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Diputados
deben aportar más
El
jefe de la campaña electoral del FMLN, Hugo Martínez,
propone a sus correligionarios candidatos a diputados destinar ¢3,522
de su salario como funcionario público para becar a estudiantes
pobres. Eso no significa que los efemelenistas deban renunciar a
pagar el 30 por ciento de su sueldo al partido
Luis Laínez / El Diario de
Hoy
Nacional
nacional@elsalvador.com
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| Hugo Martínez reconoce un gusto refinado
para vestirse y usar perfumes de marca. Esos lujos, considera,
deben salir de otras actividades. Sugiere a sus compañeros
trabajar en la empresa privada para pagarlos. Foto:
EDH/Alex Sanabria |
Hugo Martínez es uno de los precandidatos a diputados por
San Salvador del FMLN. Además, es el jefe del comando de
campaña nacional.
Propone que los diputados efemelenistas no se contenten con entregar
el 30 por ciento de su salario (¢35,225) al partido, sino que
destinen un 10 por ciento adicional para crear un fondo de becas
para estudiantes pobres.
Esa es una forma, asegura, de retribuirle a la población
el dinero que el Estado les paga por legislar.
El Diario de Hoy: ¿Hay alguna campaña interna en el
FMLN para promover las candidaturas a diputados?
Hugo Martínez: Sí. Es una campaña de información
y presentación de las candidaturas para que todos los candidatos
tengan igual acceso a los futuros votantes. En San Salvador, la
directiva departamental y las directivas municipales promueven asambleas
en las que se presentan a los candidatos y éstos exponen
sus puntos de vista y se dan a conocer en la base del partido.
¿Cuántos precandidatos hay en San Salvador?
En este momento, hay inscritas 10 fórmulas: 10 propietarios
y 10 suplentes. Aunque hay que recordar que a la hora de la inscripción
se presentarán planillas completas. Calculando la tendencia
de la elección pasada y un posible crecimiento, casi todos
saben que difícilmente el Frente tendrá más
de 10 diputados, de 16 que son por San Salvador. Por eso hay un
límite de inscripciones.
¿Cuál ha sido su propuesta?
El FMLN debe rescatar los valores originales que la población
le ha asociado. Durante la guerra, la gente le decía al FMLN
los muchachos, pero no en sentido peyorativo o porque
fueran inexpertos, sino por simpatía. Esos principios, al
entrar a ciertas instancias del sistema, han ido quedando desdibujados.
Mi propuesta es discutir cómo nuestros funcionarios públicos
vuelvan a esos principios originales, que no tienen nada de diferente
a lo que fue nuestra campaña de 2000 al servicio de
la gente. Eso es rescatar el concepto de servidor público.
¿Cuál podría ser una medida concreta?
Una medida concreta es demostrarle a la gente que nosotros vamos
a la Asamblea para servir a la gente y no porque haya un salario
de 35 mil colones. He hecho una propuesta, no sé cómo
la tomarán mis compañeros, que por lo menos el 10
por ciento del salario de los diputados del Frente se destine a
un programa de becas para jóvenes y niños de escasos
recursos. Algunos me podrán decir que con eso no se cambia
la realidad del país, pero la única manera de demostrarle
a la gente que podemos cambiar las cosas grandes es cambiando las
cosas pequeñas. No podemos seguir con el discurso que vamos
a transformar la realidad del país si no damos muestras en
lo cotidiano.
¿Es una propuesta formal?
Ya lo lancé en una asamblea de referentes municipales en
San Salvador. La gente de la base lo recibió bien. En privado,
algunos me han comentado que el día que uno pierda la ambición
de ganar más de lo que gana, está perdido. Les he
dicho que si yo quiero acumular más capital no tengo que
ir a la Asamblea Legislativa. No es un mecanismo de movilidad social.
Esto no es como los universitarios de los 70, que se peleaban para
ver quién era más proletario y hasta se vestían
con gabachas de cartón. ¡Yo no estoy planteando eso!
A mí me gusta vestirme con ropa de marca, usar perfumes y
corbatas de marca, sobre todo si son Hugo Boss. Pero si me doy esos
lujos, no es sacando la plata de mi salario de servidor público,
sino que hago consultorías, invierto o trabajo en la empresa
privada.
¿Podría convertirse en una exigencia para los candidatos
entregar ese 10 por ciento?
Sí. Lo más importante es poner este tema en la agenda
interna. Si logramos que toda la fracción del FMLN apruebe
eso, ¡bienvenido! Si no lo logramos, y quedo como candidato,
yo lo voy a mantener. Y si por mantenerlo no quedo como candidato,
no me importa. Afortunadamente tengo un proyecto de vida paralelo
a la función pública. Cuando alguien convierte su
puesto en la administración pública en su forma de
vida, se termina su trayectoria, porque todo lo calcula en función
de reelegirse y depende de ese salario. Siempre me he preocupado
de tener una salida lateral.
¿Se da este acomodamiento en el FMLN?
Desde el momento en que el Frente entró al sistema de partidos
está expuesto a que el sistema absorba a algunos compañeros.
Cuando uno oye a compañeros que han tenido un ingreso promedio
de menos de la mitad o de la cuarta parte del sueldo de diputados
y que han vivido con esos ingresos y que como ahora que son diputados
tienen que andar con traje, pero no cualquier traje, porque si no
los ven de menos, uno siente que el sistema está penetrando
en ellos. No es problema de la aspiración legítima
de superarse. Si uno quiere darse lujos, no puede ver a la Asamblea
como un instrumento de movilidad social.
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