Aída,
veintiún veces reina
El vicio de ganar se mantiene inalterable.
La estampa de campeona, también. Con una
vigencia de 21 años en el primer lugar,
irá una vez más por la Espiga
Dorada. Es Aída Granillo, la gran dama
del boliche.
Roberto
Aguila
Era
un fin de semana como cualquier otro, cuando una
estudiante de bachillerato, con calcetas blancas
y zapatos escolares, vestida con el uniforme del
Colegio Guadalupano e impulsada por un
afán que hasta hoy ni ella misma puede
explicar, decidió gastarse la mesada
familiar en algo distinto del cine, y se
encaminó al Bolerama Jardín.
Jamás había tocado una bola de
boliche, porque su pasión de esos
días pasaba por el baloncesto y la
natación. Pero cuando se puso la
muñequera y metió los dedos en la
bola para balancearla por primera vez, algo
tocó las fibras de su corazón que
la indujo a quedarse en el boliche para siempre.
A partir de entonces comenzó a robarle
horas a las matemáticas para jugarlo. A
usarlo como su principal distracción y
como insrumento para borrar tensiones.
La estudiante tenía 16 años, la
edad ideal para encumbrar barriletes e hilvanar
sueños de oro. Pero sus sueños se
quedaron reflejados solamente en aquellos pines
que le sonreían desde el fondo de la
pista. De manera que lo siguió jugando
cuando cursaba los grados universitarios, cuando
se hizo profesional y lo compartió con
las obligaciones del trabajo, robándole
horas al descanso para practicar.
Esa estudiante es ahora una gran dama.
Ejecutiva de una importante empresa. La
más notable jugadora que registra la
historia del boliche nacional. Mantiene el
título de campeona desde hace 21
años, y como seleccionada nacional, desde
1977, ha recorrido el mundo ganando
títulos a nivel internacional y dejando
siempre el sello de su enorme capacidad. Y este
sábado, volverá a subir una vez
más al podio de los campeones para
recibir su novena (¿o décima?)
Espiga Dorada como testimonio de su
grandeza.
Usted la ha visto y la conoce tanto como
nosotros. Se llama Carmen Aída
Granillo...
¿Cómo hacer una campeona?
Aída dice que el inicio de todo
campeón se basa ~como principio
universal~ en la identificación que tenga
con el juego. Que le guste. Que se compenetre
con él. Afirma que luego está el
sacrificio que se esté disouesto a
realizar en todo sentido. Ejercitarse mucho,
guardar dietas, dedicarle atención a las
prácticas y desarrolar adaptación
y visualización al juego.
"Cuando yo llegué por primera vez al
Bolerama Jardín y jugué boliche,
le digo que me encantó. Y eso fue
fundamental en mi desarrollo como bolichista,
porque me identifiqué tanto con el juego
que no me importó sacrificar horas de
descanso para practicarlo. Un día me vio
jugar el doctor Enrique Jiménez, y vio
algo en mi que enseguida me tomó a su
cargo para entrenarme. Ese fue otro gran
estímulo que me impulsó a seguir",
comentó Aída.
Dijo que la continuidad en las
prácticas, como introducirse en las ligas
universitarias y competir más seguido, le
fue dando seguridad en los desplazamientos, de
tal manera que cuando compitió por vez
primera en un campeonato a nivel nacional
(1976), la confianza ya le había
estabilizado los nervios. Un año
después (1977) pasó a formar parte
del seleccionado, y en 1980 ganó su
primer campeonato nacional el que mantiene hasta
el momento. "Todavía sigo sintiendo
mariposas en el estómago, como las
sentía en aquellos tiempos, pero eso es
normal", sostiene.
La modernización
Aída Granillo asegura que el boliche,
asi como cualquier otro deporte, no escapa a los
cambios drásticos que se operan bajo la
tecnología y la modernización, y
que eso le exige al jugador una continua
readaptación. Según ella, saber
asumir estos cambios es otra de las cualidades
que debe tener el jugador con aspiraciones de
campeón.
"Los cambios que se dan a cada momento son
terribles, y a los que uno tiene que adaptarse
enseguida si quiere sobrevivir. La teoría
bolichística se mantiene, pero en lo que
toca al tipo de canchas, la confección de
las bolas y los zapatos, tienen cambios
profundos de un torneo a otro.
¡Imagínese el tipo de esfuerzo que
hemos hecho para adaptarnos los bolichistas que
aprendimos a jugar en canchas de madera!",
enfatizó.
La campeona explicó que ahora las
canchas son de polyester o de materias
plásticas o sintéticas, y que eso
ha obligado a confeccionar las bolas con
sustancias que les llaman reactivas, y que los
zapatos vienen con cinco tipos de suelas
distintas, adaptables cada una al tipo del piso
de las canchas. Además, también
cambió la densidad del aceite con que se
untan las bolas.
Acaso esta sea la grandeza de Aída
Granillo, porque se mantiene en la cima del
boliche pese a los cambios impredecibles.
"Talvez sea porque siempre me gustó estar
a la vanguardia", concluyó.
Sus datos
Seleccionada nacional durante 24
años
21 años consecutivos conservando el
título de campeona nacional.
Su última participación
internacional: Panamericano de Boliche (Buenos
Aires, Argentina)
Su mejor promedio: 215
Rivales más fuertes en
Centroamérica: Susy Machón, de
Guatemala, y Mari Ramírez, de Costa
Rica
Año de retiro: Posiblemente
después de los Juegos Centroamericanos y
del Caribe, a celebrarse en El Salvador el
2002.