Martes 17 de julio de 2001


Caminata por la paz

Jean Beliveau dejó la comodidad de su hogar en Montreal, Canadá, y emprendió una caminata que ya lleva 11 meses. Se propone darle la vuelta al mundo en 12 años. Y todo por la no violencia, el respeto al niño y la paz social.

Roberto Aguila

Jean Beliveau es un tipo singular. Nació en la provincia de Quebec, Canadá, hace 41 años. Desde muy joven se trasladó a la ciudad de Montreal para cursar sus estudios superiores y posteriormente establecerse como profesional en mercadeo. Allí conoció a Luce, con quien se casó y procreó dos hijos: Thomas, de 21 años, y Elisa, de 19.

Había cumplido 35 años cuando lo comenzó a inquietar el gusano de la aventura. Refiere que se soñaba atravesando todo el continente asiático sin otro vehículo de transporte que su decisión y sus pies, y en el sueño se sentía feliz de estar haciendo algo más constructivo que atender clientes en su rutinaria vida profesional.

Había algunas cosas que lo frenaban en su decisión final. Una de ellas era cómo manejar su hogar a distancia; y la otra era el idioma. Porque aunque Canadá es un país bilingüe (inglés y francés), por el hecho de haber nacido en la parte nororiental, Jean solamente hablaba francés. Sin embargo, siguió madurando la idea y hace año y medio comenzó a discutirla con su esposa e hijos. Para sorpresa de él, la familia estuvo de acuerdo.

Así, empezó a planear la caminata con un rigor de hierro. Dispuso conseguir un permiso universal de las autoridades canadienses para no tener problemas fronterizos, más una carta del alcalde de Montreal en que manifestara que el caminante es un embajador de la paz mundial y que se le preste colaboración en todos los países que visite. Así mismo, definió la ruta y los alcances de la misma, y buscó patrocinadores para su aventura que lo proveyeran de zapatos y ropa. Por último, considerando que llevar los aperos del viaje en una mochila era muy pesado para un caminante, dispuso auxiliarse con un carrito para pasear bebés.

Emprende la marcha

Con todo decidido, Jean Beliveau salió de Montreal a caminar el mundo el mismo día que cumplió 40 años: el 18 de agosto del 2000. Bordeando la costa atlántica, en seis meses y medio atravesó el territorio de Estados Unidos. En tres meses y medio recorrió México, y un mes después arribó a San Salvador. El próximo 18 de agosto cumplirá un año exacto de estar caminando, y cree que para esa fecha ya habrá llegado a Costa Rica.

Para caminar, Jean Beliveau ha establecido un horario. Camina desde las 8.00 a.m. hasta las 5.00 p.m., haciendo estaciones para tomar sus alimentos. Procura siempre terminar su caminata diaria cerca de un pueblo donde pasar la noche, pero si no lo logra arma su tienda de campaña y duerme a campo traviesa. Camina durante siete días seguidos, y cuando arriba a un pueblo busca alojamiento y descansa cuatro días que aprovecha para lavar su ropa, escribir en su diario y recuperar fuerzas.

Refiere que durante el año que tiene de haber salido de Montreal ha vivido experiencias terribles que a otro lo hubieran hecho desistir de la empresa, como cuando tuvo que dormir muchas noches en territorio estadounidense con el invierno a pleno, sepultado por la nieve y a veinte grados bajo cero. "Eso, en lugar des quitarme el ánimo, me influyó más fuerzas para seguir", dijo.

Para Jean el esfuerzo hecho hasta el momento ha tenido recompensas, porque durante los tres meses y medio que ocupó en atravesar Estados Unidos aprendió inglés, e hizo otro tanto con el español desde México hasta nuestro país. No habla sus nuevos idiomas a la perfección, pero se da a entender con bastante claridad.

La ruta trazada lo llevará hasta hasta Santiago de Chile, luego atravesará los Andes hasta llegar a Buenos Aires, Argentina. Después cruzará la selva amazónica hasta llegar a Sao Paulo, el puerto brasileño. Alli se embarcará hasta Sudáfrica, lugar desde donde iniciará su recorrido por el continente africano, enseguida Europa, dando la vuelta por Rusia hasta Mongolia, China, Australia, Nueva Zelanda, etc. Ha calculado que su viaje comprende recorrer 80 mil kilómetros por el mundo, y considera que le llevará no menos de 12 años realizarlo. "Terminaré siendo un viejito", dice, riéndose.

¿Quién lo patrocina en esta aventura? Él dice que en relación a dinero para comida o para pernoctar en los pueblos, nadie. Dijo que se lanzó a caminar confiando en la bondad de la gente, y que nadie lo ha defraudado. "Lo que he descubierto es que el mundo tiene un gran corazón, y por eso hay gente que me acoge en su casa sin conocerme, y me da su comida y su cama sin pedir nada a cambio", afirmó.

Aclaró que el único patrocinador que tiene es una firma canadiense que lo provee de ropa y zapatos. Y agregó que en casi un año de caminata ha gastado nueve pares de zapatos, lo que quiere decir que en 12 años habrá gastado más o menos 120 pares.

¿Recompensas? Dijo que lo único que busca es dejar un ejemplo de entrega espiritual y física para que cese la violencia en el mundo, que se respete a los niños y que haya paz familiar. Cuando su caminata finalice, dijo que escribirá un libro de su diario personal y que su venta sirva para seguir luchando por la paz en el mundo.


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