Del infierno a la
gloria
Mario Pablo Quintanilla y José
Orlando Martínez se lamentaron por la
difícil situación que viven sus
ex-compañeros de Atlético Marte
ahora que pertenecen a Municipal Limeño,
un equipo más responsable.
Orestes
Membreño
El
grado de afinidad con dos jugadores
jóvenes como Mario Pablo Quintanilla y
José Orlando Martínez me
permitió conocer sus opiniones acerca de
la actual situación de su ex-equipo
Atlético Marte.
La expresión de sus rostros denotaron
que no eran ajenos al sentimiento que
deberán estar experimentando sus
ex-compañeros por la falta de salarios,
al haber vivido en carne propia lo mismo cuando
formaban parte del plantel del equipo
"bandera".
Sin duda que Mario Pablo y "Chepe"
Martínez, al enterarse de la crisis de
Atlético Marte, habrán recordado
lo que alguna vez sintieron cuando la dirigencia
"marciana" no estuvo al día con sus
salarios.
"La verdad que son personas (los dirigentes)
que no tienen corazón", externó
con un dejo de malestar Mario Pablo
Quintanilla.
"No sé cómo pueden hacer eso
con los jugadores", agregó.
Ambos aceptaron que lo de Atlético
Marte no es nuevo y que a ambos les tocó
pasar por la misma situación y soportar
la intransigencia de los dirigentes.
La situación quedó más
clara para los jugadores debido a que en
Municipal Limeño las cosas son distintas,
al cobrar regularmente por los servicios que
prestan al equipo santarroseño.
La única diferencia es la relacionada
con la distancia que se ha alargado en
relación a su lugar de trabajo y el de
sus casas, en comparación con su antiguo
equipo.
"La verdad es que lamentamos lo de
Atlético Marte, porque un equipo de tanta
tradición no puede ser tratado de esa
manera", indicó Martínez.
La actual dirigencia de Atlético
Marte, presidida por Rafael Pacheco
podría hasta enfrentar demandas
colectivas de los jugadores por la falta de pago
de salarios hasta de cinco meses en algunos
casos y de temporadas anteriores, en otros.
Tanto Mario Pablo Quintanilla como
José Orlando Martínez son
jugadores que tuvieron un proceso de
formación en el equipo de reserva de
Atlético Marte.
Para el torneo Clausura 2001 fueron vendidos
a Municipal Limeño, como una medida del
equipo capitalino para hacer llegar dinero a sus
arcas y bajar los costos de su planilla
mensual.