"Rivero fue uno de
mis maestros"
Ruben Guevara, técnico de FAS,
habló de su rival Saúl Rivero, del
que fuera auxiliar durante el reinado de los
santanecos.
Oscar
Guerra
Saúl
Rivero, entrenador uruguayo de Aguila, tuvo a su
cargo a FAS durante las temporadas de 1994 a
1996, en las cuales los santanecos consiguieron
títulos consecutivos. Como su auxiliar
estaba Rubén Guevara, actual
técnico del cuadro tigrillo.
Cinco años más tarde, las
vualtas del fútbol se encargaron de
ponerlos frente a frente en una final. Con mucha
diplomacia, Guevara afirmó que "enfrentar
a Saúl Rivero no me trae nada en
especial, con todo respeto desde luego, porque
la historia cada quien la escribe. Sí es
una satisfacción encontrarme con un
maestro, un compañero de trabajo, pero yo
estoy más centrado en trabajar para darle
el título a FAS".
Guevara sabe que ante sí no tiene un
trabajo fácil. Reconoce que el peso de
una final entre Aguila y FAS es enorme.
"Independientemente de los entrenadores, la
primera impresión que tuve de la final
fue que se iban a enfrentar las mejores
potencias, futbolísticamente hablando,
dos grandes instituciones y eso nos mueve
más a responsabilizarnos del trabajo de
cada uno", acotó.
En cuanto al conocimiento mutuo de ambos
técnicos, el santaneco aseguró que
su contraparte es un estratega y que le
representa un reto enfrentarlo, como para medir
fuerzas. -¿Es esta una batalla de maestro
contra discípulo? se le preguntó a
Guevara. "Si lo pintan así, creo que
sí. Pero no puedo decir que es igual
porque los pergaminos de Don Saúl Rivero
van más allá de lo que voy
construyendo con mi trabajo",
respondió.
Las influencias
Los años junto a Rivero no fueron en
vano. Guevara aceptó que sí hay
influencias del uruguayo sobre su persona.
"Admiro su personalidad y su alto nivel de
concentración. Cuando él(Rivero)
está dirigiendo o en el entreno no hay
nada ni nadie que lo pueda sacar de
concentración. Esa es una de las cosas
que he aprendido", agregó.
Asimismo, mencionó que otros que han
marcado influencia son Juan Carlos Masnick y
Hernán Carrasco. "Lo declaro, son mis
maestros", dijo.
El entrenador nacional pone en
práctica lo aprendido. Por ejemplo, no
saluda a sus rivales antes de un partido, al
menos no lo hizo con Rivero. "Eso no se puede
hacer. Tanto él como yo somos personas
distintas cuando estamos en el encuentro, cada
quien defiende lo suyo-que es lo que él
me ha enseñado-", acotó.
"Yo a ningún técnico antes del
partido le puedo llegar a desear suerte porque
me va a ganar. Esas son cosas del fútbol.
Pero esa es la explicación clara de por
qué él da el punto de no saludar,
y yo como alumno se lo aprendí",
concluyó Guevara.