Sábado 3 de noviembre 2001



En la conmemoración del Día de los Difuntos
Tradición, flores silvestres y responsos en Panchimalco

El Día de Difuntos en Panchimalco está lleno de solemnidad y tradiciones

Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

Flores silvestres de un amarillo intenso colocó Isabela Ramírez en la tumba de su madre. Ella es oriunda de Panchimalco, en donde el "Día de Difuntos" es una fecha de solemnidad y tradición.

Las oraciones por los que partieron "a mejor vida" &emdash;según dicen en el pueblo&emdash; se mezclan con una melodía profundamente triste. Era la "Marcha Fúnebre" tocada en memoria de José Luis Rodríguez, un músico que murió hace 23 años.

Don Narciso Rodríguez, integrante del cuarteto que llega año con año al cementerio para tocar los tradicionales "responsos", tiene como prioridad ir a la tumba de su amado hijo.

Las notas que salían del clarinete, la tuba, el saxofón y el barítono llenaron de melancolía el lugar. Los responsos que valen diez colones se tocan al pie de cada sepulcro. Los familiares de los difuntos creen que la música del cuarteto rompe las barreras del más allá.

Entre sermones y alabanzas los panchimalqueños continúan decorando las tumbas, que en su mayoría quedaron vestidas con flores naturales que cortaron de sus jardines; gallardetes de papel y coronas de ciprés.

Leyendas

Refugiándose del candente sol en un nicho, Carmen Martínez, una agradable adulto mayor y quien ya no recuerda cuántos años tiene, dice que durante su infancia se acostumbraba a llevarle al difunto sus alimentos y bebidas preferidas.

Don Andrés Pérez cuenta que en años anteriores tiraban dulce de ayote sobre el techo, para que los muertos llegaran a comer. "Pero en realidad eran los vivos los que se lo comían", dice sonriendo.

Estas costumbres se perdieron con los años, al igual que sucedió con la vestimenta de los pobladores. Sin embargo, aún se conservan algunas de las tradiciones de antaño, como la Fiesta de Los Mayordomos, que se celebra la víspera del Día de Difuntos.

La antiquísima iglesia también fue testigo del fervor del pueblo, en donde los feligreses oraron por sus muertos.

Un recuerdo en Jardines

Miles de personas que visitaron los cementerios del país volvieron a sentir el dolor causado por la partida de sus seres queridos.

Jardines del Recuerdo fue uno de los camposantos que fue abarrotado por los dolientes. La multitud era tal que en todas las arterias aledañas habían grandes congestionamientos. En el Bulevar Sur, la fila de automóviles alcanzaba más de tres kilómetros.

Al costado norte, los autobuses preferían llegar hasta el Parque Zoológico, por lo que cientos de personas tuvieron que caminar largas distancias.

Por suerte, la Policía Nacional Civil (PNC) mantuvo un buen dispositivo de seguridad, a fin de evitar incidentes y ordenar un poco el tráfico.

En el parque privado también abundaron los guías que orientaban a quienes buscaban las tumbas de sus seres queridos.

Unión

"Oremos por el alma de los que descansan en paz", decía el sacerdote que celebraba la misa de las once de la mañana.

Las iglesias cristianas también celebraron cultos. La música de la orquesta y del coro llevaron un poco de paz a los dolientes.

La oportunidad fue propicia para que muchos se reunieran a meditar sobre la importancia de la unión familiar.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01 [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com