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El
regreso a un país desconocido
Para
finales e inicio de año se espera la llegada de más
de mil 400 compatriotas deportados debido a los atrasos en ese proceso
que existen en Houston, Texas, según la organización
CRS.
Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Los compatriotas esperan
el ingreso en las instalaciones del aeropuerto para recoger
las pertenencias.
Foto EDH
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¿Quién quiere pupusas?, ¡yoooo! fue la respuesta
unánime de los 70 salvadoreños provenientes de Estados
Unidos que apenas tenían un par de minutos de haber arribado
al país en un vuelo bastante singular.
Con suma entrega, varios coterráneo que retornaron de manera
involuntaria se concentraban en el sabor de la comida típica
mientras otros esperaban su turno para comunicarse con su familia
y darle la noticia de que habían llegado a El Salvador bajo
la categoría de deportados.
Esta situación se repite semana a semana en las instalaciones
del Aeropuerto Internacional El Salvador, debido al incremento de
las deportaciones de los últimos meses por parte del Servicio
Nacional de Inmigración de los Estados Unidos (INS, por sus
siglas en inglés).
Y es que el conducir en estado de ebriedad, cruzar la calle en
lugares no permitidos o, simplemente, carecer del permiso de residencia
y trabajo son motivos más que suficientes para que cientos
de compatriotas sean obligados a regresar a un país, que
para algunos es extraño.
A la espera
Según información de la organización Catholic
Relief Services (CRS), sólo para el mes de diciembre de este
año se espera la llegada de seis vuelos con un aproximado
de 70 pasajeros cada uno.
Y la misma situación puede repetirse en los primeros tres
meses del 2003, en los cuales se espera la repatriación de
mil 400 salvadoreños.
La razón que maneja CRS en cuanto al elevado número
de compatriotas es que existe un atraso en los procesos de deportación
del Corporation Center of America en Houston, Texas.
En ese lugar, muchas personas permanecen hasta un año a la
espera de la resolución de sus casos, lo que les provoca
daños de tipo psicológico.
La presión es que esta gente, según la ley estadounidense,
no pueden estar más de 60 días detenidos, informó
Rich Jones, director de CRS en El Salvador.
A esto se le agrega la limitada capacidad del país de absorber
a los cientos de indocumentados para que puedan tener acceso a oportunidades
de tener una vida digna en un país que apenas conocen y al
que deben adaptarse.
Vulnerables
La mayoría de salvadoreños que emigran permanecen
hasta más de 20 años en el norte, por
lo que al regresar a su tierra natal no reconocen lugares, direcciones
o no poseen familia que los reciba mientras se acomodan a su nuevo
estilo de vida.
Esta gente viene al país sumamente necesitada, no tienen
orientación de cómo está la situación
del país, a veces no tienen ropa, no tienen dinero,
manifestó Jones.
Por esta situación de enorme vulnerabilidad fue creado en
1999 el Programa de Atención a los Inmigrantes Salvadoreños
(PAIS) Bienvenido a Casa, que se ha encargado de facilitar
el regreso y la reinserción social y productiva a unas 13
mil personas que han retornado.
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