EN
LA MODALIDAD DE RIFLE
Patty no logró entrar a la final
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Santo Domingo
El Diario de Hoy
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| Patty Rivas espera mejorar
su actuación el miércoles. Foto:
EDH |
No había frustración en su mirada,
pero sí un dejo lejano de tristeza. La
riflista Patricia Rivas no logró entrar
ayer a la final en la modalidad de 10 metros,
a pesar de que antes de comenzar la competición
en el Campo de Tiro Sans Souci, la salvadoreña
pintaba para un mejor resultado.
La nacional tiró 390 de 400 puntos posibles
en un campeonato mundial en Alemania este año,
pero ayer quedó 13a. entre 27 rivales,
con puntaje de 380. A la final sólo entraban
los mejores ocho puntajes.
Incluso descansé más ayer
porque pensé que iba a estar en las finales...
pero me siento satisfecha. Además, estoy
concentrada en hacer un buen papel el miércoles
para la prueba en la que me he estado entrenando
más fuerte, rifle de 50 metros de tres
posiciones. Ese sí es mi objetivo real,
y espero tirar bien, prometió la
tiradora.
Cabe destacar también el buen trabajo de
la otra cuscatleca en esta prueba, la juvenil
Joanna Pineda, que a sus 15 años, apenas
en el inicio de su carrera en este deporte, logró
un meritorio puesto 15 tras conseguir un puntaje
de 370.
El oro de la competición fue para la cubana
Eglys Cruz.
Concentración es la gran clave
El tiro con arma es un deporte de absoluta precisión.
Milimétrico. Un movimiento muscular, una
mala respiración, un tobillo mal colocado,
provocan la diferencia entre la perfección
de un diez y el calvario de un siete... o menos.
Una vez, en un campeonato mundial, un chino
tiró un seis y se desmayó. Otra
vez, a un señor de Canadá le dio
un infarto por un mal disparo (era un ocho),
explicó Patricia Rivas.
¿Cómo hace Julio Tirso Molina para
liberar tanta presión? Lo primero que hace
es bromear. Todo es risas antes de comenzar a
tirar. Ayer hizo gestos como que iba a disparar,
de forma tan graciosa como poco ortodoxa.
Pero cuando la competición está
por comenzar, Tirso se queda quieto, como piedra,
viendo al suelo, e incluso cierra los ojos. Un
monumento a la concentración. Ya enfundado
en sus zapatillas especiales, con la mano izquierda
colgando a un lado mientras la otra sube y baja
lentamente, busca la posición perfecta,
hasta que el gatillo dispara. Si todo lo anterior
funcionó, tira bien.
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