Los primeros seguidores azulgrana se hicieron presentes
frente al parque Menéndez para abordar los buses que los
llevarían hasta el Cusca a presenciar el partido.
Mientras tanto, otros hacían su aguinaldo vendiendo banderas,
camisetas, discos compactos y otros souvenirs en la
salida de la Ciudad Morena. Tal fue el caso de Oscar Contreras,
quien instaló su vehículo en las afueras de Santa
Ana y se dispuso a vender banderitas con la leyenda: 100 %
Fastaneco, las cuales eran colocadas en las ventanillas de
los vehículos por un costo de $2.50 dólares.
La emoción del partido llegó hasta El Refugio, Chalchuapa,
donde la madre del jugador tigrillo Gilberto Murgas esperaba ansiosa
la hora cero para ver a su hijo elevar la Copa de campeón.
Agradezco el apoyo que le dan a Gilberto en Santa Ana,
dijo la madre de uno de las cartas fuertes de FAS, por medio de
una radio local santaneca, horas antes del encuentro futbolístico.
La corazonada de madre no falló y la progenitora de Murgas
pudo ver su sueño hecho realidad alrededor de las cinco de
la tarde, cuando el pitazo final marcaba otra victoria más
al palmarés del equipo santaneco.
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