Lunes 23 de abril de 2001


Del grito al silencio

La selección salvadoreña no estuvo sola. Desde las gradas del Estadio "Robert R. Hermann", el 'vamos El Salvador' y 'el pájaro picón picón' recordó a los seleccionados que los cuscatlecos estamos en todas partes.

Rodrigo Baires Q.
Enviado especial

El sol daba en la cara en la sección general del Estadio "Robert R. Hermann", en la Universidad de San Luis, Missouri. Ahí, en las últimas bancas del gradería la bandera azul y blanca de El Salvador ondeaba por lo alto.

El himno salvadoreño saltó de los altavoces del escenario deportivo. En las gradas, Roberto Flores, proveniente de Cojutepeque y residente de Minneapolis, Minessota, lo gritó por lo alto. "Vine desde allá para ver a la secta y cantar a todo pulmón", comentó Flores.

"¡Vamos El Salvadoooooor!", era el coro obligado cuando el partido inició, mientras el tumbo y el '¡olé!, ¡olé!, ¡olé!' empezaba a apoderarse del ambiente.

El tradicional '¡huuuuy!' se hizo presente al '18, cuando Marvin Bernal tiró a marco y el capitán estadounidense Philip Griffin sacó el balón con la cabeza del árco contrincante. Después la hinchada se metería con el central mexicano Marco Rodríguez por una tarjeta amarilla sobre el volante ofensivo Franciso Leiva: "¡Culeeeeero, Culeeeeero, Culeeeeero!".

Aún con el primer tanto, anotado por el delantero Edward Jhonson, la barra no se detuvo. "No se agüeven muchachos... Todavía hay tiempo", gritaron los nacionales. Pero las cosas se fueron abajo y Estados Unidos se convirtió en el único dueño de la cancha.

"Vamos papito cambia de banda... ¡Puta, cambiá de banda!", vociferó un aficionado ataviado co la camiseta de 'la selecta'. Pero el mismo sentimiento de deseperación que se apoderó de los jugadores en el terreno de juego, llegó a la barra y para el medio tiempo las voces callaron.

Apoyo incondicional

Óscar y Alex Barraza, dos hermanos residentes en Minneapolis, se acercaron al banquillo salvadoreño en el medio tiempo para gritarles a los jugadores suplentes que sin importar el resultado eran 'héroes' por haber llegado hasta aquí.

"Son muchachos que hay que apoyar mucho... Lo que han hecho es bueno y hay que reconocerlo. No tenemos que verlos como el equipo que perdió frente a Estados Unidos sino como los que se clasificaron al premundial y llegaron hasta aquí", concordó con ellos Benjamín Barahona, un salvadoreño residente en Nueva York que desde el torneo en Guatemala ha estado siguiendo al grupo.

Sin embargo, al término del partido con un 4-0 en la pizarra algunos aficionados fueron más críticos con el juego de los nacionales. "No estaban jugando como lo hicieron contra Jamaica... Definitivamente no son los mismos", dijo Jorge Alberto Funes, primo de Alex Escobar y exjugador del Isidro Metapán.

De acuerdo a Funes parecía que los salvadoreñeos llegaron a defenderse más que a ganar el partido. "Cómo que no necesitaban de la victoria... ¡Si sólo a Estados Unidos le convenía el empate!", finalizó.


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