La afición se
lo merece
El técnico de Alianza, Juan
Paredes, lució contento luego que su
equipo obtuviese el pase a la final.
Orestes
Membreño
Ramón Migdonio Argueta, el
árbitro central que administró el
partido Alianza-Municipal Limeño, acaba
de dar el pitido final.
Mientras los jugadores aliancistas se funden
en un abrazo en el centro de la cancha y luego
se dirigen a entregarle la clasificación
a sus seguidores, Juan Ramón Paredes sale
raudo hacia el camerino.
Como ha sido su estilo en buena parte del
torneo, ha preferido que sean los jugadores
quienes se tomen todo el crédito de los
triunfos y que expresen a los medios de
información la realidad que vive el
equipo.
¡Habló!
Muchos de los periodistas tomamos como cosa
normal de este oficio la actitud de Paredes,
respetándole el derecho que tiene a dar o
no dar declaraciones luego del partido.
Quienes no entienden, sobre todo cuando la
alegría les rompe el pecho, son los
seguidores de Alianza que luego del partido se
apostan a la entrada del camerino de su equipo
esperando por sus ídolos y, por supuesto,
del entrenador, que no puede quedar fuera de las
preferencias.
Ayer no fue la excepción; decenas de
aficionados de Alianza esperaron a los jugadores
fuera del Estadio, frente a la puerta de acceso
al camerino.
Cánticos, aplausos, gritos de aliento
y de agradecimiento se escuchaban en el
área exterior. Fueron casi 45 minutos que
los aficionados esperaron para ver y saludar a
sus héroes hasta que la puerta se
abrió.
Los jugadores no salieron, quien sí lo
hizo fue Juan Ramón Paredes pidiendo
calma a los seguidores porque sus pupilos
querían salir tranquilos para ir a
descansar después de una dura faena.
"Esta gente se merece esto y mucho más
todavía", fue la expresión de
Paredes al recibir los saludos, aplausos y
felicitaciones de los seguidores
aliancistas.
Paredes recordó el difícil
momento que se vivió cuando Limeño
estuvo a punto de anotar mediante el lanzamiento
que realizó Rudy Corrales. "Sentí
una gran presión pero con una fe enorme
en nuestro portero y deteniendo el pénal
representó la confianza que el equipo se
ha tenido", declaró.
Con la clara intención de seguir
celebrando junto a los aficionados,
también tuvo espacio para pensar en el
próximo partido. "Ahora nada más
pensamos en Firpo, a quien le tenemos que jugar
con todo", afirmó.
Después de dar el salto cualitativo a
la final, Ramón también
está cerca de lograr su primer
título en primera división como
técnico principal, y el primero de un
entrenador salvadoreño desde que lo
hiciera Armado Contreras Palma, en 1985.
"Nada más pensamos en el título
y en esta noble afición que nos ha
apoyado en toda la ruta del torneo",
indicó.