Del grito al
silencio
La selección salvadoreña no
estuvo sola. Desde las gradas del Estadio
"Robert R. Hermann", el 'vamos El Salvador' y
'el pájaro picón picón'
recordó a los seleccionados que los
cuscatlecos estamos en todas partes.
- Rodrigo
Baires Q.
- Enviado
especial
El
sol daba en la cara en la sección general
del Estadio "Robert R. Hermann", en la
Universidad de San Luis, Missouri. Ahí,
en las últimas bancas del gradería
la bandera azul y blanca de El Salvador ondeaba
por lo alto.
El himno salvadoreño saltó de
los altavoces del escenario deportivo. En las
gradas, Roberto Flores, proveniente de
Cojutepeque y residente de Minneapolis,
Minessota, lo gritó por lo alto. "Vine
desde allá para ver a la secta y cantar a
todo pulmón", comentó Flores.
"¡Vamos El Salvadoooooor!", era el coro
obligado cuando el partido inició,
mientras el tumbo y el '¡olé!,
¡olé!, ¡olé!' empezaba a
apoderarse del ambiente.
El tradicional '¡huuuuy!' se hizo
presente al '18, cuando Marvin Bernal
tiró a marco y el capitán
estadounidense Philip Griffin sacó el
balón con la cabeza del árco
contrincante. Después la hinchada se
metería con el central mexicano Marco
Rodríguez por una tarjeta amarilla sobre
el volante ofensivo Franciso Leiva:
"¡Culeeeeero, Culeeeeero, Culeeeeero!".
Aún con el primer tanto, anotado por
el delantero Edward Jhonson, la barra no se
detuvo. "No se agüeven muchachos...
Todavía hay tiempo", gritaron los
nacionales. Pero las cosas se fueron abajo y
Estados Unidos se convirtió en el
único dueño de la cancha.
"Vamos papito cambia de banda... ¡Puta,
cambiá de banda!", vociferó un
aficionado ataviado co la camiseta de 'la
selecta'. Pero el mismo sentimiento de
deseperación que se apoderó de los
jugadores en el terreno de juego, llegó a
la barra y para el medio tiempo las voces
callaron.
Apoyo incondicional
Óscar y Alex Barraza, dos hermanos
residentes en Minneapolis, se acercaron al
banquillo salvadoreño en el medio tiempo
para gritarles a los jugadores suplentes que sin
importar el resultado eran 'héroes' por
haber llegado hasta aquí.
"Son muchachos que hay que apoyar mucho... Lo
que han hecho es bueno y hay que reconocerlo. No
tenemos que verlos como el equipo que
perdió frente a Estados Unidos sino como
los que se clasificaron al premundial y llegaron
hasta aquí", concordó con ellos
Benjamín Barahona, un salvadoreño
residente en Nueva York que desde el torneo en
Guatemala ha estado siguiendo al grupo.
Sin embargo, al término del partido
con un 4-0 en la pizarra algunos aficionados
fueron más críticos con el juego
de los nacionales. "No estaban jugando como lo
hicieron contra Jamaica... Definitivamente no
son los mismos", dijo Jorge Alberto Funes, primo
de Alex Escobar y exjugador del Isidro
Metapán.
De acuerdo a Funes parecía que los
salvadoreñeos llegaron a defenderse
más que a ganar el partido. "Cómo
que no necesitaban de la victoria... ¡Si
sólo a Estados Unidos le convenía
el empate!", finalizó.