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[ Enrique Molins ]
“Organizamos los mejores juegos de la Historia”

El presidente del INDES hace un balance de los Juegos con sus aciertos y errores. Además, minimiza los 22 oros de Guatemala y anuncia que para los Panamericanos ganaremos cinco medallas

JULIAN MANSILLA Y
CLAUDIO MARTINEZ/ EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Pasaron los Juegos pero en la oficina de Enrique Molins se mantiene el ritmo y la efervescencia de los primeros días de noviembre. Su agenda sigue tan ocupada como siempre, sus dos celulares suenan sin parar y la montaña de papeles -ordenada, eso sí- continúa creciendo.

Sin embargo, el ingeniero Molins parece un poco más tranquilo ahora que todo ha pasado. Pero sólo un poco. Delante de sus ojos tiene una serie de gráficos de barra donde se detalla la actuación de El Salvador en la historia de los Juegos y se resalta el pico histórico de las 123 medallas. Otros de los gráficos compara esas 123 con todas las logradas por Centroamérica, que no superan esa cifra. “Y me vienen con que Guatemala ganó más de oro que nosotros. Por favor, si sumamos todo Centroamérica no llegamos a las medallas que ganó El Salvador. Acá está, fíjense...”, dice orgulloso extendiendo una copia.

El Diario de Hoy: Es cierto, pero todos estaban pendientes de los oros de Guatemala...
Enrique Molins: El medallero es un invento, no es algo oficial. Uno puede ordenarlos según los oro, pero también se puede hacerlo cuantitativamente. Al medallero hay que analizarlo.

¿Y cuál es su análisis?


EM: Que lo nuestro fue muy bueno, mejor que cualquiera en Centroamérica. Si se analiza Maracaibo 98 uno se da cuenta que el sexto puesto lo ocupó Surinam. Y todo por una nadadora que vivía en Estados Unidos se echó seis oros.

Es inevitable que surja la comparación con Guatemala

EM: Hay que reconocer que lo de Guatemala ha sido bueno, pero lo de El Salvador fue mucho más... Tienen un equipo de remo fuerte, pero muchas de esas medallas de oro las ganaron en tiro al plato. Además, digo que hay analizar porque el medallero no es justo. El Salvador ganó la medalla de oro en fútbol, que es un logro increíble, y suma uno. Después viene un pesista nicaraguense y en media hora se gana tres...

¿Cuál vale más?

¿Cuál fue su gran enojo durante los Juegos?


EM: Cuando leí la entrevista de Amadeo Francis en El Diario de Hoy y que decía que “la pista era un producto lamentable”. No entiendo por qué no le preguntaron a los atletas. Acá tengo lo que dice Ana Guevara: “la pista muy buena”. Y Félix Sánchez, quizá romántico el hombre, declaró que era la mejor pista que había corrido en todo el año. Quizá exageró un poco...

-¿Volvió a cruzarse con Francis luego de eso?

EM: Lo ignoré varias veces. Me importa un pepino lo que piense. ¿Cómo se permite que un señor trate a El Salvador como un país octavo mundista. Yo no tendría el valor para ir a otro país y hablar así. Yo no quise contestarle el momento porque no quería manchar los Juegos...

¿Qué fue lo más positivo que dejaron los Juegos?


EM: Creamos héroes, eso es importantísimo. Si hoy se hace una encuesta de los 10 deportistas más importantes del país no sé si habrá uno de fútbol. Es un caso atípico, pero es es parte de nuestro éxito. Pero con esto de las medallas hubo un problema...

¿Cuál?

EM: El emborrachamiento de victoria de la primera semana nos jugó en contra. Los entrenadores me decían que estaban hartos de tantas celebraciones, como que nos habíamos desorbitados. Se iba a lo del presidente, al diario, a la empresa patrocinadora... Parecía un show de modas.

¿Y eso en qué afectó?

EM: En que muchos de los que salían en las fotos todavía tenían que seguir participando. Jorge Jiménez tenía que competir cinco días. El es un tipo muy difícil de desconcentrar. Pero se lo llevaron a una sesión de fotografía cuando él tenía que regular su arco porque alguien se lo botó. Así hubo más casos.

No se obligó a nadie.

EM: Lo que pasa que son excelentes personas y no se niegan. Son muy agradecidos, no pueden decir que no. Pero celebramos antes de hora. Son experiencias que hemos vividos y que servirán para el futuro. Pero mejor que no ganamos más medallas...

¿Por qué?


EM: Después va a ser problemático en los próximos eventos. La gente va a exigir más .
Inevitablemente van a bajar. Ser locales siempre significa un plus...

EM: No debería bajar demasiado. Tendríamos que mantenerlos en esa cifra o un poquito menos. El 25 o 30% son por la ausencia de Cuba. Y ese es otro análisis.

¿Qué hubiera pasado si venía Cuba?

¿Qué hubiera pasado?


EM: Hubiéramos ganado los mismos oros, porque ninguna cubana le hubiera ganado a Eva María, los tiradores de ellos no son buenos. Pero las cosas hubieran sido diferentes en remo, en martillo...

¿Quiere decir que Guatemala habría ganado mucho menos de 22 oros?

EM: Muchos menos, claro. En remo, por ejemplo, se hubieran llevado todas los cubanos. Con Cuba aquí, hubiéramos andado por las 90 medallas. Y mi pronóstico eran 85.

¿Pero usted dijo 60?


EM: Es que desde que yo estoy aquí empecé con la locura de decir lo que íbamos a ganar. Y siempre me he quedado corto. Yo siempre digo una cifra que genera expectación porque supera todo lo del pasado. Si en el pasado tuvimos 36, yo dije 60. Era suficiente para contentar a la gente. Yo pensaba en 85 medallas.

¿Cuál fue el gran acierto de los Juegos?

EM: Hacer la Villa en la Universidad. Fue una inversión de máxima utilidad. Siento orgullo porque contribuí en algo tan importante para la educación. A nivel deportivo, es dejarle al país un equipamiento deportivo de altísimo nivel. Quedamos armados hasta los dientes.

¿Y el error?

EM: Yo pedí disculpas solo por una cosa. Los demás problemas han sido pequeños e incluyo la payasada de la pista.

¿Por qué cosa tuvo que pedir perdón?

EM: Por lo del protocolo del día de la inauguración. Es algo que se magnificó porque hubo gente que lo quiso magnificar. Yo estaba ocupado en mil cosas, no me di cuenta.

¿Qué pasó?

EM: Es que Rogge y a Vázquez Raña quedaron en los extremos. Pero si yo no pongo al presidente de la asamblea legislativa al lado del presidente se me arma un problema político mundial.

¿Rogge traía un discurso y no lo dejaron hablar?

EM: Eso es mentira. Era un invitado del Comité Olímpico y nada más. Era un honor, claro. Él es un hombre bien sencillo que no da problemas, el problemático era Vázquez Raña. El sí estaba indignado. Le mandamos una carta a cada uno pidiendo disculpas y se terminó el tema.

¿Qué pensó cuando se enteró del accidente de Cova?

EM: Que se venía el mundo abajo. Y lo peor es que la coincidencia quiso que fuera Venezuela. Fue una accidente, pero fue duro y muy difícil de entender. Yo tenía mil problemas que resolver y tuve que dedicarle todo el día a eso.

¿Qué otros problemas?

EM: Todo el mundo que tenía un capricho amenazaba los Juegos. Pero el daño grande lo hizo Cuba. Fue un boicot, con esas palabras. Fue con premeditación y alevosía... El daño económico fue grande.

-¿Cuánto?

EM: Sólo en equipamientos gastamos 170.000 dólares. Nos hicieron preparar dos edificios. Y luego esas 820 personas no vinieron. Ya habíamos comprado camas, colchones, mesas, sillas... Pero la gran cifra son los 700.000 dólares que nos dejaba la TV en Estados Unidos, donde habían vendido el pay pere view.

¿Cómo calificaría la organización?


EM: Con un 9,6 o 9,7. Hay detallitos, pero yo, que estuve en los últimos cuatro, puedo decir que no hay ni comparación con los anteriores. Organizamos los mejores Juegos de la historia.

¿Cuáles eran las quejas?

No había agua caliente en la Villa. Sólo eso faltaba. Pero lo demás fue todo excelente: la comida, los escenarios... Entregamos los resultados rápido, no como los de Guatemala que todavía los estamos esperando.

¿No fue disparatado tener subsedes en los Juegos?

EM: Es la ridiculez más grande que he visto. Yo me opuse, pero los olímpicos me echaron la vaca. Se pierde el control y el espíritu. De repente, Guatemala apareció con tres oros más. ¿De donde salieron? Eran del tiro al plato en Santo Domingo.

Ahora se vienen los Panamericanos.

EM: Nuestra historia en los Panamericanos es cadavérica. En total hemos ganado 5 medallas, pero nunca hemos ganado dos en un mismo evento. Eso es patético.

¿Y ahora cuántas?

EM: El objetivo es ganar en estos lo mismo que hemos ganado en toda la historia. Yo digo cinco medallas.
-Dice cinco, pero piensa en seis o más.
EM: No, digo cinco y pienso en cinco.

 

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