Miljanic, el
entrenador
En este rubro Miljanic está en su
salsa. Por más de una hora nos
habló de lo que pasa en Firpo, de un
proceso que ha costado sangre y de los remedios
a aplicar. Al final dejó la promesa de
que estará en las finales.
Roberto
Aguila
Cuando
a Milos Miljanic le pedimos hablar sobre el
presente de Firpo y sobre lo que el equipo tiene
para mañana, fue como meterlo en un tema
que lo apasiona. Inmediatamente se puso serio,
mandó a jugar a los niños a otra
parte, y por más de una hora se
entregó a un análisis profundo del
equipo que dirige.
Habló de que Firpo, antes de iniciar
la pretemporada para enfrentar el actual
Apertura 2001, se deshizo de los jugadores que
no entraban en sus planes e incorporó a
los hombres que consideró idóneos
para trabajar en su idea táctica. No era
la configuración de un equipo invencible,
pero al menos, para él y en ese momento,
era el punto de partida para conformar un
conjunto armónico, flexible y muy
inclinado a jugar al ataque.
Admite que se equivocó al incluir en
el grupo de veinte hombres a cinco jugadores que
no estaban para competir en el nivel que
él deseaba -el caso de Raúl Toro,
Mauricio Do Santos, Abraham Monterrosa, Moica
Morales y Nelson Montoya-, por lo que el equipo
se le redujo a quince hombres elegibles.
Al margen de ésto se vinieron las
lesiones de Rafael Barrientos, Marcos Portillo y
Carlos Mario Joya que dejaron al equipo diezmado
y sin suplentes aptos para jugar. "Cuando en la
primera vuelta jugamos con Dragón y
Alianza, yo no tenía mucho elemento
disponible para enfrentar los compromisos",
dijo.
Agregó que pese a esos inconvenientes
el equipo logró resarcirse de un mal
inicio y tomó un paso ganador para
terminar la primera vuelta entre los punteros.
Está consciente que lo que pasa ahora es
más preocupante. "Arrancamos la primera
vuelta sumando dos puntos con empates ante
Dragón y Alianza. Ahora, en esta segunda
vuelta y jugando ante los mismos rivales, no
hemos agregado ni medio punto. Y eso si es
precupante", advirtió.
¿Qué pasa ahora?
Miljanic dijo, a manera de explicación
por este presente pampero, que está
convencido que el jugador salvadoreño no
tiene respuestas adecuadas cuando se lo somete a
competir continuamente. Recalcó que los
contínuos viajes a Estados Unidos que
obligaban al equipo a jugar dos veces por
semana, fueron creando un cansancio en los
jugadores que no se puede explicar en un
conjunto supuestamente preparado para competir
seguido.
"Llego a la conclusión de que el
cansancio no es físico sino mental, como
una saturación de fútbol que ha
invadido a los hombres. Lo hemos comprobado en
las pruebas físicas que hemos hecho.
Todas las pruebas indican que físicamente
están bien", explicó.
¿Qué hacer, entonces? Miljanic
respondió que hará descansar a los
jugadores que más resienten la
saturación, tal es el caso de Guillermo
García, Santos Cabrera, Héctor
Aaron Canjura y Celio Rodríguez. "Esto
comenzará el domingo, frente a Marte. Voy
a dejar fuera a uno de ellos, en el
próximo partido a otro, y así
sucesivamente. Menos mal ya tengo recuperados a
Barrientos y a Morán, y voy a hacer
debutar al zaguero argentino Diego Alvarez que,
sumado al aporte del mexicano Armando
García, pueden hacer que las cosas
resulten mejor", razonó Miljanic.
Siempre de frente
Nuestra reunión con Milos Miljanic
coincidió con la que sostuvieron los
directivos pamperos con el cuerpo técnico
y los jugadores. De manera que el yugoeslavo
llegó a su apartamento con las noticias
frescas de lo tratado.
Dijo que tal reunión fue convocada por
los dirigentes para tratar con todos sobre el
escaso esfuerzo que el equipo está dando
en la cancha, y para acordar con los jugadores
algunas medidas económicas como bajar los
sueldos y poner al plantel de premios por punto
ganado. Es decir, premiando el esfuerzo. Es
lógico que los jugadores pegaron el grito
en el cielo y algunos se fueron molestos.
Miljanic se manifestó partidario de
esta medida, porque, según dijo, es lo
que se estila en Yugoeslavia y en varias partes
de Europa y Suramérica. Explicó
que en su país todos los jugadores tienen
un sueldo base, y de acuerdo a los resultados
que el equipo consigue, ese sueldo base se eleva
hasta el 250 por ciento. O sea, que todo
está enfocado a estimular el
esfuerzo.
"No me explico porqué se oponen a ello
y hasta se molestan, si un arreglo asi siempre
es bueno para el que está dispuesto a
luchar. Un ejemplo: imagínese que un
jugador tiene un sueldo de mil dólares
mensualees, gane o pierda, y le dicen que se lo
rebajarán a 500 mensuales, pero que le
van a pagar 2000 si gana y 1200 si empata.
¿No cree usted que ese jugador va a poner
todo por ganar? ¡Por supuesto que
sí! Pero aquí parece que en los
jugadores hay un acomodo para no entregar
más esfuerzo del que les dicta el salario
mensual. Eso no puede ser", enfatizó.
Explicó que se los dijo a los
jugadores, porque él siempre va de frente
con los jugadores y los directivos, sin temor a
que mañana le hagan la cama y lo echen.
"Nunca hay que tener miedo para decir las cosas.
Si mañana me echan por decir lo que
siento, bievenido sea. En la vida uno tiene que
ir siempre de frente. Es lo que me
enseñaron en casa", dijo.