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Ser segundos no basta

Armonía y tranquilidad emanan las filas del San Salvador. Sin embargo, los ojos de los jugadores no pueden ocultar la sed de triunfo

Marcelo Betancourt/ EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Ruben Alonzo Técnico de San Salvador conversa con sus pupilos antes del entreno de este día San Salvador se prepara para la final ante Fas el domingo 22.
San Salvador 17 de Diciembre de 2002´
FOTO DIGITAL HUBER ROSALES

“Ellos podrán ser tigres, pero nosotros somos panteras“, exclamó con agresividad el uruguayo Rubén Alonso, entrenador del San Salvador. Frente a él y esparcidos sobre la grama, sus pupilos escuchaban atentos.
Alonso no tenía ni dos minutos de haber llegado a la cancha de la Finca San Luis y ya trabajaba en la motivación de su equipo.

Y es que en la cabeza del uruguayo no hay un sólo espacio para el conformismo. Él va por el primer lugar.
Pero además, sabe que la camisola del San Salvador no tiene el mismo peso que la del FAS, su contrincante por el título, y que la verdadera lucha será disputada en el aspecto anímico y mental.

La clave: Los ánimos

Por el momento, en actitud, los jugadores están más encendidos que su mismo entrenador. Alonso arribó a la cancha de entreno al filo de la hora programada, mientras que sus dirgidos tenían quince minutos de estar listos y equipados para arrancar.

Antes que nada, el preparador uruguayo habló a solas con Mario Meza Mayen, un veterano protagonista de finales salvadoreñas. Acto seguido reune a los demás y comienza de inmediato con la charla para pulir el colmillo de pantera que todos llevan por dentro.

“Ese estadio va estar completamente rojo, acaso no quieren ganarles así, ustedes son once y los de FAS once, yo voy a estar a un costado y la Chochera (Agustín Castillo) va a estar al otro. Además Castillo no juega y mucho menos la afición“ le afirmó Alonso al plantel.

En medio del discurso, Emiliano Pedroso, Meza Mayen no dudaron en aportar con su experiencia para la causa.
El uruguayo decidió arrancar con trabajo físico y mandó a todos a trotar alrededor de la finca.

Antes de salir al trote, el portero suplente Ricardo Guevara Mora, dejó salir un comentario al aire:“Ellos se van a encargar de llenar el estadio y nosotros nos vamos a encargar de vaciarlo, van a ver“.

El trabajo continuó con ejercicios de reacción para luego dar paso al juego de conjunto: lo que todos esperaban.
Rubén Alonso armó tres equipos de siete jugadores, en un espacio de sólo mitad de cancha. El objetivo: explotar jugadas en espacios cortos y resolverlas con toques de primera. No parecía una tarde de trabajo ya que todos bromeaban y reían por cada situación.

En el equipo enfundado en chalecos celestes el uruguayo formó un equipo bastante ofensivo que incluía a Pedroso, Webster, Alex Obregón, Héctor Morales y Victor Merino.

El cuadro de elástica blanca contaba con la fuerza de Orlando Garcés, Julio Rivas, Dennis Alas y José Martínez. Mientras que el equipo de los talibanes, nombrados así por ellos mismos por andar con una camisa enrollada en la cabeza, había mayor cantidad de marca con el aporte de Mario Meza, William Torres y Rodrigo Lagos.

 

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