Lunes 22 de octubre 2001



Implementan esperanzador programa de adopciones
Un hogar para niños especiales

Hace seis meses, una asociación española fundó dos hogares para atender a niños con diferentes discapacidades. Hoy impulsa un proyecto para que salvadoreños extranjeros adopten a estos pequeños. Detrás de estos proyectos está un sacerdote español

El Diario de Hoy

No viste sotana ni lleva puesta ninguna otra prenda clerical. Con su traje oscuro y una corbata roja, parece un abuelo bonachón o un ministro madrugador. Pasaría inadvertido frente cualquiera; sin embargo, es un sacerdote: el padre Ángel García Rodríguez. Oriundo de España, ha venido a estas necesitadas tierras a fomentar un prodigioso programa para ayudar a los niños discapacitados. Ante todo, es una batalla contra una despiadada soledad.

Temprano, la mañana del sábado pasado, el padre Ángel nos recibió en una de las salas de una casa grande, en la colonia Escalón, al poniente de San Salvador, la cual a la vista parece una oficina, con escritorios, computadoras y teléfonos meticulosamente colocados.

Luego de un saludo y un apretón de manos, el padre se acomodó en uno de los sillones y, mientras comienza a explicar sus proyectos, se escucha un alegre e infantil bullicio, que proviene de los jardines y de la segunda planta de la residencia.

El sacerdote sonríe al escucharlos y se adelanta a cualquier pregunta: "Ellos son mis ángeles, por ellos estoy aquí". La casa alberga a siete niños especiales, algunos ciegos y otros con distintas discapacidades, quienes viven en condiciones similares a las de un hogar, con la asistencia de especialistas. Allí esperan a que alguien llegué y los adopten. El hogar es administrado por la Asociación Mensajeros de la Paz, institución que él preside.

Fiel creyente de sus sueños, el padre Ángel recuerda la forma en que llegó al país. "Viné al país luego del primer terremoto (de enero anterior) para ver cómo había contribuido la ayuda que habíamos enviado. Estando aquí visité todos los hogares de niños abandonados y me di cuenta de su situación. Cuando regresé a España (después del segundo terremoto), iba convencido de que teníamos que venir a ayudar a estos pequeños".

Y así fue. El padre Angel, junto con otros colaboradores, regresó al país y comenzó a tocar puertas hasta que encontró el apoyo y fundó el primer albergue para atender a los pequeños. En la actualidad funcionan dos, uno en la colonia Escalón y otro en la San Francisco.

Un hogar

Recientemente, el padre Ángel y su asociación decidieron dar otro pas0: implementar en el país un programa para adoptar a esos niños especiales. Un proyecto similar fue desarrollado en España con mucho éxito hace ya seis años: 700 pequeños especiales han sido adoptados hasta la fecha.

Luego de diferentes gestiones, el programa para El Salvador, denominado "Le querrás como a un hijo", fue inaugurado el 16 de octubre desde España. La primera dama de España, Ana Botella, dio por iniciadas las gestiones del nuevo plan en las instalaciones del ministerio de Trabajo Y Asuntos Sociales, en Madrid.

En el país, el programa cuenta con el apoyo del Instituto Salvadoreño de Proyección al Menor (ISPM) y la Oficina para Adopciones El Salvador. 108 pequeños especiales esperan la llegada de alguien que los quiera como a sus propios hijos.

Pero durante el desarrollo de la plática, surge una inquietud: ¿Cómo y desde cuándo asume estos proyectos, que requieren una profunda convicción y entrega? El padre Ángel recuerda que trabaja en la asociación desde que se ordenó como sacerdote diocesano hace ya 41 años. "Estamos convencidos de que si no los adoptan, terminarán en un hospital, abandonados".

La Asociación Mensajeros de la Paz tiene diferentes proyectos en 23 países, en distintas partes del mundo. En los programas trabajan miles de voluntarios.

Los padres

Muy entusiasmado, el padre Ángel explica que no existe un perfil determinado para poder aplicar a la adopción. Los únicos dos requisitos que se piden es que los interesados "quieran", estén plenamente convencidos y de acuerdo en acoger a un niño con alguna discapacidad.

El segundo requisito es "el poder", tener cierta capacidad económica para atender a los pequeños.

Si algún salvadoreño está interesado en adoptar a uno de esos pequeños, debe llamar al teléfono 275-9750, y luego se le llenará una ficha para establecer si puede aplicar al programa. La campaña también se realiza en España, desde donde se pueden hacer las gestiones.

Con más entusiasmo, el padre Angel habla de sus sueños, de otros proyectos que piensa desarrollar en el país. Pronto regresará a su país, a continuar con su titánica labor. Pero antes de irse recuerda el lema de la campaña: "No se parecerá a ti, ni tendrá tus ojos y color de tu pelo, pero si podrá tener tu sonrisa... y le querrás como a un hijo".

En el jardín de la residencia, el bullicio se incrementa. Son algunos de los siete niños que allí viven: Sandro, Pedro y Berta, tres hermanitos ciegos, quienes juegan. A pesar de la oscuridad, se sienten seguros. El padre Angel se les acerca y ellos lo reconocen inmediatamente. Lo conocen por su voz, sus abrazos y su imperecedero cariño. Así se libra la lucha contra la soledad en esa casa grande.

Sus obras

La asociación Mensajeros de la Paz no sólo impulsa programas para ayudar a niños especiales, sino también albergues para atender a adultos mayores.

-A seis meses de su arribo al país, la asociación trabaja para la fundación de una casa de albergue para ancianos en Atiquizaya, Ahuachapán.

-También realizan gestiones para fundar hogares similares en las cercanías del puerto de La Libertad y el Izalco, Sonsonate.

-Para atender a los niños especiales tiene dos casas: una en la colonia Escalón y otra en la San Francisco.


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