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Diversión
Vs. tensión
Invitamos a jugadores de FAS y San Salvador para jugar una final
adelantada en las maquinitas de El Mundo Feliz. Los tigrillos
salieron con la mejor parte
Carlos Vides/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Victor Merino Dubon,durante
juego contra Alfredo Pacheco de FAS en las Maquinitas del
Mundo Felíz,
Foto Digital EDH / Ricardo Benítez
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Horas antes de la final, hay nervios. Aunque los técnicos
hayan aflojado las exigencias de los entrenos y se intente dar a
los jugadores un ambiente de tranquilidad, la tensión se
respira en cada interna mientras la hora cero se acerca.
Por eso, El Diario de Hoy pensó en brindar a algunos jugadores
de ambos equipos un momento de diversión y sano esparcimiento...
En el Mundo Feliz, con varias maquinitas de corte futbolero.
Los fasistas presentaron una tripleta de respeto: Los volantes Gilberto
Murgas y Alfredo Pacheco, y el defensa Marvin González. Los
pantera tuvieron algunos problemas logísticos, por lo que,
al final, el único presente en el lugar fue Víctor
Merino Pega Dubón... Quien no resintió
la inferioridad numérica. Lógico, de seguro
Rubén Alonso ya habló con sus jugadores sobre un partido
en el que las gradas estarán cubiertas, en su mayoría,
de azulgrana.
Merino no se amilanó y, entre bromas y risas, se puso serio
a la hora de defender el negro y blanco de su camisola virtual.
Primer episodio: Virtua Striker
San Salvador 1-0 FAS
El primero en enfrentarse a el-hombre-equipo-Merino
fue Pacheco. Jugaron en una máquina que tiene una pelota
en la parte inferior, la cual se debe patear con colocación
y fuerza exactas para disparar y hacer pases. Arriba también
tiene una palanca para dirigir al jugador que conduce el balón.
Ambos futbolistas no tuvieron problemas para dominar rápidamente
estas direcciones, y después de un par de juegos de prueba,
llegó el primer partido en serio.
Pacheco dominó por varios tramos del juego, disputado a cinco
minutos, pero El Pega respondió con un sombrerito
que pegó en el horizontal y que fue rematado por el número
9... Es decir que, en esta primera final virtual, José Martínez
marcó el gol de la victoria pantera. Pachecó
aceptó la derrota con cierta conmoción.
Segundo episodio: Pénales virtuales
FAS 4-1 San Salvador
Ahora fue Murgas quien saltó a defender los colores fasistas
ante el único representante capitalino. El duelo se desarrolló
en una máquina especial para lanzar pénales y tiros
libres, siempre con una pelota en la parte inferior.
De nuevo hubo un par de pruebas, pero sólo para que los jugadores
se lucieran: La máquina estaba en dificultad para principiantes,
por lo que cada disparo a marco besó las redes sin problemas.
Ese arquero es de tirar y abrazarse, bromeó Murgas,
mientras Merino parecía preocupado por la colocación
de sus disparos.
Desde luego, no era posible que jugadores de esta talla se midieran
con un arquero novato, por lo que se elevó el nivel de dificultad
a profesional.
Murgas no tuvo mayores problemas con este incremento, y se dedicó
a lanzar misil tras misil en el juego. Merino mostró buena
técnica pero poca efectividad... La máquina le jugó
varias malas pasadas, pues sus tiros salían desviados por
poco.
Al final, El Bombardero Murgas recuperó el honor
de su equipo en la serie virtutal con un contundente
4-1.
Tercer episodio: Futbolito
FAS 5-2 San Salvador
El último choque debió ser entre Marvin González
y, claro, el Pega, pero el defensa cedió su puesto
a Pacheco, que estaba secretamente picado tras su caída en
el primer juego.
Y se las desquitó: Merino no pudo contra la artillería
del jugador tigrillo en la máquina más
artesanal de la velada, el clásico Futbolito, y perdió
con marcador de 5-2.
Eso sí, Merino luchó como pudo y llegó a estar
3-1 abajo, pero su impulso no le alcanzó para remontar el
resultado.
La serie final, entonces, quedó para 2-1 a favor de FAS.
Llegaron los saludos de despedida y la celebración de los
tigrillos, que aceptaron el arrojo del jugador rayado
en cada máquina. Los futbolistas se despidieron con sonrisas
y apretones de mano, más un informal nos vemos más
tarde... Una despedida que, ya con la final encima, no sonó
tanto a un juego.
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