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Tirso Molina: el bronce que se nos escapó de las manos

El tirador se metió a las finales de pistola de aire, pero en el momento decisivo no pudo asegurar la medalla, que terminó ganando el estadounidense John bickar. Estados Unidos se llevó el oro en esta jornada.

Carlos Vides/EDH
Desde Santo Domingo
Santo Domingo
El Diario de Hoy

Ttirso tuvo que esperar una hora mientras regresaba la energía eléctrica al campo de tiro. Eso lo desconcentró. Foto: EDH/Alvaro López

La medalla estaba ahí, a sólo diez disparos de distancia. Julio Tirso Molina, nuestra mejor carta en la pistola de aire de diez metros, había logrado asombrar hasta a su entrenador, el húngaro Stan Marin: se había colado entre los ocho mejores entre 54 tiradores, y encima, con el tercer mejor puntaje.

Sobre él sólo estaba un estadounidense y un argentino. Era como tener la medalla de bronce en la bolsa. Sólo tenía que mantener la calma, la concentración y el pulso.
Pero llegar ahí no había sido sencillo. Antes tuvo que superar una tarde llena de más sobresaltos de lo que él hubiera querido.

Para clasificarse, los tiradores debían hacer 60 disparos al blanco. Los mejores ocho avanzaban a la final.
Todo empezó bien, pues en los primeros 30 disparos el salvadoreño fluctuaba en las tres posiciones de arriba. Tirso era una máquina de pegarle al centro.

El sube y baja


Entonces apareció el primer problema: Tirso estaba tirando demasiado lento, y en esta prueba sólo se da una hora con cuarenta y cinco minutos para cumplir con los 60 disparos.
“El tiempo se le está agotando y va a tener que tirar más rápido. Eso reduce la calidad de los disparos”, explicaba el entrenador Marin.

Efectivamente, aún con varios tiros pendientes, los altoparlantes anunciaban que sólo restaban diez minutos. Luego, apenas cinco. Y luego... se fue la energía eléctrica. Terrorífico en un deporte como este, donde el ritmo para disparar es fundamental.

El cuscatleco tuvo que esperar durante una hora para que regresara el servicio eléctrico y poder completar sus dos disparos. ¿Qué hacer para no perder la concentración? Leyó un libro. Meditó en su silla. Se aburrió. Decidió platicar con varios de sus colegas tiradores... ya entre risas. Comió algunas chucherías. Salió a tomar aire... y la electricidad volvió.
También la presión. Tras sus dos últimos disparos, Tirso lograba entrar, como ya dijimos, en la ronda final, el lugar donde se mide la verdadera sangre fría.

El derrumbe


Entonces comenzó la pesadilla: el nacional, en sus primeros diez tiros, no le atinó al diez. Y del puesto tres pasó al siete, pero salvó el honor, pues desde el disparo número siete hasta el último siempre encontró puntuación diez.

Con esto, al menos, logró el cuarto escaño. El bronce quedó para el sorprendente estadounidense John Bickar (puntaje de 674.1), mientras que el salvadoreño se quedó con 670.1. La posibilidad de la primera medalla salvadoreña en estos Juegos se esfumó, así como un boleto olímpico: los dos primeros lugares lograban clasificarse a Atenas 2004. A ver qué pasa hoy con Luisa Maida.

Esas cosas que pasan
Cubanos inoportunos
Varios fotógrafos de agencias internacionales se quejaron ayer de la actitud de sus colegas de Cuba, quienes acapararon la premiación de la tiradora cubana Eglys Yah Cruz. “¡Díganle a los cubanos que nos dejen tomar fotos! Si no, sólo los cubanos van a conocer a sus propios atletas, nadie más los verá en el mundo!”, gritaba un exasperado fotógrafo argentino.
Pegaditos, pegaditos.
Una atleta salvadoreña se quejó de que en la discoteca de la villa no cabe un alma por las noches. “No hay mucho que hacer, y a veces dan ganas de bailar. Pero uno tiene que bailar con la cara pegada a las paredes, ¡es muy chiquito!”, explicó.
Salió a bailar el presidente
Francisco Flores, presidente de El Salvador, no es un personaje querido por parte de la delegación cubana. Muchos consideran que el mandatario “dijo que no nos iba a dar protección en los Centroamericanos y del Caribe, menos mal que ya se va”, dijo un fotógrafo de la isla, quien junto a otros 75 periodistas se quedó con las ganas de visitar nuestro país el año pasado.
Los jefes intranquilizadores
El presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jaques Rogge, y el presidente de la Organización Deportiva Panamericana, el mexicano Mario Vásquez Raña, visitaron ayer el Campo de Tiro Sans Souci mientras se realizaba la prueba de pistola de aire. Su presencia descontroló un poco a los atletas porque se armó algo de ruido, pero no pasó a más.