Implementan
esperanzador programa de adopciones
Un hogar para
niños especiales
Hace seis meses, una asociación
española fundó dos hogares para
atender a niños con diferentes
discapacidades. Hoy impulsa un proyecto para que
salvadoreños extranjeros adopten a estos
pequeños. Detrás de estos
proyectos está un sacerdote
español
- El Diario
de Hoy
No
viste sotana ni lleva puesta ninguna otra prenda
clerical. Con su traje oscuro y una corbata
roja, parece un abuelo bonachón o un
ministro madrugador. Pasaría inadvertido
frente cualquiera; sin embargo, es un sacerdote:
el padre Ángel García
Rodríguez. Oriundo de España, ha
venido a estas necesitadas tierras a fomentar un
prodigioso programa para ayudar a los
niños discapacitados. Ante todo, es una
batalla contra una despiadada soledad.
Temprano, la mañana del sábado
pasado, el padre Ángel nos recibió
en una de las salas de una casa grande, en la
colonia Escalón, al poniente de San
Salvador, la cual a la vista parece una oficina,
con escritorios, computadoras y teléfonos
meticulosamente colocados.
Luego de un saludo y un apretón de
manos, el padre se acomodó en uno de los
sillones y, mientras comienza a explicar sus
proyectos, se escucha un alegre e infantil
bullicio, que proviene de los jardines y de la
segunda planta de la residencia.
El sacerdote sonríe al escucharlos y
se adelanta a cualquier pregunta: "Ellos son mis
ángeles, por ellos estoy aquí". La
casa alberga a siete niños especiales,
algunos ciegos y otros con distintas
discapacidades, quienes viven en condiciones
similares a las de un hogar, con la asistencia
de especialistas. Allí esperan a que
alguien llegué y los adopten. El hogar es
administrado por la Asociación Mensajeros
de la Paz, institución que él
preside.
Fiel creyente de sus sueños, el padre
Ángel recuerda la forma en que
llegó al país. "Viné al
país luego del primer terremoto (de enero
anterior) para ver cómo había
contribuido la ayuda que habíamos
enviado. Estando aquí visité todos
los hogares de niños abandonados y me di
cuenta de su situación. Cuando
regresé a España (después
del segundo terremoto), iba convencido de que
teníamos que venir a ayudar a estos
pequeños".
Y así fue. El padre Angel, junto con
otros colaboradores, regresó al
país y comenzó a tocar puertas
hasta que encontró el apoyo y
fundó el primer albergue para atender a
los pequeños. En la actualidad funcionan
dos, uno en la colonia Escalón y otro en
la San Francisco.
Un hogar
Recientemente, el padre Ángel y su
asociación decidieron dar otro pas0:
implementar en el país un programa para
adoptar a esos niños especiales. Un
proyecto similar fue desarrollado en
España con mucho éxito hace ya
seis años: 700 pequeños especiales
han sido adoptados hasta la fecha.
Luego de diferentes gestiones, el programa
para El Salvador, denominado "Le querrás
como a un hijo", fue inaugurado el 16 de octubre
desde España. La primera dama de
España, Ana Botella, dio por iniciadas
las gestiones del nuevo plan en las
instalaciones del ministerio de Trabajo Y
Asuntos Sociales, en Madrid.
En el país, el programa cuenta con el
apoyo del Instituto Salvadoreño de
Proyección al Menor (ISPM) y la Oficina
para Adopciones El Salvador. 108 pequeños
especiales esperan la llegada de alguien que los
quiera como a sus propios hijos.
Pero durante el desarrollo de la
plática, surge una inquietud:
¿Cómo y desde cuándo asume
estos proyectos, que requieren una profunda
convicción y entrega? El padre
Ángel recuerda que trabaja en la
asociación desde que se ordenó
como sacerdote diocesano hace ya 41 años.
"Estamos convencidos de que si no los adoptan,
terminarán en un hospital,
abandonados".
La Asociación Mensajeros de la Paz
tiene diferentes proyectos en 23 países,
en distintas partes del mundo. En los programas
trabajan miles de voluntarios.
Los padres
Muy entusiasmado, el padre Ángel
explica que no existe un perfil determinado para
poder aplicar a la adopción. Los
únicos dos requisitos que se piden es que
los interesados "quieran", estén
plenamente convencidos y de acuerdo en acoger a
un niño con alguna discapacidad.
El segundo requisito es "el poder", tener
cierta capacidad económica para atender a
los pequeños.
Si algún salvadoreño
está interesado en adoptar a uno de esos
pequeños, debe llamar al teléfono
275-9750, y luego se le llenará una ficha
para establecer si puede aplicar al programa. La
campaña también se realiza en
España, desde donde se pueden hacer las
gestiones.
Con más entusiasmo, el padre Angel
habla de sus sueños, de otros proyectos
que piensa desarrollar en el país. Pronto
regresará a su país, a continuar
con su titánica labor. Pero antes de irse
recuerda el lema de la campaña: "No se
parecerá a ti, ni tendrá tus ojos
y color de tu pelo, pero si podrá tener
tu sonrisa... y le querrás como a un
hijo".
En el jardín de la residencia, el
bullicio se incrementa. Son algunos de los siete
niños que allí viven: Sandro,
Pedro y Berta, tres hermanitos ciegos, quienes
juegan. A pesar de la oscuridad, se sienten
seguros. El padre Angel se les acerca y ellos lo
reconocen inmediatamente. Lo conocen por su voz,
sus abrazos y su imperecedero cariño.
Así se libra la lucha contra la soledad
en esa casa grande.
Sus obras
La asociación Mensajeros de la Paz no
sólo impulsa programas para ayudar a
niños especiales, sino también
albergues para atender a adultos mayores.
-A seis meses de su arribo al país, la
asociación trabaja para la
fundación de una casa de albergue para
ancianos en Atiquizaya, Ahuachapán.
-También realizan gestiones para
fundar hogares similares en las cercanías
del puerto de La Libertad y el Izalco,
Sonsonate.
-Para atender a los niños especiales
tiene dos casas: una en la colonia
Escalón y otra en la San Francisco.