Lunes 17 de diciembre 2001


La afición se lo merece

El técnico de Alianza, Juan Paredes, lució contento luego que su equipo obtuviese el pase a la final.

Orestes Membreño

Ramón Migdonio Argueta, el árbitro central que administró el partido Alianza-Municipal Limeño, acaba de dar el pitido final.

Mientras los jugadores aliancistas se funden en un abrazo en el centro de la cancha y luego se dirigen a entregarle la clasificación a sus seguidores, Juan Ramón Paredes sale raudo hacia el camerino.

Como ha sido su estilo en buena parte del torneo, ha preferido que sean los jugadores quienes se tomen todo el crédito de los triunfos y que expresen a los medios de información la realidad que vive el equipo.

¡Habló!

Muchos de los periodistas tomamos como cosa normal de este oficio la actitud de Paredes, respetándole el derecho que tiene a dar o no dar declaraciones luego del partido.

Quienes no entienden, sobre todo cuando la alegría les rompe el pecho, son los seguidores de Alianza que luego del partido se apostan a la entrada del camerino de su equipo esperando por sus ídolos y, por supuesto, del entrenador, que no puede quedar fuera de las preferencias.

Ayer no fue la excepción; decenas de aficionados de Alianza esperaron a los jugadores fuera del Estadio, frente a la puerta de acceso al camerino.

Cánticos, aplausos, gritos de aliento y de agradecimiento se escuchaban en el área exterior. Fueron casi 45 minutos que los aficionados esperaron para ver y saludar a sus héroes hasta que la puerta se abrió.

Los jugadores no salieron, quien sí lo hizo fue Juan Ramón Paredes pidiendo calma a los seguidores porque sus pupilos querían salir tranquilos para ir a descansar después de una dura faena. "Esta gente se merece esto y mucho más todavía", fue la expresión de Paredes al recibir los saludos, aplausos y felicitaciones de los seguidores aliancistas.

Paredes recordó el difícil momento que se vivió cuando Limeño estuvo a punto de anotar mediante el lanzamiento que realizó Rudy Corrales. "Sentí una gran presión pero con una fe enorme en nuestro portero y deteniendo el pénal representó la confianza que el equipo se ha tenido", declaró.

Con la clara intención de seguir celebrando junto a los aficionados, también tuvo espacio para pensar en el próximo partido. "Ahora nada más pensamos en Firpo, a quien le tenemos que jugar con todo", afirmó.

Después de dar el salto cualitativo a la final, Ramón también está cerca de lograr su primer título en primera división como técnico principal, y el primero de un entrenador salvadoreño desde que lo hiciera Armado Contreras Palma, en 1985.

"Nada más pensamos en el título y en esta noble afición que nos ha apoyado en toda la ruta del torneo", indicó.


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