Domingo 18 de noviembre 2001



Cuando a uno se le tupe el coco

Algunos creen que es chiche tirarse una columna semanal. ¡ Pues no!… y menos cuando a uno se le tupe el coco. Desde que escribí mi última columna sobre una salvatrucha en China, he revisado todos los días las noticias, y nada tienen de bonitas ni de estimulantes para un domingo con mañanas azules y diáfanas.

Lito Montalvo

De uno de esos cielos diáfanos se descolgó un avión en picada, sembrando luto y dolor y dejando con canillera a los que por algún motivo tienen que viajar y subirse a esos aparatos voladores. Antes se viajaba a lomo de mula, en carreta o en carruajes. Otra noticia de la cual ni hablar, es la cantidad de pistolas que se han importado con todas las de ley, a un país casi sin ley, pero con ley para portar utensilios de muerte que están debidamente legalizados. ¡Válgame Dios! Antes ni navajas se utilizaban con permiso legal. Hace no muchos años, la llegada de noviembre significaba las cortas del café y la algarabía de los cortadores. La corta del café era un ritual, dentro del cafetal se cultivaban ilusiones, se preñaban esperanzas y nacían los romances del nuevo año, además el estreno navideño; ahora, con el café a "rial menos cuartillo" ya ni los ladrones están interesados en llevarse un quintal del grano de oro.

¡Vaya Ironía! Antes hasta la pepena era valiosa. Bin Laden que, según me he enterado hasta hoy, su nombre significa "been" = frijol, "laden" = ladera, o sea "Frijol de Ladera," se les ha escondido en alguna ladera de Afganistán y no lo encuentran, mientras tanto le están tirando una catizumbada de bombas para desenterrarlo, y cada bomba vale una catizumbada de dólares que ya diéramos por recibir unas cuantas de esas piñatas, pero de dólares. Aquí les podríamos prestar a los cusuqueros de Tejutla, que seguro lo encuentran. Los nombres las ciudades de Afganistán, como Mazar-e-Shariff o Jalame-la-Pata, nos suenan raros y similares, como a ellos allá les sonarían Cojutepeque o Perkin, ahora que están siendo liberadas, se volverá a oír música y a verle la cara a las cipotas que las tenían como que eran sacos de papas o las Tortugas Ninjas. Pero ya verán con el tiempo que las mujeres afganas a lo sumo se destaparan la cara, pero continuarán con los gabanes por el frío y las ventiscas de arena que no tenemos por estos lares.

Aquí en El Salvador, donde se ve de todo un poco, los casinos siguen abiertos porque la Alcaldía dice que la llave la tiene la Fiscalía y viceversa; la ley seca es sólo para los murciélagos y para el conde Drácula; los dólares, aunque no nos guste, son constitucionales y además sabroso tenerlos en los bolsillos; los políticos se siguen dividiendo, dividiendo, dividiendo ¡Vaya Noticia! Los del Frente, ya frente a frente se dijeron linduras, sandeces, se les salió el mesón y la caja de lustre, y esto que empieza a ponerse tibia la cosa. Al doctor Mario Samayoa, ex presidente del Consejo Central de Elecciones y ex magistrado, lo embuchacaron por no portar el permiso de su pistolita, pero si usted anda con un arsenal, legalmente acreditado, que le vaya bien. Los alumnos están contentos porque ya salieron de vacaciones, más contentos están los maestros, pero los que están afligidos son los padres de familia que no sabrán qué hacer con el la niña que se levanta a la 10:00, hora en que llega el cipote que la corteja y que se pasa el día entero saqueando la refrigeradora y llamando por teléfono. ¡Ah tiempos modernos! Mientras tanto ya desempolvaron los arbolitos y las bolas de Navidad, ya se oye uno que otro cuete y las tarjetas de crédito se volverán a topar, ya hay que reservar la matricula del próximo año.

Y mientras el ministro Yudice trata de ordenar el Centro Histórico, las rastras cañeras transportan caña de San Miguel a Sonsonate y otras, de Aguilares a San Vicente. Antes, en carreta se llevaba la caña a los trapiches, que están a punto de extinción. ¡Cómo cambian las cosas! Y como la situación migratoria en Estados Unidos está bien yuca, muchos paisanos que no están bien documentados, mejor se quedarán por allá, no vaya a ser que no los dejen entrar de regreso, pero los salvadoreños ya estamos casi de fiesta, la mayoría de los pueblos tiene sus fiestas patronales para esta época, empezando por San Miguel, que ya tiene olor a carnaval. Sólo que quizá esta sea una fiesta de fin de año pobre, pero siempre fiesta.

Como se pueden dar cuenta, queridos lectores, no es tan chiche escribir en un país donde siempre pasa algo, pero que ya nos resbala y deja a los escritores sin material. Ahora me empezaré a quemar el coco sobre qué tratar la próxima semana, a menos que uno de ustedes me mande una brillante idea. Hasta la próxima.


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