Los hijos de
'Soya'
Amílcar 'la Chispa' Ramírez,
Juan Carlos Serrano y Oscar Navarro, tres albos
muy identificados, afirman con mucho orgullo que
Soyapango es la cuna del Alianza.
Daniel
Herrera
Hay
comentarios generalizados que aseguran que
Alianza nació en la ciudad de Soyapango.
Esto se lo cree una buena parte de los
aficionados, debido a que un buen número
de hinchas blancos vive en esta ciudad
industrial, ubicada al oriente de la capital. La
empatía por el equipo se acrecenta cuando
existen jugadores dentro del plantel que se
identifican con orgullo residir en ese populos
lugar.
"Nosotros nos sentimos orgullosos por ser de
Soyapango. Más aún cuando los
vecinos te alientan y se preocupan por el
equipo. El apoyo de ellos es incondicional",
comentó Juan Carlos Serrano, uno de los
contenciones del actual plantel titular
aliancista. Serrano se inició en las
juveniles del equipo, en 1995, pero tuvo que
emigarar a Estados Unidos y volvió en
1999.
El medio albo fue el primero en llegar a
Alianza. "Navarrito llegó después
de mí, y por último 'la Chispa'",
comentó Serrano. La amistad de estos tres
jugadores albos se vio fortalecida por la
cercanía de sus lugares de residencia.
Luego, por puras coincidencias, las similitudes
en sus posiciones en el terreno de juego
contribuyó mucho para relacionarse mejor
dentro y fuera de la cancha.
"Con Navarro nos entendemos mejor, debido a
que jugamos los dos como marcadores en el medio
campo", dijo Serrano. Cuando Alianza se
manejó en la crisis económica de
la gestión anterior, estos tres
aliancistas se divertían y se ganaban la
vida en las polvosas canchas de Soyapango, un
poco para paliar la necesidad del dinero.
Muy motivados
La situación por la que atraviesa
Alianza en estos momentos, tanto
económica como futbolísticamente
hablando, ha supuesto un entusiasmo mayor en
estos tres soyapanecos. "Es la primera vez que
estoy muy cerca de conseguir llegar a una final.
Esto hace que nos esforcemos más con
claras intenciones de conseguir el
título", afirmó Amílcar 'la
Chispa' Ramírez, uno de los jugadores
emblemáticos del equipo.
Oscar Navarro afirmó que por amistad,
la cercanía en la que viven y por
comodidad se reúnen religiosamente en la
Plaza Soyapango, para luego trasladarse a los
entrenos y a los partidos. "Gracias a Dios las
cosas nos están saliendo en el equipo.
Ojalá que todo este esfuerzo valga la
pena cuando termine el campeonato", dijo el otro
contención albo.
Los tres coinciden en afirmar que sus
intenciones cuando comenzaron a jugar al
fútbol eran colarse en el plantel
capitalino. Ahora, cuando la portunidad ya se
les presentó, el reto es cosechar el
mayor número de triunfos posibles. "El
título es lo más sagrado y por lo
que hemos peleado tres años atrás.
No podemos dejar escapar esta oportunidad, hoy
que estamos tan cerca", aseguró
Navarro.
Los soyapanecos se sienten muy orgullosos de
formar parte del plantel aliancista y estar a un
paso de la final para pelear por la corona. Las
intenciones de ellos es ratificar el por
qué Alianza está tan arraigado con
la populosa ciudad de Soyapango,
coronándose campeones en esta
edición. La celeberación no
tendría el 'glamour' de la Plaza La
Cibeles de Madrid, pero para ellos basta en un
restaurante de comidad rápida de la Plaza
Soyapango.