Lunes 24 de diciembre 2001


Sin duda, lo mejor

Ramón Migdonio Argueta ratificó el por qué pitó una de las semifinales y fue nombrado de nuevo en la final. Un excelente trabajo del oriundo de Lislique.

Daniel Herrera

La polémica para Ramón Migdonio Argueta podría ser el primer gol de Alianza, en el que los jugadores pamperos reclamaron que el balón no había traspasado la línea de gol. El central del encuentro de la final volvió a ver a su línea del costado poniente, Raúl Ernesto Cardona, quien avaló la anotación.

Pero quien tuvo la oportunidad de ver la repetición por la televisión se dio cuenta que tanto el asistente número uno como Argueta acetaron en la determinación y no hay nada en que dudar. Las demás acciones en las que tuvo que intervenir el árbitro no tuvieron incidencia en el juego, por lo que el protagonismo del central se limitó sólo a hacer el trabajo que le correspondía.

La ventaja de Ramón Migdonio Argueta fue que estuvo muy cerca de cada jugada, por lo tanto las sanciones estuvieron dentro del reglamento. Tal vez, alguien pudiera decir que cuando a penas se jugaban cinco minutos estorbó en una acción de Alianza. Pero fue la única ocasión en la que pareció no usar la diagonal.

Tarjetas amarillas

Las amonestaciones del oriundo de Lislique, en el departamento de La Unión, estuvieron acertadas. Migdonio Argueta es un árbitro que trata de no complicarse con los jugadores, y la mejor forma de hacerlo es sancionar lo que se debe, dejar pasar lo que no le da la ventaja al rival y ponerse determinante cuando lo amerite.

Para Firpo, Guillermo Morán, Santos Cabrera, René Durán, Rafael Barrientos y Fredy González Víchez fueron los que tuvieron que irse anotados en la libreta de Argueta por ser sancionados con tarjeta amarilla. Por Alianza, las amonestaciones fueron para Juan Carlos Serrano, Martín García y Oscar Navarro.

Las expulsiones no tuvieron lugar en los apuntes de Migdonio Argueta, dando una muestra de que aunque los rivales se las traigan se puede manejar el partido sin tantas tarjetas rojas. Sin duda Ramón Migdonio Argueta no defraudó a sus coterráneos que llegaron a ver su trabajo y salió bien librado en sus accionar. El lisliqueño confirmó el por qué lo nombraron para la final y dio una muestra de que no todos son malos.


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