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Las
obras estarán terminadas el 30 de diciembre
Construirán puentes en Apopa
Un
puente vehicular y otro peatonal, que unen la Col. Los Ángeles
con la ciudad de Apopa, serán reconstruidos por el MOP, empresa
privada y comunidad
Jorge Beltrán
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Trabajadores del Ministerio de Obras Públicas
trabajan desde ayer en la restauración del puente colgante.
Foto: EDH |
Los problemas de acceso a sus comunidades que sufren unas siete
mil familias de Apopa desde septiembre pasado tienen los días
contados.
El ministro de Obras Públicas, José Angel Quirós,
se reunió ayer con habitantes de la colonia Los Ángeles,
en Apopa, para informarles sobre la reconstrucción del puente
vehicular sobre el río Metayate y del puente colgante que
une a la colonia Los Ángeles con la San Francisco.
La estructura vehicular fue destruida por una fuerte correntada
causada por una tormenta, el 31 de agosto pasado. La fuerza del
agua arrastró la construcción unos 50 metros río
abajo.
Desde esa fecha, unas veinte mil personas quedaron aisladas. Sólo
pueden salir caminando sobre unos tubos que atraviesan el río,
o cruzando un viejo puente de hamacas que no ofrece seguridad por
lo viejo de la construcción.
Una tercera opción es caminar unos dos kilómetros
entre cañales hasta salir al cantón Mariona.
El titular del Ministerio de Obras Públicas (MOP) explicó
que la construcción del puente vehicular iniciará
el próximo lunes 2 de diciembre y será concluida en
30 días.
El compromiso de Obras Públicas y del gobernador departamental,
Eusebio Argueta, es que los habitantes de esas comunidades comiencen
un año nuevo con puente nuevo.
La obra, de 30 metros de longitud, costará un millón
de colones, cantidad que será aportada por el MOP; la comunidad
contribuirá con un tres por ciento del costo total de la
construcción.
El aporte de cuatro empresas que trabajan con Obras Públicas
en las autopistas del Gran San Salvador será la de construir
y supervisar el desarrollo de la obra sin costo alguno.
Según las autoridades del MOP, para resolver de inmediato
el problema de aislamiento, las bases del puente serán las
de uno fijo, pero se contará con una armazón de un
puente tipo bayley.
Posteriormente, aclararon, se pasará a los trabajos definitivos.
Al estar finalizado el puente, la comunidad podrá recibir
de nuevo el servicio de microbuses.
Actualmente, el transporte colectivo llega hasta la colonia San
Francisco y los vecinos deben caminar más para poder tener
acceso a éste.
Puente colgante
Asimismo, Quirós informó que el actual puente peatonal
colgante será reconstruido, a fin de que reúna las
condiciones necesarias de seguridad y que los pobladores puedan
usarlo sin poner en riesgo sus vidas.
El costo de la reconstrucción del puente colgante será
de 160 mil colones, incluyendo la supervisión de la obra.
Desde ayer, personal del MOP se encuentra restaurando la estructura.
Le estamos cambiando los cables y varillas de soporte, la
madera y la tela metálica, aseguró Pedro Guevara,
quien trabaja en la reparación.
Según Guevara, el empleado del MOP, la reconstrucción
de este puente concluirá el jueves 5 de diciembre.
Quirós informó que estos proyectos se enmarcan en
el Programa de Obras Sociales que el MOP ejecuta en las zonas de
influencia donde se construyen las autopistas del Gran San Salvador.
De acuerdo con Obras Públicas, a esa cartera le competen
los puentes tendidos sobre caminos rurales, carreteras primarias
y secundarias.
En el caso de los puentes a reconstruir en Apopa, la competencia
es de la municipalidad, pero ésta ha asegurado que no cuenta
con los fondos para ejecutar la obra.
Tres colones para pasar
Para salir a abordar el bus en la carretera Quezaltepeque-Apopa,
los residentes de la colonia Los Ángeles y otras comunidades
vecinas deben cruzar sobre unos tubos tendidos sobre el río
Metayate.
Pero, para llegar a estos tubos, deben pasar por la propiedad de
doña Carmen Díaz.
Luego que el puente se derrumbara, un miembro de la directiva comunal
llegó donde la señora para solicitarle que permitiera
el tránsito a través de su propiedad.
Ella aceptó con la condición de que le pagaran tres
colones. A cambio, les pondría dos focos para iluminar la
tortuosa vereda.
Ahora, doña Carmen se queja de que ella sí ha cumplido
el pacto; sin embargo son raros los transeúntes que le han
pagado.
Para rematar, le han robado un polín que le costaba 90 colones,
un lavamanos y otras cosas, asegura.
Como último recurso, ella ha colgado de un árbol un
rótulo que reza: Se les avisa que ya puede pasar a
pagar los ¢3 al mes por el paso de aquí. Pero
parece que nadie quizá puede leer, afirma resignada.
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