País festeja
con fe y esperanza
La gente colma las calles para comprar
alimentos y regalos que compartir en la
nochebuena
El Diario de
Hoy
El
Presidente de El Salvador, Francisco Flores,
llamó a la ciudadanía a tomar la
Navidad como el punto de partida de nuevos
compromisos con el país, con la
convicción de que el próximo
año será mejor.
"Que la luz del Divino Salvador del Mundo nos
ilumine durante todo el 2002", afirmó el
presidente Flores.
El mandatario recordó "con especial
emoción" a los hombres y mujeres que a lo
largo y ancho del país han reconstruido
sus vidas luego de haberlo perdido todo con los
terremotos.
"A ellos y sus familias pertenece el orgullo
de haberlo demostrado, a quienes tuvimos
más suerte, que los cimientos más
fuertes de El Salvador no se hayan en los
pilares de sus edificios, sino en el coraje y la
voluntad de su gente", afirmó.
"Esta Navidad es el tiempo para fortalecernos
en la unidad por el convencimiento de que hemos
triunfado sobre la adversidad", recalcó
Flores.
Paz y trabajo
En las calles de San Salvador y ciudades del
interior del país, empleados de los
negocios se ubican en las puertas aplauden para
llamar la atención de los
transeúntes y gritan las ofertas. Esos
gritos se confunden con la música de la
época a todo volumen, que tienen los
vendedores de discos y casetes en las
aceras.
Por las calles no es raro ver a
señoras cargando las canastas
navideñas, o chompipes y gallinas.
Los salvadoreños esperan que esta
Navidad les traiga paz y trabajo. "Va a ser una
Navidad de las más maravillosas, porque
quizá ningún año ha habido
tanto sufrimiento, hay que tener en cuenta que
Jesucristo se hizo hombre y quiso nacer sin
tener casa, entonces el pueblo
salvadoreño se ha identificado con ese
niño", así describió esta
Navidad el arzobispo de San Salvador, Fernando
Sáenz Lacalle.
En la calle las personas dan gracias a Dios
por mantenerles sanos. "Espero que sea de
prosperidad para todos, ojalá que no haya
muertos en la Navidad", dijo Carla Lisset de
Padilla.
Mientras otros piensan más en lo
económico, "Yo lo que espero es cancelar
todas mis deudas y por supuesto seguir
trabajando", expresó Carlos Alfonso
Abarca.
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Para
meditar...
José, anoche tuve un
sueño muy extraño, como
una pesadilla. No lo entiendo. Se
trataba de una fiesta de
cumpleaños de nuestro Hijo.
La familia se había estado
preparando por semanas, decorando su
casa. Se apresuraban de tienda en
tienda, comprando toda clase de
regalos. Parece que toda la ciudad
estaba en lo mismo, porque las tiendas
estaban abarrotadas. Pero ninguno de
los regalos era para nuestro Hijo.
Envolvieron los regalos en papeles
lindísimos y les pusieron cintas
y lazos muy bellos. Entonces los
pusieron bajo un árbol,
ahí mismo dentro de su casa. Las
ramas estaban llenas de bolas de
colores y ornamentos brillantes.
Había una figura en el tope.
Parecía un angelito. Estaba
precioso.
Por fin, el día del
cumpleaños de nuestro Hijo
llegó. Todos reían y
parecían estar muy felices con
los regalos que daban y
recibían. Pero fíjate,
José, no le dieron nada a
nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera
lo conocían...
Me daban ganas de llorar, porque esa
familia no conocía a
Jesús. ¡Qué tristeza
tan grande para Jesús, ¡no
ser invitado a Su propia fiesta!
Estoy tan contenta de que todo era
un sueño, José.
¡Qué terrible si ese
sueño fuera realidad!
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