Lunes 29 de octubre 2001


Miljanic, el entrenador

En este rubro Miljanic está en su salsa. Por más de una hora nos habló de lo que pasa en Firpo, de un proceso que ha costado sangre y de los remedios a aplicar. Al final dejó la promesa de que estará en las finales.

Roberto Aguila

Cuando a Milos Miljanic le pedimos hablar sobre el presente de Firpo y sobre lo que el equipo tiene para mañana, fue como meterlo en un tema que lo apasiona. Inmediatamente se puso serio, mandó a jugar a los niños a otra parte, y por más de una hora se entregó a un análisis profundo del equipo que dirige.

Habló de que Firpo, antes de iniciar la pretemporada para enfrentar el actual Apertura 2001, se deshizo de los jugadores que no entraban en sus planes e incorporó a los hombres que consideró idóneos para trabajar en su idea táctica. No era la configuración de un equipo invencible, pero al menos, para él y en ese momento, era el punto de partida para conformar un conjunto armónico, flexible y muy inclinado a jugar al ataque.

Admite que se equivocó al incluir en el grupo de veinte hombres a cinco jugadores que no estaban para competir en el nivel que él deseaba -el caso de Raúl Toro, Mauricio Do Santos, Abraham Monterrosa, Moica Morales y Nelson Montoya-, por lo que el equipo se le redujo a quince hombres elegibles.

Al margen de ésto se vinieron las lesiones de Rafael Barrientos, Marcos Portillo y Carlos Mario Joya que dejaron al equipo diezmado y sin suplentes aptos para jugar. "Cuando en la primera vuelta jugamos con Dragón y Alianza, yo no tenía mucho elemento disponible para enfrentar los compromisos", dijo.

Agregó que pese a esos inconvenientes el equipo logró resarcirse de un mal inicio y tomó un paso ganador para terminar la primera vuelta entre los punteros. Está consciente que lo que pasa ahora es más preocupante. "Arrancamos la primera vuelta sumando dos puntos con empates ante Dragón y Alianza. Ahora, en esta segunda vuelta y jugando ante los mismos rivales, no hemos agregado ni medio punto. Y eso si es precupante", advirtió.

¿Qué pasa ahora?

Miljanic dijo, a manera de explicación por este presente pampero, que está convencido que el jugador salvadoreño no tiene respuestas adecuadas cuando se lo somete a competir continuamente. Recalcó que los contínuos viajes a Estados Unidos que obligaban al equipo a jugar dos veces por semana, fueron creando un cansancio en los jugadores que no se puede explicar en un conjunto supuestamente preparado para competir seguido.

"Llego a la conclusión de que el cansancio no es físico sino mental, como una saturación de fútbol que ha invadido a los hombres. Lo hemos comprobado en las pruebas físicas que hemos hecho. Todas las pruebas indican que físicamente están bien", explicó.

¿Qué hacer, entonces? Miljanic respondió que hará descansar a los jugadores que más resienten la saturación, tal es el caso de Guillermo García, Santos Cabrera, Héctor Aaron Canjura y Celio Rodríguez. "Esto comenzará el domingo, frente a Marte. Voy a dejar fuera a uno de ellos, en el próximo partido a otro, y así sucesivamente. Menos mal ya tengo recuperados a Barrientos y a Morán, y voy a hacer debutar al zaguero argentino Diego Alvarez que, sumado al aporte del mexicano Armando García, pueden hacer que las cosas resulten mejor", razonó Miljanic.

Siempre de frente

Nuestra reunión con Milos Miljanic coincidió con la que sostuvieron los directivos pamperos con el cuerpo técnico y los jugadores. De manera que el yugoeslavo llegó a su apartamento con las noticias frescas de lo tratado.

Dijo que tal reunión fue convocada por los dirigentes para tratar con todos sobre el escaso esfuerzo que el equipo está dando en la cancha, y para acordar con los jugadores algunas medidas económicas como bajar los sueldos y poner al plantel de premios por punto ganado. Es decir, premiando el esfuerzo. Es lógico que los jugadores pegaron el grito en el cielo y algunos se fueron molestos.

Miljanic se manifestó partidario de esta medida, porque, según dijo, es lo que se estila en Yugoeslavia y en varias partes de Europa y Suramérica. Explicó que en su país todos los jugadores tienen un sueldo base, y de acuerdo a los resultados que el equipo consigue, ese sueldo base se eleva hasta el 250 por ciento. O sea, que todo está enfocado a estimular el esfuerzo.

"No me explico porqué se oponen a ello y hasta se molestan, si un arreglo asi siempre es bueno para el que está dispuesto a luchar. Un ejemplo: imagínese que un jugador tiene un sueldo de mil dólares mensualees, gane o pierda, y le dicen que se lo rebajarán a 500 mensuales, pero que le van a pagar 2000 si gana y 1200 si empata. ¿No cree usted que ese jugador va a poner todo por ganar? ¡Por supuesto que sí! Pero aquí parece que en los jugadores hay un acomodo para no entregar más esfuerzo del que les dicta el salario mensual. Eso no puede ser", enfatizó.

Explicó que se los dijo a los jugadores, porque él siempre va de frente con los jugadores y los directivos, sin temor a que mañana le hagan la cama y lo echen. "Nunca hay que tener miedo para decir las cosas. Si mañana me echan por decir lo que siento, bievenido sea. En la vida uno tiene que ir siempre de frente. Es lo que me enseñaron en casa", dijo.


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