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No
hay médicos internistas ni residentes
Déficit en salas de urgencias
Hay
poco personal en las salas de emergencia de los hospitales públicos.
Los médicos que sí trabajan piden reanudar el diálogo
para bien de los pacientes.
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Sólo cuatro médicos
atendieron ayer las emergencias del hospital Rosales. Los
afectados, como siempre, fueron los pacientes que necesitaban
pronta atención.
Foto EDH / Omar Carbonero
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Sólo cuatro médicos atendieron ayer las emergencias
del hospital Rosales. Los afectados, como siempre, fueron los pacientes
que necesitaban pronta atención.
El déficit de personal se debe a que los médicos residentes
e internistas decidieron abandonar sus puestos de trabajo este viernes,
en apoyo a la huelga que mantienen los sindicalistas desde el 18
de septiembre.
Esto, a pesar de la propuesta que el presidente Francisco Flores
presentó, la semana pasada, a los médicos huelguistas
para que se incorporen a sus trabajos antes del 6 de diciembre.
Pero como la propuesta tampoco fue bien recibida por los huelguistas,
la crisis de salud continúa.
Esfuerzo
Los profesionales de planta o médicos de staff
están duplicando esfuerzos para atender las emergencias,
pero la labor les resulta titánica.
La doctora Anabella Muñoz, jefe de medicina interna de la
unidad de emergencia, asegura que resulta imposible sustituir a
los 42 médicos que deberían estar cumpliendo con sus
labores.
Estamos tratando de cubrir todo, pero no hemos podido recibir
las referencias, dijo la doctora.
Por su parte, el jefe de cirugía de la misma unidad, doctor
Juan Antonio Tobar, ante la reducción de personal, dijo que
la preocupación es grande, porque no tienen la capacidad
de atender a todos los pacientes. Las medidas heroicas que
estamos aplicando no son suficientes, manifestó el
galeno.
En las mismas condiciones se encuentran los médicos del hospital
Benjamín Bloom, quienes también han redoblado esfuerzos.
En efecto, ayer los pasillos del hospital lucían desiertos.
Las madres con sus hijos en brazos tuvieron que esperar más
de lo razonable, antes de ser atendidas.
Este tipo de angustia la sufrió Delcy Melgar. Ella viajó
desde Santa Rosa de Lima, La Unión, porque su hija, Griselda
Fuentes, de tres meses, tenía fiebre.
He esperado dos horas y nadie me dice nada, explicó
con voz entrecortada, mientras acariciaba a su bebé, quien
sufre de hidrocefalia.
Hacemos lo que está en nuestras manos, porque sólo
habemos catorce médicos, detalló el doctor Ricardo
Sánchez, jefe de la Unidad de Atención al Usuario.
Los pacientes que sufren dolencias menos graves son remitidos a
las unidades de salud u hospitales periféricos, ante el déficit
de personal médico.
Los profesionales instaron a sindicalistas y gobierno para que continúen
con la mesa de negociación, para beneficio de los pacientes.
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