Domingo 13 de mayo de 2001


Aída, veintiún veces reina

El vicio de ganar se mantiene inalterable. La estampa de campeona, también. Con una vigencia de 21 años en el primer lugar, irá una vez más por la Espiga Dorada. Es Aída Granillo, la gran dama del boliche.

Roberto Aguila

Era un fin de semana como cualquier otro, cuando una estudiante de bachillerato, con calcetas blancas y zapatos escolares, vestida con el uniforme del Colegio Guadalupano e impulsada por un afán que hasta hoy ni ella misma puede explicar, decidió gastarse la mesada familiar en algo distinto del cine, y se encaminó al Bolerama Jardín.

Jamás había tocado una bola de boliche, porque su pasión de esos días pasaba por el baloncesto y la natación. Pero cuando se puso la muñequera y metió los dedos en la bola para balancearla por primera vez, algo tocó las fibras de su corazón que la indujo a quedarse en el boliche para siempre. A partir de entonces comenzó a robarle horas a las matemáticas para jugarlo. A usarlo como su principal distracción y como insrumento para borrar tensiones.

La estudiante tenía 16 años, la edad ideal para encumbrar barriletes e hilvanar sueños de oro. Pero sus sueños se quedaron reflejados solamente en aquellos pines que le sonreían desde el fondo de la pista. De manera que lo siguió jugando cuando cursaba los grados universitarios, cuando se hizo profesional y lo compartió con las obligaciones del trabajo, robándole horas al descanso para practicar.

Esa estudiante es ahora una gran dama. Ejecutiva de una importante empresa. La más notable jugadora que registra la historia del boliche nacional. Mantiene el título de campeona desde hace 21 años, y como seleccionada nacional, desde 1977, ha recorrido el mundo ganando títulos a nivel internacional y dejando siempre el sello de su enorme capacidad. Y este sábado, volverá a subir una vez más al podio de los campeones para recibir su novena (¿o décima?) Espiga Dorada como testimonio de su grandeza.

Usted la ha visto y la conoce tanto como nosotros. Se llama Carmen Aída Granillo...

¿Cómo hacer una campeona?

Aída dice que el inicio de todo campeón se basa ~como principio universal~ en la identificación que tenga con el juego. Que le guste. Que se compenetre con él. Afirma que luego está el sacrificio que se esté disouesto a realizar en todo sentido. Ejercitarse mucho, guardar dietas, dedicarle atención a las prácticas y desarrolar adaptación y visualización al juego.

"Cuando yo llegué por primera vez al Bolerama Jardín y jugué boliche, le digo que me encantó. Y eso fue fundamental en mi desarrollo como bolichista, porque me identifiqué tanto con el juego que no me importó sacrificar horas de descanso para practicarlo. Un día me vio jugar el doctor Enrique Jiménez, y vio algo en mi que enseguida me tomó a su cargo para entrenarme. Ese fue otro gran estímulo que me impulsó a seguir", comentó Aída.

Dijo que la continuidad en las prácticas, como introducirse en las ligas universitarias y competir más seguido, le fue dando seguridad en los desplazamientos, de tal manera que cuando compitió por vez primera en un campeonato a nivel nacional (1976), la confianza ya le había estabilizado los nervios. Un año después (1977) pasó a formar parte del seleccionado, y en 1980 ganó su primer campeonato nacional el que mantiene hasta el momento. "Todavía sigo sintiendo mariposas en el estómago, como las sentía en aquellos tiempos, pero eso es normal", sostiene.

La modernización

Aída Granillo asegura que el boliche, asi como cualquier otro deporte, no escapa a los cambios drásticos que se operan bajo la tecnología y la modernización, y que eso le exige al jugador una continua readaptación. Según ella, saber asumir estos cambios es otra de las cualidades que debe tener el jugador con aspiraciones de campeón.

"Los cambios que se dan a cada momento son terribles, y a los que uno tiene que adaptarse enseguida si quiere sobrevivir. La teoría bolichística se mantiene, pero en lo que toca al tipo de canchas, la confección de las bolas y los zapatos, tienen cambios profundos de un torneo a otro. ¡Imagínese el tipo de esfuerzo que hemos hecho para adaptarnos los bolichistas que aprendimos a jugar en canchas de madera!", enfatizó.

La campeona explicó que ahora las canchas son de polyester o de materias plásticas o sintéticas, y que eso ha obligado a confeccionar las bolas con sustancias que les llaman reactivas, y que los zapatos vienen con cinco tipos de suelas distintas, adaptables cada una al tipo del piso de las canchas. Además, también cambió la densidad del aceite con que se untan las bolas.

Acaso esta sea la grandeza de Aída Granillo, porque se mantiene en la cima del boliche pese a los cambios impredecibles. "Talvez sea porque siempre me gustó estar a la vanguardia", concluyó.

Sus datos

Seleccionada nacional durante 24 años

21 años consecutivos conservando el título de campeona nacional.

Su última participación internacional: Panamericano de Boliche (Buenos Aires, Argentina)

Su mejor promedio: 215

Rivales más fuertes en Centroamérica: Susy Machón, de Guatemala, y Mari Ramírez, de Costa Rica

Año de retiro: Posiblemente después de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en El Salvador el 2002.


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