Caminata por la
paz
Jean Beliveau dejó la comodidad de
su hogar en Montreal, Canadá, y
emprendió una caminata que ya lleva 11
meses. Se propone darle la vuelta al mundo en 12
años. Y todo por la no violencia, el
respeto al niño y la paz social.
Roberto
Aguila
Jean
Beliveau es un tipo singular. Nació en la
provincia de Quebec, Canadá, hace 41
años. Desde muy joven se trasladó
a la ciudad de Montreal para cursar sus estudios
superiores y posteriormente establecerse como
profesional en mercadeo. Allí
conoció a Luce, con quien se casó
y procreó dos hijos: Thomas, de 21
años, y Elisa, de 19.
Había cumplido 35 años cuando
lo comenzó a inquietar el gusano de la
aventura. Refiere que se soñaba
atravesando todo el continente asiático
sin otro vehículo de transporte que su
decisión y sus pies, y en el sueño
se sentía feliz de estar haciendo algo
más constructivo que atender clientes en
su rutinaria vida profesional.
Había algunas cosas que lo frenaban en
su decisión final. Una de ellas era
cómo manejar su hogar a distancia; y la
otra era el idioma. Porque aunque Canadá
es un país bilingüe (inglés y
francés), por el hecho de haber nacido en
la parte nororiental, Jean solamente hablaba
francés. Sin embargo, siguió
madurando la idea y hace año y medio
comenzó a discutirla con su esposa e
hijos. Para sorpresa de él, la familia
estuvo de acuerdo.
Así, empezó a planear la
caminata con un rigor de hierro. Dispuso
conseguir un permiso universal de las
autoridades canadienses para no tener problemas
fronterizos, más una carta del alcalde de
Montreal en que manifestara que el caminante es
un embajador de la paz mundial y que se le
preste colaboración en todos los
países que visite. Así mismo,
definió la ruta y los alcances de la
misma, y buscó patrocinadores para su
aventura que lo proveyeran de zapatos y ropa.
Por último, considerando que llevar los
aperos del viaje en una mochila era muy pesado
para un caminante, dispuso auxiliarse con un
carrito para pasear bebés.
Emprende la marcha
Con
todo decidido, Jean Beliveau salió de
Montreal a caminar el mundo el mismo día
que cumplió 40 años: el 18 de
agosto del 2000. Bordeando la costa
atlántica, en seis meses y medio
atravesó el territorio de Estados Unidos.
En tres meses y medio recorrió
México, y un mes después
arribó a San Salvador. El próximo
18 de agosto cumplirá un año
exacto de estar caminando, y cree que para esa
fecha ya habrá llegado a Costa Rica.
Para caminar, Jean Beliveau ha establecido un
horario. Camina desde las 8.00 a.m. hasta las
5.00 p.m., haciendo estaciones para tomar sus
alimentos. Procura siempre terminar su caminata
diaria cerca de un pueblo donde pasar la noche,
pero si no lo logra arma su tienda de
campaña y duerme a campo traviesa. Camina
durante siete días seguidos, y cuando
arriba a un pueblo busca alojamiento y descansa
cuatro días que aprovecha para lavar su
ropa, escribir en su diario y recuperar
fuerzas.
Refiere que durante el año que tiene
de haber salido de Montreal ha vivido
experiencias terribles que a otro lo hubieran
hecho desistir de la empresa, como cuando tuvo
que dormir muchas noches en territorio
estadounidense con el invierno a pleno,
sepultado por la nieve y a veinte grados bajo
cero. "Eso, en lugar des quitarme el
ánimo, me influyó más
fuerzas para seguir", dijo.
Para Jean el esfuerzo hecho hasta el momento
ha tenido recompensas, porque durante los tres
meses y medio que ocupó en atravesar
Estados Unidos aprendió inglés, e
hizo otro tanto con el español desde
México hasta nuestro país. No
habla sus nuevos idiomas a la perfección,
pero se da a entender con bastante claridad.
La ruta trazada lo llevará hasta hasta
Santiago de Chile, luego atravesará los
Andes hasta llegar a Buenos Aires, Argentina.
Después cruzará la selva
amazónica hasta llegar a Sao Paulo, el
puerto brasileño. Alli se
embarcará hasta Sudáfrica, lugar
desde donde iniciará su recorrido por el
continente africano, enseguida Europa, dando la
vuelta por Rusia hasta Mongolia, China,
Australia, Nueva Zelanda, etc. Ha calculado que
su viaje comprende recorrer 80 mil
kilómetros por el mundo, y considera que
le llevará no menos de 12 años
realizarlo. "Terminaré siendo un
viejito", dice, riéndose.
¿Quién lo patrocina en esta
aventura? Él dice que en relación
a dinero para comida o para pernoctar en los
pueblos, nadie. Dijo que se lanzó a
caminar confiando en la bondad de la gente, y
que nadie lo ha defraudado. "Lo que he
descubierto es que el mundo tiene un gran
corazón, y por eso hay gente que me acoge
en su casa sin conocerme, y me da su comida y su
cama sin pedir nada a cambio",
afirmó.
Aclaró que el único
patrocinador que tiene es una firma canadiense
que lo provee de ropa y zapatos. Y agregó
que en casi un año de caminata ha gastado
nueve pares de zapatos, lo que quiere decir que
en 12 años habrá gastado
más o menos 120 pares.
¿Recompensas? Dijo que lo único
que busca es dejar un ejemplo de entrega
espiritual y física para que cese la
violencia en el mundo, que se respete a los
niños y que haya paz familiar. Cuando su
caminata finalice, dijo que escribirá un
libro de su diario personal y que su venta sirva
para seguir luchando por la paz en el mundo.