Jueves 22 de marzo de 2001


Urge protección

Una pareja de octogenarios que reconoció a los sujetos que en su casa los obligaron a alimentar a un joven que habían secuestrado, ha desaparecido

Mario Martínez
El Diario de Hoy

Durante el juicio contra la banda de "Toño Chiches" se esperaba la comparecencia de dos testigos, quienes habrían sido obligados a ayudar a los sospechosos a alimentar a una víctima de plagio. No llegaron.

La defensa de los acusados resaltaba este hecho que beneficiaba a sus clientes: "¿Cómo es que esas dos personas, testigos importantes, no asistieron a la cita? Ahí se muestra la deficiencia de la Fiscalía", decían, con el fin restar credibilidad a las investigaciones.

Sin embargo, fuentes cercanas al caso manifestaron que la pareja de adultos mayores fue citada, buscada en el lugar y todo sugiere que ha desaparecido.

"Lo más probable es que ya no existan", concluyó uno de los abogados que participan en el juicio.

Ayer mismo se hizo la notificación sobre estas anomalías al Tribunal de Sentencia de Santa Tecla, donde se desarrolló el juicio.

Nueva ley

A pesar de que recién entró en vigencia un modesto programa de protección de testigos, estos siguen siendo amedrentados por los cómplices de los sospechosos, por lo cual optan por huir del país o callar.

En el mismo juicio, en el que son procesados tres presuntos secuestradores, la víctima del hecho, que además tenía calidad de testigo, decidió no declarar. El Juez entonces le impuso una multa y envió a la Fiscalía el caso por desobediencia.

Sin embargo, el joven tiene buenas razones para callar, pues por fuentes cercanas se supo que ha sido amenazado con matar a su familia. El mismo padre de la víctima que decidió encarar a los acusados, dijo que ha sido víctima de amenazas.

El director de la Policía, Mauricio Sandoval, dice la ley recién entrada en vigencia no es lo que se había pensado.

La anterior propuesta implicaría grandes inversiones de dinero y condiciones difíciles de cumplir, por lo cual no era aprobada por los diputados.

La estrenada ley hace hincapié en mantener en reserva la identidad de las personas, pero no posibilita el cambio de identidad o la salida del país como protección.

Se insiste en proteger la identidad del testigo o víctima lo que, incluso, en algún momento implicaría decomisar videos y películas a fotoperiodistas y camarógrafos de televisión.

"Con sólo que un testigo no pueda ser visto por los delincuentes, ya es un gran paso", dice Sandoval.

La ausencia de la ley ha ocasionando en el pasado que los testigos sean asesinados, e incluso, prefieran el suicidio, como ocurrió con el principal testigo en el caso de Aristides Umanzor, alias "El Sirra".

Huyen del país

En otro hecho reciente, la víctima de un secuestro en la que se procesa a la banda de "El Sapo", salió del país huyendo de posibles actos de venganza.

La ausencia la notificó la hermana de la víctima. Estas actitudes entorpecen el trabajo de los tribunales, ya que en algunas diligencias, para probar el involucramiento de los indiciados, es necesaria la presencia de las víctimas.

El año pasado, la testigo en el caso de un homicidio, por el cual eran procesados dos sospechosos, fue asesinada en el parque Balboa.

Ana Yancy Arévalo, de 19 años, fue localizada por agentes del Sistema de Emergencia 121 en el interior. El cuerpo estaba semidesnudo y presentaba al menos 45 puñaladas. La autopsia reveló que estaba embarazada.

En el caso contra Margarita Parada Grimaldi, que fue absuelta por un tribunal de conciencia por el delito de robo de furgones, la Fiscalía no logró la comparecencia del principal testigo.

El testigo, hijastro de la mujer, había revelado con anterioridad detalles que involucraban a Parada Grimaldi con los asaltos.


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