Panamá nos
mató la ilusión
Con un 2x0 que no admite discusión,
Panamá desnudó toda nuestra
impotencia y prácticamente nos
marginó de los juegos.
- Roberto
Aguila
- Enviado
Especial
Otra
vez otro papelón. Panamá no
solamente nos derrotó con un 2x0
inapelable, sino que nos desnudó nuestras
falencias y nos hizo preguntarnos para
qué venimos a competir si no tenemos las
armas para hacerlo con dignidad.
Si vamos a buscar justificaciones por la
derrota, debemos encontrarlas en la debilidad
para imponer el ritmo, en la falta de
continuidad para manejar la iniciativa cuando la
logramos encontrar en el primer tiempo, pero por
ráfagas y sin consolidarla nunca.
En ese primer tiempo, cuando todavía
jugábamos con el equipo completo porque
no había surgido la macana de Gilberto
Murgas para hacerse expulsar, tuvimos rasgos de
seriedad cuando ganamos la pelota luego de un
titubeo inicial. Y en esa ráfaga de
buenas intenciones, nos mostramos con mucho de
talento para ganar la pelota y controlarla con
intención punzante.
Aqui fue vital la disposición de
Murgas para ocupar los espacios y gravitar con
una expresión puramente ofensiva,
ocupando los laterales para profundizar las
acciones y posibilitar la llegada. Nunca pudimos
concretar una verdadera acción de gol,
pero al menos supimos mantener a Panamá
con la obligación de defenderse.
Así estaba el panorama cuando Gilberto
Murgas fue trabado con violencia por Fredy
Baloy, y él se cobró el agravio
con un puñetazo infantil que lo hizo
ganarse la tarjeta roja. Censurable la
acción de Murgas por cualquier lado que
se la quiera ver, porque el árbitro ya
había sancionado la falta a su favor y no
había motivos para reaccionar de la forma
en que lo hizo.
Después, fue otra cosa
Cuando Murgas fue expulsado se jugaba el
minuto 44. Sin embargo, por la preponderancia
técnica con que se había manejado
el partido, a pesaar de nuestra debilidad para
convertir en goles nuestro tímido contro,
parecíamos capaces de conseguir al menos
el empate. Al menos, esa impresión nos
quedó cuando nos fuimos al descanso.
¡Pero volvimos con otra cara! Carlos
Recinos, el director técnico nacional,
declaró al final que la inferioridad
numérica había afectado
sobremanera el rendimiento del equipo, "sobre
todo cuando se juega a nivel de selecciones",
dijo. Es posible. Pero lo que no tiene
explicación es el desorden funcional en
que caímos.
La enorme cantidad de balones perdidos por
querer accionar en forma individual, la no menos
proporción de pases entregados al
contrario por falta de tino en el toque, y la
enorme desorientación para regalarle
espacios de maniobra a Panamá simplemente
por desconcentrarse del juego, no tiene nada que
ver con el hecho de jugar con un hombre
menos.
Eso fue sencillamente la ausencia de actitud
que mostramos para jugar en desventaja. Y
Panamá, que tampoco es un rival
ensamblado como para meter miedo. se
sirbió de eso para ganarnos con excesiva
comodidad. Un gol a los 65 minutos, marcado por
Luis Hansel, y otro a los 86 facturado por
José Garcés, sellaron nuestra
suerte en un partido de pobre calidad.
¿Y ahora qué?
Ahora solamente nos queda golear a Costa Rica
para aspirar a seguir en la lucha. Que es como
soñar otro sueño imposible con la
misma ilusión con la que nos hemos venido
manejando desde hace buen rato. Carlos Recinos
dijo que realmente no quedaba otra
opción.
Si, pero...¿cómo lo hacemos?
Costa Rica está conformada por los mismos
hombres que hicieron un gran papel en el
último mundial Sub-20. Esto significa que
su potencial es superior al de Panamá, en
el papel y en la cancha. De manera que pensar en
un triunfo frente a los ticos, es seguir
incubando esperanzas que hace tiempo las
incineramos.
Por eso, frente a este nuevo papelón,
no nos queda más que preguntarnos para
qué venimos. Es simplemente porque ya
perdimos la capacidad de indignarnos.