Lunes 24 de diciembre 2001



País festeja con fe y esperanza

La gente colma las calles para comprar alimentos y regalos que compartir en la nochebuena

El Diario de Hoy

El Presidente de El Salvador, Francisco Flores, llamó a la ciudadanía a tomar la Navidad como el punto de partida de nuevos compromisos con el país, con la convicción de que el próximo año será mejor.

"Que la luz del Divino Salvador del Mundo nos ilumine durante todo el 2002", afirmó el presidente Flores.

El mandatario recordó "con especial emoción" a los hombres y mujeres que a lo largo y ancho del país han reconstruido sus vidas luego de haberlo perdido todo con los terremotos.

"A ellos y sus familias pertenece el orgullo de haberlo demostrado, a quienes tuvimos más suerte, que los cimientos más fuertes de El Salvador no se hayan en los pilares de sus edificios, sino en el coraje y la voluntad de su gente", afirmó.

"Esta Navidad es el tiempo para fortalecernos en la unidad por el convencimiento de que hemos triunfado sobre la adversidad", recalcó Flores.

Paz y trabajo

En las calles de San Salvador y ciudades del interior del país, empleados de los negocios se ubican en las puertas aplauden para llamar la atención de los transeúntes y gritan las ofertas. Esos gritos se confunden con la música de la época a todo volumen, que tienen los vendedores de discos y casetes en las aceras.

Por las calles no es raro ver a señoras cargando las canastas navideñas, o chompipes y gallinas.

Los salvadoreños esperan que esta Navidad les traiga paz y trabajo. "Va a ser una Navidad de las más maravillosas, porque quizá ningún año ha habido tanto sufrimiento, hay que tener en cuenta que Jesucristo se hizo hombre y quiso nacer sin tener casa, entonces el pueblo salvadoreño se ha identificado con ese niño", así describió esta Navidad el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle.

En la calle las personas dan gracias a Dios por mantenerles sanos. "Espero que sea de prosperidad para todos, ojalá que no haya muertos en la Navidad", dijo Carla Lisset de Padilla.

Mientras otros piensan más en lo económico, "Yo lo que espero es cancelar todas mis deudas y por supuesto seguir trabajando", expresó Carlos Alfonso Abarca.

Para meditar...

José, anoche tuve un sueño muy extraño, como una pesadilla. No lo entiendo. Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.

La familia se había estado preparando por semanas, decorando su casa. Se apresuraban de tienda en tienda, comprando toda clase de regalos. Parece que toda la ciudad estaba en lo mismo, porque las tiendas estaban abarrotadas. Pero ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.

Envolvieron los regalos en papeles lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces los pusieron bajo un árbol, ahí mismo dentro de su casa. Las ramas estaban llenas de bolas de colores y ornamentos brillantes. Había una figura en el tope. Parecía un angelito. Estaba precioso.

Por fin, el día del cumpleaños de nuestro Hijo llegó. Todos reían y parecían estar muy felices con los regalos que daban y recibían. Pero fíjate, José, no le dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían...

Me daban ganas de llorar, porque esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué tristeza tan grande para Jesús, ¡no ser invitado a Su propia fiesta!

Estoy tan contenta de que todo era un sueño, José. ¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!


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