Sábado 22 de diciembre 2001


El amuleto es la fe

La mayoría de los jugadores de Firpo tienen como único amuleto su fe en Dios, sobre todo los evangélicos.

Oscar Guerra

Hay unos que usan la misma camisa todos los partidos, otros usan el calzoncillo al revés. Todo para tener suerte en un partido de fútbol.

Los jugadores de Firpo no creen en esas cosas y dejan todo en las manos de Dios. De hecho, al interior del equipo usuluteco hay un grupo que además de tener pasión por el deporte, comparte una faceta fuera de la cancha, su religión.

Celio Rodríguez, Santos Cabrera y Misael Alfaro son adeptos al Tabernáculo Bíblico, guiado por Edgar López, mejor conocido como Hermano "Tobi". "Yo antes tenía como cábala el color del suéter que me ponía para los partidos, tenía que ser negro. Pero desde que creo en Dios ya no me fijo en esas cosas", dijo Misael Alfaro.

El meta afirmó que su conversión sucedió en junio de este año, en un vuelo hacia San Francisco para cumplir con una gira de su equipo. Como compañero de viaje tuvo a Cabrera, quien le platicó sobre la Biblia y las bondades que ésta ofrece. "Cuando aterrizamos era otra persona", agregó.

Esa opinión comparte el delantero Celio Rodríguez, que intercala los domingos de fútbol con la prédica como pastor en su congregación. "Cábala no existe, sino que hay una dependencia total de Dios, pero siempre trabajando para eso. Hay una responsabilidad más grande en el trabajo y demostrar que los hijos de Dios también podemos hacer las cosas bien", aseguró el brasileño.

Mejores deportistas

Rodriguez reflexionó sobre su cambio y cómo le ha ayudado en su vida deportiva. "Para mí ha sido excelente y como futbolista he podido disfrutar mejor los triunfos y asimilar las pérdidas", externó.

Santos Cabrera tiene un ejemplo para complementar las palabras de su compañero. "En mi caso, antes de conocer al Señor, cuando perdía no comía de la cólera. Mi señora me preguntaba si iba a comer y le gritaba que no. Ahora cuando pierdo y me pregunta le digo, sí hombre, claro que voya comer", relató.

Si bien es cierto que las actitudes son diferentes, Cabrera no niega que con el calor de los juegos existen fallos. "A veces el deseo de ganar te lleva a tener un temperamento luchador y en algún momento tenés que sacarlo", aseveró. Los futbolistas coincidieron que una de las maneras de demostrar su convicción es sirviendo de ejemplo para sus compañeros dentro y fuera del terreno.

Dos cábalas

Los demás jugadores de Luis Angel Firpo admitieron no tener cábalas. Todos dijeron que lo único que hacen es encomendarse a Dios y tener fe en que las cosas van a salir bien.

Los únicos que admitieron hacer algo aparte fueron el portero Dagoberto Portillo y el defensa Marcos Portillo. El primero aseguró que se ponía una cadena con un dije de la Virgen Maríañ Portillo usa el pelo largo para invocar un poquito a la suerte.


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