Está
pendiente un nuevo marco regulatorio
Gran parte del
transporte escolar circula sin
permiso
La falta de reglamentación impide a
las autoridades llevar un control de las
unidades de transporte escolar
- Susana
Joma
- El Diario
de Hoy
Al
entrar la mañana y al caer la tarde,
cientos de vehículos con rótulos
de "transporte escolar" se desplazan hacia
distintos puntos de la capital y al interior del
país, abarrotados de escolares. A pesar
de que este servicio se presta desde hace 30
años, no existen reglas
específicas que lo regulen en la
normativa vigente de transporte, ni siquiera hay
un registro completo de los vehículos que
funcionan como tales.
Según el Viceministerio de Transporte,
en la actualidad, sólo 178 microbuses
tienen permiso de línea para circular con
la modalidad de transporte escolar, pero,
apuntan, de forma temporal. El resto de
transportistas, estimados en 2 mil 500,
está pendiente de una autorización
de línea debido a los trámites
burocráticos, o ni siquiera ha hecho esas
gestiones y circula como cualquier
vehículo.
Al respecto, Ricardo Yúdice, titular
del Viceministerio de Transporte, reconoce que
en el Reglamento de Tránsito existe poca
normativa y, por tanto, no hay forma de ejercer
control sobre los recorridos, la frecuencia ni
de calidad del servicio.
"Para circular, ellos solicitan un permiso.
Se les otorga con base en los pocos requisitos
que establecen el Reglamento de Tránsito
y la Ley, porque tienen un determinado contrato
con un colegio o quieren servir determinadas
rutas de colegios. Pero no hay nada sobre las
condiciones del servicio y de la seguridad",
afirma Yúdice.
El funcionario subraya que, a más
tardar, en junio de este año, tienen
previsto presentar en la Asamblea Legislativa un
nuevo marco regulatorio que abarque el
transporte escolar, y donde queden definidos
aspectos como la obligatoriedad de una salida de
emergencia y las buenas condiciones de los
vehículos, la debida
identificación y el establecimiento de
recorridos específicos.
Ana Dolores Flores Guillén trabaja en
el transporte de escolares y es presidenta de la
Asociación de Transporte Escolar y
Turismo Tecleño (ATETT). Para ella, el
Viceministerio de Transporte debe emitir un
reglamento especial con urgencia, pero no
según la experiencia que se tiene desde
el escritorio, sino desde la realidad que
plantean las asociaciones de esta naturaleza.
La presidenta de ATETT, entidad que aglutina
alrededor de 37 socios con un aproximado de 75
vehículos, estima que, en todo el
país, circulan alrededor de dos mil 500
unidades dedicadas al transporte escolar. La
mayoría de los propietarios, reconoce
Flores, "no pertenece a ninguna
asociación".
La falta de un reglamento que obligue al
registro de las unidades hace que los
propietarios no se preocupen por obtener el
permiso (ver requisitos) que otorga el
Viceministerio para tres meses.
Guillén
sostiene que, contrario a lo que ocurre con los
que no están asociados, usualmente,
quienes sí lo están cumplen los
requisitos, entre ellos someterse al antidoping,
y en el caso de ATTET, hasta tienen un logo en
forma de lápiz que identifica los
microbuses. En cumplimiento de lo acordado en
reuniones con los dos antecesores del actual
viceministro, la asociación tiene reglas
internas para la seguridad de los
estudiantes.
"En la asociación se previene a los
socios para que no circulen con las puertas
abiertas, que tomen las medidas para que los
niños no saquen brazos, las manos, ni la
cabeza fuera de las ventanillas, ni que vayan
bromeando, empujándose, ni comiendo
semillas. También se evita que lleven
objetos que puedan lesionarlos, como
lápices, y que no se instalen bancas
adicionales en las unidades", detalla
Guillén.
Perjudicados
El costo de este servicio oscila entre los
150 y 400 colones, según las zonas,
recorridos y colegios con los que se trabaja.
Los transportistas que no están
registrados y no pasan ningún control
básico ante el Viceministerio suelen
cobrar tarifas menores que afectan a los
asociados y que han invertido en llenar los
requisitos, costear capacitaciones, controles
médicos y seguros en caso de accidentes
para garantizar a los padres de familia un buen
servicio. En los últimos años,
sobre todo en la zona urbana, el transporte
escolar se ha convertido en un problema de
congestionamiento en las proximidades de los
colegios.
Sin embargo, quienes tienen este tipo de
trabajo tiran la piedra de los embotellamientos
a los no autorizados y a los padres de familia
que se estacionan frente a los colegios por
varios minutos, lo que les limita el espacio
para dejar a los niños lo más
cerca posible de su lugar de estudio.
Una normativa adecuada sobre el transporte
escolar abarcaría aspectos como el
estacionamiento, incluso el mejoramiento de los
vehículos, gracias a la posibilidad de
acceso a créditos blandos.
Los requisitos
-Una persona natural o jurídica que
aspira a recibir la autorización para que
su vehículo circule como transporte
escolar debe llenar una solicitud y presentarla
en la ventanilla de la Dirección General,
así como fotocopia de cédula y
partida de nacimiento, fotocopia de NIT,
solvencia de la Policía Nacional Civil en
original, fotocopia de tarjeta de
circulación vigente certificada por
notario, constancia de la institución
educativa para la cual prestará servicio
dirigida al Director General.
-También debe presentar certificado de
examen psicológico del conductor, un
carné de inscripción de la escuela
de Capacitación Profesional para
Conductores (a la que asisten los transportistas
del servicio colectivo) y someter el
vehículo a revisión.
Un
voto de confianza para llegar a
clase
La falta de una
ley que regule el transporte escolar obliga a
directores de colegios y padres de familia a
buscar refe-rencias de los conductores de los
menores