Lo bueno de lo
malo
El 3-0 sufrido por El Salvador ante la
U-21 de Honduras dejó, según el
técnico Carlos Recinos, algunos visos
positivos
Carlos
Vides
A
pesar de la derrota por 3-0 que sufrió la
U-21 nacional contra su homóloga
hondureña el martes pasado, Carlos
Recinos, técnico salvadoreño,
consideró que "el fogueo fue positivo
para el equipo, nuestros jugadores mostraron una
mentalidad diferente en la cancha, por lo que
vengo contento del trabajo de los
seleccionados".
Según el estratega, aún cuando
el resultado puede ser interpretado como "una
goleada", la misma prensa hondureña
elogió el tesón de los
cuscatlecos, pues "sus comentarios no son tan
negativos como el marcador". De hecho, los
medios 'catrachos', fuera de los elogios a sus
propios seleccionados, destacaron la entrega y
amor propio de los salvadoreños, lo cual,
en todo caso, no fue bien acompañado por
el nivel táctico-físico necesario
para impedir las tres anotaciones
hondureñas.
Buen fogueo
Recinos destacó que el intercambio
futbolístico con la U-21 hondureña
fue positiva a pesar del resultado, pues
"hablamos de un equipo (catracho) que lleva ya
tres años de proceso continuo, con
jugadores formados en las canteras de las
divisiones inferiores de los clubes, los cuales
ya militan en primera división".
De hecho, la misma preparación del
rival y enfrentarse a una cancha extraña
son presiones que, según el estratega
cuscatleco, sirven como un excelente fogueo para
una selección tan joven como la U-21
nacional, la cual forma parte de "un proceso
que, si se le da continuidad, puede significar
el futuro del fútbol salvadoreño
de aquí a unos diez ó doce
años".
Este desarrollo, continuó Recinos, es
necesario para el resurgimiento del
fútbol nacional, pues el resto de
naciones centroamericanas "ya llevan cinco
ó seis años de trabajo ordenado y
continuo, y ya nos sacaron mucha ventaja".
Mea culpa
El técnico aceptó que no todo
fue positivo, y que el equipo salvadoreño
mostró "algunas fallas, sobre todo en el
manejo del balón y pérdida de
concentración. De repente usted ve el
resultado de tres goles y piensa que
prácticamente nos pasaron encima, pero al
menos dos goles nos los metimos nosotros por
errores propios".
Esta mentalidad, "en la que los jugadores
salvadoreños esperan a que les peguen
primero para poder reaccionar, debe cambiar de
una vez. Perdimos así este partido no por
lo técnico o lo físico, sino por
lo psicológico. Reaccionamos bien, pero
ya nos habían hecho dos goles y era muy
tarde", ilustró el técnico.
Aparte, el entrenador nacional recordó
que "a Honduras viajamos por tierra, y
sólo quien viaja así seguido puede
comprender el cansancio de tantas horas y
después tener que jugar", al tiempo que
agregó que "estas no son excusas, sino un
balance real de un partido que nos ha dejado
muchas experiencias".