Presencia de FARC en
El Salvador
Para el doctor Luis Gómez Zarate,
el apoyo a los terroristas de las FARC y el
rechazo al "Plan Colombia" es un recordatorio
que los vínculos internacionales de la
izquierda aún se mantienen
vigentes.
Miembros
del grupo terrorista colombiano, FARC,
visitó El Salvador entre el 20 y el 22 de
julio de este año, para participar junto
con otras delegaciones de izquierda en una
manifestación contra el Plan Colombia que
Estados Unidos ha emprendido, junto con el
gobierno de Andrés Pastrana, para
erradicar el cultivo de la coca.
El FMLN sirvió de anfitrión a
más de 320 delegados de unos 35
países, pertenecientes a unas 50
organizaciones de izquierda, incluidos agentes
del grupo guerrillero zapatista de
México, partidos comunistas de Europa, el
Frente Sandinista y "bolivarianos" del
movimiento que encabeza el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez. Los delegados
expresaron su apoyo a las FARC.
Georgia Milligan, miembro del Comité
de Solidaridad con El Salvador, CISPES, con sede
en varias ciudades de Estados Unidos, --que
durante la década de los ochenta
contribuyó al financiamiento y apoyo
político de la entonces guerrilla del
FMLN-- también estuvo presente.
Los delegados de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, FARC dijeron que la
solidaridad expresada por las organizaciones
allí representadas, demostraba que "las
fuerzas democráticas de izquierda han
sobrevivido a las dificultades del mundo
socialista".
Reiteraron su compromiso de mantenerse
activos en la lucha para alcanzar el poder
político e instaurar el socialismo".
Según Hector Acevedo, que encabeza la
Comisión de Asuntos Internacinales del
FMLN, la solidaridad del ahora partido
político "con los delegados colombianos
se debe a que también nosotros tuvimos
que soportar la intervención militar de
Estados Unidos, por lo que no podemos dejar que
otros países (Colombia) sufran lo que
sufrimos".
Para el Dr. Luis Gómez Zárate,
observador del fenómeno político y
social de El Salvador, el apoyo que los
delegados dieron a las FARC y su rechazo al Plan
Colombia, es un recordatorio de que los
vínculos internacionales de las
izquierdas se mantienen activos.