Un oficio
ingrato
Dos guardametas salvadoreños
evaluaron el riesgo que corren jugando en la
posición de cancerbero. La mala
intención del rival juega un papel
importante.
Daniel
Herrera
La muerte del arquero nicaragüense
Augusto César Madriz trae de nuevo a
colación los peligros de ese oficio. En
El Salvador, el famoso cancerbero de FAS Oscar
Alberto Quiteño, que murió bajo el
larguero, el marciano Yohalmo Aurora, de quien
se dice falleció días
después de haber recibido un golpe con la
camisola 'bandera, y el también
capitalino "Garnacha" Valdés pasaron de
la crónica deportiva a la leyenda por el
camino de la tragedia.
"Hay jugadas inesperadas. A veces se dice que
uno es el que tiene mayor ventaja por eso del
área chica, pero en muchas ocasiones la
mala intención de los delanteros puede
ocasionarte lesiones muy graves", comentó
Juan José Gómez, meta de
Águila y de la selección nacional.
Estar pendiente del balón, evitando los
goles, distrae la atención del resto de
la jugada. Cuando esto pasa, los arqueros sufren
la mayor parte del contacto.
Las caídas
"Recuerdo que contra Dragón, en un
choque de rodillas con 'el Tapón' Campos,
yo fui el que salió con la peor parte. Ha
sido el único juego en el que he entrado
y he salido lesionado", recordó el
guardameta migueleño.
Por su parte, William Machón,
cancerbero de FAS que se encuentra
recuperándose de una lesión que
sufrió en el juego contra Limeño,
en Santa Rosa de Lima, reconoce que la suya es
tal vez la posición de mayor riesgo. "Las
caídas o las malas salidas a la larga
tienen repercusión. Muestra de ello es
Misael Alfaro, quien por años ha sufrido
de daños en su columna vertebral", dijo
Machón.
Cada guardameta tiene sus historias, y no hay
ninguno que no cuente más de un viaje del
césped a la camilla. En el caso de
Machón, el meta santaneco recordó
la peor experiencia cuando fue seleccionado. "Me
acuerdo de un juego contra Trinidad y Tobago. El
delantero iba con la peor intención y su
rodilla hizo contacto con mi boca. El resultado
fue que perdí uno de mis dientes y me
quebré la mayor parte de los de
enfrente", apuntó.
Oscar Quiteño
Toda Santa Ana dice haber estado ahí
esa noche en la Finca Modelo. El 13 de diciembre
de 1964, FAS jugaba contra el costarricense
Orión F. C. En la meta occidental
figuraba el consagrado Oscar Alberto
Quiteño, uno de los jugadores que
consiguió dos títulos ligueros
(1961-62 y 1962-63), bajo la égida de los
entrenadores César Viccinio y Raúl
Miralles.
Un trallazo del delantero tico Turrialba
López impactó en el pecho de
Quiteño, que segundos después
caía agonizante. Murió horas
después, a las 7:00 p.m., en el Hospital
"San Juan de Dios".