El catador de las
plumas
Fabián Anelo Vásquez es un
perfecto desconocido para buena parte de los
migueleños, pero de él depende la
salud de las alas del Águila.
Daniel
Herrera
Su
trabajo en las prácticas comienza, por lo
general, antes que el de Saúl Rivero.
Fabián Anelo, a sus treinta años
de edad, ha experimentado su primer trabajo
fuera de su ciudad natal, Montevideo, Uruguay,
dándole paso a lo que considera una gran
oportunidad para darse a conocer en su
país y en el extranjero.
Con su forma pausada de expresarse, dando la
sensación de que calcula cada palabra,
Anelo afirmó que lo conseguido hasta el
momento es de mucha satisfacción
profesional.
El menor de los dos hermanos
Anelo-Vásquez extraña costumbres y
momentos de su ciudad natal, pero que las ha
sabido asimilar con profesionalismo en estos
cinco meses de trabajo. "Qué alguien como
Saúl (Rivero) te tome en cuenta para que
seas su compañero de fórmula es un
halago", comentó.
El galeno
Fabián es hijo de una comerciante
llamada Ana María y de un administrador
que responde al nombre de Admar, un
brasileño que encontró mejor
suerte en el vecino país charrúa.
Anelo fue un futbolista poco dotado
-según lo confesó, medio en serio
y medio en broma-, pero que una lesión
hizo que tomara la decisión de dejar su
deporte favorito más pronto de lo
pensado.
Para paliar un poco ese deseo de seguir con
el deporte, el uruguayo comenzó a
distraerse en disciplinas como el boxeo, kayak y
remo. "El deporte fue uno de mis pasatiempos",
comentó Fabián, al mismo tiempo
que señalaba su fascinación por la
lectura.
La odontología competía con el
deporte. Tres años de la carrera no
cristalizaron el sueño, que se
truncó por diversas situaciones. "Me
hubiera gustado ser médico, pero era una
carrera muy larga y difícil de
costearse", dijo.
En 1994, Fabián comenzó a dar
sus primeros pininos como preparador
físico. Dos años más tarde,
colarse en la primera del Nacional -el
archirrival de su querido Peñarol- le
abrió puertas en su país.
"Ser demasiado joven a veces da pauta para
que los mayores te falten al respeto, pero yo
señalo dos cosas importantes: el apoyo
que dan los técnicos principales es
fundamental para ganarse las confianza del grupo
y, segundo, el respeto se gana con respeto",
aseguró Anelo Vásquez.
Vamos a ganar
La oportunidad de venirse a El Salvador se
llegó con la oferta de Saúl
Rivero, luego de que el ex-preparador
físico de Águila, Gustavo Esteves,
también uruguayo, no pudiera continuar
más con el equipo.
"Hasta antes de venirme, lo que sabía
de El Salvador era lo malo. Un país que
vivió en guerra, y muy sufrido. Hor me
doy cuenta que la gente es muy humilde y
respetuosa. Me gusta El Salvador",
expresó Anelo.
Cuando llegó a Águila,
Fabián relizó su primera
evaluación de forma individula para
determinar cómo comenzaría el
trabajo. "Es un grupo que ha demostrado a lo
largo del torneo andar muy bien
físicamente. Esto es una razón
para estar hasta donde ha llegado", dijo.
La preparación físca de
Águila, sumado a la estrategia de juego
de Saúl Rivero, suponen que Fabián
Anelo vaticine una victoria en Usulután
y, de paso, en las finales conseguir el
título. "Yo considero que tenemos buenas
condiciones para hacerlo", comentó.
Aunque es muy prematuro determinarlo, sobre
todo cuando la decisión no es sólo
de él, Fabián Anelo tiene
intenciones de continuar con Águila. De
lo contrario, la experiencia ya la tilda como
imcomparable.
Tiro al plato
- Uruguay: Hermoso
- El Salvador: Bello
- Nacional o Peñarol:
Peñarol
- Sanguinetti: Para qué hablar de
eso
- Pelé o Maradona: Ninguno
- Francescoli: Un grande
- Águila: Lo mejor
- Bilardo o Menotti: Mejor los uno a los
dos y hacemos un monstruo
- Maracanazo: Lo más grande de la
historia del fútbol uruguayo
- River o Boca: Ríver
- Barcelona o Madrid: Madrid
- Alí o Foreman: Alí, sin
dudarlo
- Fabián Anelo: Una persona
- Un libro: Cien años de
soledad
- Una comida: Churrasco con papas
fritas
- Una bebida: Sprite
- Un disco: Leyendas de Bob Marley
- Una película: La sociedad de los
poetas muertos