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Firpo todavía tiene chance
El cuadro usuluteco derrotó ayer 2-1 al Balboa y empató
con Águila en la cuarta posición
Wilfredo Hernández/ EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Santos Cabrera empezó en el banco
e ingresó en el complemento, con lo que Firpo pasó
a controlar la media. Firpo sacó un importante triunfo
y empata con Águila en la cuarta posición.
FOTO DIGITAL HUBER ROSALES |
Lo mejor que pudo hacer Luis Ángel Firpo al inicio del partido
contra Balboa fue aprovechar la fragilidad de la zona baja del equipo
unionense.
Gracias a ello, a escasos siete minutos, Aarón Canjura lo
ponía a ganar al recuperar un balón en el mediocampo
y disparar desde fuera del área para colocar la pelota en
el fondo de la portería del Ciclón del Golfo.
Tres minutos después, al 10, Guillermo Morán
aprovechó un atenimiento de la defensa del Balboa, que le
dio suficiente tiempo para que se acomadara y ubicará el
zapatazo al rincón bajo de la portería del Ciclón
del Golfo, era el 2-0.
Después de eso, inexplicamente, Firpo se replegó atrás
y cedió la iniciativa a Balboa.
Y aquí surge la gran figura de Alejandro Moresche, que empujó
a su equipo y se convirtió en el generador de la ofensiva
del Balboa.
Los unionenses adelantaron filas y arrinconaron al cuadro usuluteco
en su propia área.
El primer aviso se lo envió Carlos Quintanilla, después
de que Dagoberto Portillo soltará un balón en el centro
del área y el atacante unionense alcanzó a conectar,
pero la pelota se fue arriba de la meta manuda.
Al 28, Balboa tuvo su premio, Moresche toma línea de
fondo y cede a Quintanilla, quien después de sortear a un
defensa coloca la pelota sobre la cabeza de Portillo.
El partido cayó en el aburrimiento a partir de ahí
hasta el final de la primera mitad.
En el complemento, Milos Miljanic ingresó a Santos Cabrera
para tratar de darle más movilidad al medio usuluteco. Lo
logró, soltó a Canjura y el Firpo dominó las
acciones.
Pero, pese a eso, el cuadro manudo fue incapaz de aumentar el marcador
y sólo dejó que pasara el tiempo, para castigo de
una afición, que tuvo que soportar 45 minutos de un fútbol
sin atractivos por ambos bandos.
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