Cuando a uno se le
tupe el coco
Algunos creen que es chiche tirarse una
columna semanal. ¡ Pues no!
y menos
cuando a uno se le tupe el coco. Desde que
escribí mi última columna sobre
una salvatrucha en China, he revisado todos los
días las noticias, y nada tienen de
bonitas ni de estimulantes para un domingo con
mañanas azules y diáfanas.
- Lito
Montalvo
De
uno de esos cielos diáfanos se
descolgó un avión en picada,
sembrando luto y dolor y dejando con canillera a
los que por algún motivo tienen que
viajar y subirse a esos aparatos voladores.
Antes se viajaba a lomo de mula, en carreta o en
carruajes. Otra noticia de la cual ni hablar, es
la cantidad de pistolas que se han importado con
todas las de ley, a un país casi sin ley,
pero con ley para portar utensilios de muerte
que están debidamente legalizados.
¡Válgame Dios! Antes ni navajas se
utilizaban con permiso legal. Hace no muchos
años, la llegada de noviembre significaba
las cortas del café y la algarabía
de los cortadores. La corta del café era
un ritual, dentro del cafetal se cultivaban
ilusiones, se preñaban esperanzas y
nacían los romances del nuevo año,
además el estreno navideño; ahora,
con el café a "rial menos cuartillo" ya
ni los ladrones están interesados en
llevarse un quintal del grano de oro.
¡Vaya Ironía! Antes hasta la
pepena era valiosa. Bin Laden que, según
me he enterado hasta hoy, su nombre significa
"been" = frijol, "laden" = ladera, o sea "Frijol
de Ladera," se les ha escondido en alguna ladera
de Afganistán y no lo encuentran,
mientras tanto le están tirando una
catizumbada de bombas para desenterrarlo, y cada
bomba vale una catizumbada de dólares que
ya diéramos por recibir unas cuantas de
esas piñatas, pero de dólares.
Aquí les podríamos prestar a los
cusuqueros de Tejutla, que seguro lo encuentran.
Los nombres las ciudades de Afganistán,
como Mazar-e-Shariff o Jalame-la-Pata, nos
suenan raros y similares, como a ellos
allá les sonarían Cojutepeque o
Perkin, ahora que están siendo liberadas,
se volverá a oír música y a
verle la cara a las cipotas que las
tenían como que eran sacos de papas o las
Tortugas Ninjas. Pero ya verán con el
tiempo que las mujeres afganas a lo sumo se
destaparan la cara, pero continuarán con
los gabanes por el frío y las ventiscas
de arena que no tenemos por estos lares.
Aquí en El Salvador, donde se ve de
todo un poco, los casinos siguen abiertos porque
la Alcaldía dice que la llave la tiene la
Fiscalía y viceversa; la ley seca es
sólo para los murciélagos y para
el conde Drácula; los dólares,
aunque no nos guste, son constitucionales y
además sabroso tenerlos en los bolsillos;
los políticos se siguen dividiendo,
dividiendo, dividiendo ¡Vaya Noticia! Los
del Frente, ya frente a frente se dijeron
linduras, sandeces, se les salió el
mesón y la caja de lustre, y esto que
empieza a ponerse tibia la cosa. Al doctor Mario
Samayoa, ex presidente del Consejo Central de
Elecciones y ex magistrado, lo embuchacaron por
no portar el permiso de su pistolita, pero si
usted anda con un arsenal, legalmente
acreditado, que le vaya bien. Los alumnos
están contentos porque ya salieron de
vacaciones, más contentos están
los maestros, pero los que están
afligidos son los padres de familia que no
sabrán qué hacer con el la
niña que se levanta a la 10:00, hora en
que llega el cipote que la corteja y que se pasa
el día entero saqueando la refrigeradora
y llamando por teléfono. ¡Ah tiempos
modernos! Mientras tanto ya desempolvaron los
arbolitos y las bolas de Navidad, ya se oye uno
que otro cuete y las tarjetas de crédito
se volverán a topar, ya hay que reservar
la matricula del próximo año.
Y mientras el ministro Yudice trata de
ordenar el Centro Histórico, las rastras
cañeras transportan caña de San
Miguel a Sonsonate y otras, de Aguilares a San
Vicente. Antes, en carreta se llevaba la
caña a los trapiches, que están a
punto de extinción. ¡Cómo
cambian las cosas! Y como la situación
migratoria en Estados Unidos está bien
yuca, muchos paisanos que no están bien
documentados, mejor se quedarán por
allá, no vaya a ser que no los dejen
entrar de regreso, pero los salvadoreños
ya estamos casi de fiesta, la mayoría de
los pueblos tiene sus fiestas patronales para
esta época, empezando por San Miguel, que
ya tiene olor a carnaval. Sólo que
quizá esta sea una fiesta de fin de
año pobre, pero siempre fiesta.
Como se pueden dar cuenta, queridos lectores,
no es tan chiche escribir en un país
donde siempre pasa algo, pero que ya nos resbala
y deja a los escritores sin material. Ahora me
empezaré a quemar el coco sobre
qué tratar la próxima semana, a
menos que uno de ustedes me mande una brillante
idea. Hasta la próxima.