Martes 11 de septiembre de 2001


Un oficio ingrato

Dos guardametas salvadoreños evaluaron el riesgo que corren jugando en la posición de cancerbero. La mala intención del rival juega un papel importante.

Daniel Herrera

La muerte del arquero nicaragüense Augusto César Madriz trae de nuevo a colación los peligros de ese oficio. En El Salvador, el famoso cancerbero de FAS Oscar Alberto Quiteño, que murió bajo el larguero, el marciano Yohalmo Aurora, de quien se dice falleció días después de haber recibido un golpe con la camisola 'bandera, y el también capitalino "Garnacha" Valdés pasaron de la crónica deportiva a la leyenda por el camino de la tragedia.

"Hay jugadas inesperadas. A veces se dice que uno es el que tiene mayor ventaja por eso del área chica, pero en muchas ocasiones la mala intención de los delanteros puede ocasionarte lesiones muy graves", comentó Juan José Gómez, meta de Águila y de la selección nacional. Estar pendiente del balón, evitando los goles, distrae la atención del resto de la jugada. Cuando esto pasa, los arqueros sufren la mayor parte del contacto.

Las caídas

"Recuerdo que contra Dragón, en un choque de rodillas con 'el Tapón' Campos, yo fui el que salió con la peor parte. Ha sido el único juego en el que he entrado y he salido lesionado", recordó el guardameta migueleño.

Por su parte, William Machón, cancerbero de FAS que se encuentra recuperándose de una lesión que sufrió en el juego contra Limeño, en Santa Rosa de Lima, reconoce que la suya es tal vez la posición de mayor riesgo. "Las caídas o las malas salidas a la larga tienen repercusión. Muestra de ello es Misael Alfaro, quien por años ha sufrido de daños en su columna vertebral", dijo Machón.

Cada guardameta tiene sus historias, y no hay ninguno que no cuente más de un viaje del césped a la camilla. En el caso de Machón, el meta santaneco recordó la peor experiencia cuando fue seleccionado. "Me acuerdo de un juego contra Trinidad y Tobago. El delantero iba con la peor intención y su rodilla hizo contacto con mi boca. El resultado fue que perdí uno de mis dientes y me quebré la mayor parte de los de enfrente", apuntó.

Oscar Quiteño

Toda Santa Ana dice haber estado ahí esa noche en la Finca Modelo. El 13 de diciembre de 1964, FAS jugaba contra el costarricense Orión F. C. En la meta occidental figuraba el consagrado Oscar Alberto Quiteño, uno de los jugadores que consiguió dos títulos ligueros (1961-62 y 1962-63), bajo la égida de los entrenadores César Viccinio y Raúl Miralles.

Un trallazo del delantero tico Turrialba López impactó en el pecho de Quiteño, que segundos después caía agonizante. Murió horas después, a las 7:00 p.m., en el Hospital "San Juan de Dios".


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