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A Dios le pido

FAS viajó a Esquipulas para agradecerle al Cristo Negro el haber accedido a la final. Ahora su fe está puesta en ganarla.

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

“A pedirle a Dios profe (por la final)” le preguntamos a Albaerto Castillo sobre su visita de ayer a Esquipulas. “Pedirle no, agradecerle sí”, respondión a nuestra interrogante.
Foto EDH / Huber Rosales

“A pedirle a Dios profe (por la final)” le preguntamos a Albaerto Castillo sobre su visita de ayer a Esquipulas. “Pedirle no, agradecerle sí”, respondión a nuestra interrogante.

Castillo extendió su respuesta para dejar las cosas claras. “Le vamos a agradecer por habernos permitido derrotar a Firpo, de hecho llevamos una placa de agradecimiento que se la vamos a dejar al pie de su cruz. Después vamos a venir a agradecerle por la final”, detalló el timonel.
“Pero inconscientemente le vas a pedir por el domingo”, replanteamos.
“Pues sí (suspira y sonríe), pero ahorita vamos a agradecerle hermano”, aclaró.

Fue el lunes 20 de mayo anterior, que “Chochera” y sus dirigidos visitaron el templo del Cristo Negro, para agradecerle por eliminar a Águila en la serie semifinal del Clausura 2002.
Esa vez la fe de los “tigrillos” se fortaleció y les inspiro para que seis días después derrotaran en el juego final al Alianza”.

“La verdad es que le hemos pedido que nos de fortaleza. Si Él quiere y si lo desea, seremos campeones”, opinó William Osorio.

Castillo cree lo mismo, aunque también piensa que la fe no lo es todo. También hay que obrar.
“No solo es pedir sino también dar. Tenemos que poner lo nuestro, el sacrificio, la humildad, las ganas de querer ganar. Dios hará su parte, pero nosotros debemos hacer lo nuestro”, precisó.

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Acto de fe

Uno a uno fueron formándose los “tigrillos” para engrosar la fila de decenas de feligreses, que aguardaban el momento preciso para admirar la imagen del Cristo Negro.

Llegado el momento frente o alrededor de la imagen de Jesús cruxificado, los actuales campeones se tomaron de la mano para orar. Alejandro de La Cruz aprovechó el momento, para dirigir la plegaria.
“Hoy te queremos dar gracias por habernos permitido llegar a la final. Primero Dios estemos de vuelta para agradecerte por haber ganado”, rezó el argentino.

Luego de un Padre Nuestro y un Ave María, los “santanecos” abandonaron la iglesia como exige la tradición. De frente al Cristo y caminando de espaldas.

“Es para que se le cumpla el milagro que uno pide”, contó don “Lolo”, el utilero del equipo, quien todos llaman “Winnie Puh”.

“Esperamos que Dios nos de fuerza para el domingo. Que Él quiera que volvamos a ser campeones”, dijo el zaguero Víctor Manuel Velásquez, antes de subir al microbus que lo devolvería hasta Santa Ana.

Del sueño al relajo

Una que otra broma les acompañó en su viaje de ida. Parecían “tigres” adormitados.
Pero una vez abordaron el microbús para regresar a El Salvador. Los “tigrilos” despertaron y vaya de que manera.

Dicen que en el otro colectivo iba el “grupo de los relajos”. No sé, pero los que iban en el que nosotros abordamos, no han de ser los más serios.

Canciones de Miguel Mateos y Aluz Nahual prendieron el ambiente. Insofacto Ernesto Góchez comenzó con su repertorio musical.

“Buenale niño de cobre” le felicitó Daniel Sagastizado, cuando Góchez muy emocionado cantaba. “Callate loco” le dijo alguien sentado más atrás en el transporte.
Pero sí algo logró Neto es hacer ameno el ambiente. Aunque para ello tuvo que recurrir al relajo.

 

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