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El proyecto surgió a finales de 1996
Casetas policiales: agonía de un proyecto

La Policía dice que las casetas no permanecen cerradas todo el tiempo; pero, la suciedad y las versiones de algunos ciudadanos demuestran que, desde hace tiempo, la PNC ya no las utiliza para vigilar.

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En algunos parques de la capital, lo que alguna vez fueron casetas policiales, ahora estan completamete abandonadas.
Foto EDH / Marlon Sorto

Santos Rodríguez es un salvadoreño que lleva y trae encomiendas a los Estados Unidos.

Ayer, en una esquina de la plaza Barrios, detrás de la caseta policial que hay en el lugar, se dio cita con sus clientes, quienes le llevaban las cartas y paquetes a enviar al norteño país.

“Aquí está la policía cerca (en la caseta) por eso me vengo a poner aquí”, dijo cuando se le preguntó el por qué se citaba en ese lugar con sus clientes.

Sin embargo, se llevó un buen chasco al saber que la policía ya no usa la caseta para vigilar, desde hace varios meses.

“¿Y entonces para qué está la caseta, si ya no hay seguridad?”, preguntó. Su rostro denotaba enfado.
Abandonadas

En 1996, la Policía Nacional Civil (PNC) inauguró cinco casetas policiales ubicadas en diversas plazas del centro capitalino.

El espíritu del proyecto era resguardar a los transeúntes y visitantes de las plazas de los desmanes de antisociales que deambulan en esos lugares en busca de víctimas.

La ciudadanía vio con buenos ojos el proyecto. Por lo menos tres policías permanecían en las casetas, prestos al llamado de algún ciudadano que hubiese sido víctima de algún atraco.
Es más, en las casetas policiales se podía poner denuncias sin necesidad de acudir a la delegación más cercana.

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Sin embargo, desde hace algún tiempo (ciudadanos consultados dicen que desde enero de este año), los policías brillan por su ausencia.

Las casetas permanecen cerradas, con las ventanas tapizadas de papel periódico a guisa de cortinas, chorreadas de mugre y excremento de aves.
La caseta de la plaza Bolívar, por ejemplo, luce el techo destartalado. En la puerta, las maras han dejado su huella a través de los graffitis. A un costado de la misma, y a falta de retretes cercanos, el olor nauseabundo a orín y defecaciones humanos atiborran aún al olfato más atrofiado.

No hay personal

En 1997, la PNC adujo carencia de personal para asignarlo a las casetas, pues cada una de éstas implicaba emplear a 15 agentes distribuidos por turno.
Ayer, el subcomisionado Vladimir Cáceres, jefe de la delegación centro de la PNC, aseguró que las casetas no están cerradas todo el tiempo; sin embargo, lo derruído y la suciedad que hay dentro y fuera de algunas de ellas evidencian lo contrario.

Cáceres asegura que resulta más operativo un agente patrullando que al interior de una caseta. Ante esta afirmación cabría preguntarse ¿por qué no se tomó en cuenta esta limitante antes de invertir miles de colones en un proyecto que duraría pocos años?


Un proyecto muy ambicioso
El proyecto comprendía la construcción de 11 casetas de vigilancia.
- En 1996, la policía inauguró 5 casetas.
- Cada caseta disponía de un teléfono para las denuncias ciudadanas.
- Actualmente, tres de esas líneas telefónicas están asignadas a empresas privadas.
- El teléfono de la caseta del parque Cuscatlán y plaza Morazán no fueron contestados.
- La caseta de la plaza Zurita es utilizada temporalmente por la PNC
 

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