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Repaso al potencial
FAS y San Salvador tienen lo suyo. Revisando línea por
línea de cada uno el equilibrio funcional se mantiene, aunque
sean distintos en esquema táctico y estrategia.
Roberto Aguila
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Si a uno le pidieran señalar al equipo que gana la final
este domingo, tendríamos que tirar una moneda al aire para
decidir.
¿Por qué?
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Jorge Mágico
González será desde este lunes columnista exclusivo
de El Deportivo. Y debutará este lunes comentando
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Porque si bien FAS trabaja bajo un esquema táctico de 3-5-2
y San Salvador conserva la línea de cuatro con el tradicional
4-4-2, y ambos se manejan bajo distinta estrategia, los dos tienen
un punto de contacto en relación al equilibrio funcional
que guardan tanto con la pelota como sin ella.
Se parecen mucho en el aspecto defensivo, porque los dos destinan
siete u ocho hombres para rescatar la pelota, al margen de la forma
en que dispongan su última línea de defensores.
Se diferencian en la estrategia, porque mientras San Salvador suele
jugar esperando y perfilado para el contraataque, FAS prefiere el
toque asociado para salir y llegar.
La importancia del relleno
Es lógico que la distinta estrategia que muestran ambos equipos
está vinculada a la característica técnica,
mental y física de sus planteles. San Salvador explota el
contraataque porque tiene en Franklin Webster y Alex Obregón
a dos hombres que saben moverse en espacios largos merced a su velocidad
y potencia, además de que cuenta con Emiliano Pedrozo, el
zurdo talentoso que sabe ubicar el espacio propicio para poner la
pelota exactamente ahí.
FAS, en cambio, posee hombres con más oficio técnico-táctico
para meterse en la línea del fútbol asociado. Tiene
en Jorge Rodríguez y Gilberto Murgas dos volantes que no
sólo marcan sino que procuran salida porque esstán
dotados para hacerlo. Y si a eso se agrega la suficiencia de los
laterales para sumarse al ataque, FAS termina siendo un equipo con
mucha profundidad ofensiva.
Lo que cabe preguntarse es qué puede pasar en una confrontación
entre dos equipos que, si bien saben aferrarse al equilibrio defensivo-ofesnsivo,
son marcadamente diferentes en el funcionamiento colectivo. Por
ejemplo,
¿tiene FAS el mismo poder de ataque ante un rival que le
juega esperando?
¿Dispondrá esta vez el San Salvador del espacio necesario
para hacer daño con el contragolpe, o FAS ya tomó
todas las precauciones para clausurarle todo el campo?
Las respuestas que podamos encontrar irán despejando todo
lo que circula alrededor del partido. Mientras tanto, las expectativas
suben de grado.
Línea por línea
En un partido nivelado en muchos aspectos, como parece ser el duelo
San Salvador-FAS, el desequilibrio terminan poniéndolo las
individualidades. Por ello es bueno detenerse un poco para analizar
el relleno humano de cada equipo.
Portería:
Por mayor rodaje en el fútbol y por la experiencia de jugar
finales, Misael Alfaro aparece con mejor engranaje que Luis Castro
en el cuido del arco. Mientras el arquero del San Salvador ha jugado
diez finales, el de FAS apenas tiene una.
Defensa:
A pesar del distinto libreto con que funcionan, ambas defensas se
muestran sólidas y dispuestas a mantener el orden de marca
y cobertura.
El oficio de Orlando Garcés y Mario Meza Mayén, del
San Salvador, es similar al que muestran Víctor Velásquez
y Daniel Sagastizado, los stoppers de FAS, además de la madurez
adquirida por Marvin González.
En general ambas faenas defensivas se complementan con el aporte
de los volantes que van en auxilio de los del fondo. Tal es el caso
de Jorge Rodr[iguez y Gilberto Murgas, en FAS, y Denis Alas y Rodrigo
Lagos, en San Salvador.
Delantera:
En este rubro, por velocidad de maniobra y potencia para definir,
los atacantes del San Salvador, Obregón y Webster, parecieran
ser más explosivos que William Reyes y Alejandro Bastos,
de FAS.
Pero ocurre que esta diferencia acaso la establezca la disposición
ofensiva que adopta cada equipo, y en este sentido el contragolpe
que asume el San Salvador favorece a sus atacantes, como la manera
de atacar de FAS es ideal para Bastos y Reyes.
La jerarquía que uno u otro alcance dependerá de las
ventajas defensivas que ofrezca el rival.
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