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Un mensaje divino para el Alcalde
El alcalde capitalino, Héctor Silva, llegó a enflorar
en el cementerio La Bermeja. Ahí asistió a una misa
cuya homilía parecía para él
Wilfredo Moreno
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El alcalde Héctor Silva parecía haber recibido ayer
un mensaje divino.
Leyó para todos un pasaje de la Biblia durante una misa
en el cementerio La Bermeja y luego recibió frases de aliento
del parte del sacerdote celebrante, monseñor Roberto Amílcar
Torruella.
Debemos ser gente de esperanza y no gente que se cierra a
la luz que en el camino aparece. Todo hombre tiene que ser un ser
con esperanza. Si no hay esperanza, no hay vida, no hay futuro,
dijo el celebrante.
El Alcalde se veía pensativo. Le acompañaban el síndico
municipal, Carlos Rivas Zamora, y el concejal Rodrigo Contreras
Teos.
Antes, Silva se había reunido en la sede del Colegio Médico
con algunos galenos, para expresarles su voluntad de servir como
mediador en el conflicto del Instituto Salvadoreño del Seguro
Social.
Posteriormente, se trasladó al cementerio La Bermeja para
enflorar a Jesús Menjívar, quien lo cuidó de
pequeño.
La lectura del Evangelio trató sobre la Eucaristía
y el pasaje donde Jesús dice que quien come mi Carne
y bebe mi Sangre no morirá, mas tendrá la vida eterna.
Silva consideró importante la participación de la
Iglesia Católica como mediadora para solucionar la crisis
del Seguro Social.
Al término de la misa, el jefe edilicio se despidió
de monseñor Torruella, quien le manifestó: Dios
lo ilumine y le dé fuerza, señor Alcalde.
Antes de eso, anunció que renunciaba a la candidatura por
el FMLN.
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