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conteo
Carlos 'el Famoso' Hernández
realizó su primera práctica en
suelo salvadoreño, de cara a su pelea por
el título latinoamericano frente al
mexicano Juan Angel Macías.
Daniel
Herrera
Lo
primero que Carlos 'el Famoso' Hernández
señala en sus declaraciones a los
diferentes medios de comunicación es su
necesidad de ganar un título mundial de
boxeo para El Salvador. Si bien la pelea que
tendrá el próximo 15 de septiembre
frente al mexicano Juan Angel Macías no
tiene el 'glamour' de un combate para pelar el
cinturón mundial, en su categoría
de las 130 Lbs., Carlos la ve como una
oportunidad para seguir escalando posiciones
dentro del CMB (Consejo Mundial de Boxeo),
demostrar que es tan salvadoreño como las
pupusas y, de paso, regalarle un triunfo
deportivo a la afición salvadoreña
amantes de los guantes en el 180 aniversario de
independencia.
Aunque su real promoción y
empatía con los salvadoreños fue
luego de su pelea contra el Beto Ávila,
donde el mote de Famoso se expandió a lo
largo de tierras guanacas, Carlos ha tratado de
hacer valer su descendencia salvadoreña
en cada una de sus peleas y entrenos. Ayer,
después de su arribo a El Salvador para
solventar la pelea que lo da como favorito al
título latinoamericano, su
práctica estuvo muy
'asalvadoreñizada', tras su tardanza en
el inicio de su primera práctica previo
al duelo, muy característico de los que
tienen enterrado su ombligo en algún
lugar de este país.
Máxima concentración
De la mano de su cuerpo de entrenadores, el
argentino Amílcar Brusa y Manolo Robles,
y de su esposa y relacionista pública,
Verónica de Hernández, 'el Famoso'
inicia su ritual práctica frente a los
medios deportivos, aficionados al deporte y
curiosos. Lo primero es sumergir su rostro en
una pileta llena de agua para resfrescarse y
combatir la deshidratación del clima
tropical salvadoreño. "Tráeme una
Coca", dice a Verónica, con una acento
'spanishinglizado'. Mientras tanto, Brusa y
Robles le arreglan los guantes.
Con leves gestos en su rostro, Carlos
comienza a saludar a los periodistas deportivos,
sin desconcentrarse tanto para iniciar su primer
entreno en nuestro país. Manolo Robles es
el que pone a tono todo los movimientos del
pugilista, controla la parte física y da
las recomendaciones al 'Famoso' si algún
'gancho' estuvo mal o si se descubrió
mucho defensivamente.
Desde afuera del cuadrilátero, el
entrenador gaucho, Amílcar Brusa,
evalúa a su alumno y da recomendaciones
más específicas de sus
movimientos. Mientras tanto, Verónica
lleva el tiempo, simulando una pelea: con
episodios, sonidos de campana y presión
en los últimos segundos antes de que
finalice el 'round'. Carlos es amante de la
música clásica, pero en sus
entrenos, como sonido de fondo, prefiere que los
CD's sean merengues o algo por el estilo.
Verónica la hace de DJ para complacer los
gustos de su esposo cuando practica.
Evaluando la técnica
Manolo le exige mayor repidez en sus
movimientos, sobre todo cuando realiza
combinaciones, donde sus golpes más
fuertes los da con la derecha. Tres episodios
son suficientes para evaluar la técnica
de Carlos. El saco es su próxima prueba.
El encargado directo es ahora Brusa, quien exige
potencia y colocación en sus golpes.
La rutina finaliza con ejercicios para el
abdomen. El descando es recomendaod por el mismo
entreandor argentino, aunque la rutina de
ejercicios de Carlos 'el Famoso'
Hernández aún continúa. A
eso de las cuatro de la tarde, el boxeador
salvadoreño, nacido en los Estados
Unidos, sale a correr para mejorar la
resistencia física, eso por si acaso se
alarga la pelea. "No me gusta decir en
qué round voy a ganar. Si es en el
segundo, pues gracias a Dios, pero de que gano,
gano", comentó 'el Famoso' en su cuarto
de hotel, minutos antes de que se dispusiera a
prepararse para salir a correr.
Las exigencias para Carlos Hernández,
en la medida que se acerca la contienda
pugilista, son mayores. El reto para 'el Famoso'
es ganar esta pelea y mantenerse a la espera de
que se le brinde otra oportunidad de poder
pelear por un título mundial. Mientras
tanto se prepara para agenciarse el
cinturón de campeón
latinoamericano, reconocimiento que se
sumará a los que ya tiene en su vitrina
en poco menos de diez años como boxeador
profesional.