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Fernando Protti- Alvarado, representante regional de ACNUR

"La crisis de refugiados centroamericanos es por ahora, yo le diría, una crisis de fuego lento"

El desplazamiento de salvadoreños ha incrementado de forma alarmante desde 2007. A mediados del 2015, ACNUR ya había recibido 10,072 solicitudes de asilo de salvadoreños alrededor del mundo

Crisis de refugiados centroamericanos preocupa a las Naciones Unidas

El desplazamiento de salvadoreños ha incrementado de forma alarmante desde 2007. A mediados del 2015, ACNUR ya había recibido 10,072 solicitudes de asilo alrededor del mundo.

El Triángulo Norte de Centroamérica vive una crisis de desplazados por la violencia, que huyen de sus lugares de origen para solicitar refugio en otros países. 

La situación ya es observada con preocupación por entidades como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

“La crisis de refugiados centroamericanos es por ahora, yo le diría, una crisis de fuego lento, porque el agua está caliente, aunque los números que tenemos todavía, comparados con los números que tenemos en Siria, Somalia, Etiopía son muy chiquitos”, manifiesta el representante regional de ACNUR, Fernando Protti-Alvarado.

El comisionado de ACNUR señala que la cantidad de solicitudes de refugio procedentes del Triángulo Norte de Centroamérica (TNAC) para finales de 2014 era de 29,024. 

La cifra, si se compara con el número de refugiados de otras regiones, como Siria, que es de millones de personas parece pequeña. 

Revise las gráficas sobre los desplazados

Sin embargo, el representante de ACNUR destaca que las cifras reflejan solo una pequeña parte de la crisis, habría que sumar la cantidad de deportados; de personas que se movilizaron al interior de su país o huyeron a otros países, miles sin ser registrados. 

“Entonces la situación es tal que provoca una desestabilización de las economías y por eso es que uno dice que es una crisis de refugiados porque la salida de población también afecta a los países y porque esa gente está saliendo  porque no tiene más opción que irse porque su vida corre peligro”, sostiene.  

ACNUR regresó por nueva crisis

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, ACNUR vio cumplido su objetivo de atender a los refugiados salvadoreños que regresaban de otros países y cerró sus oficinas en El Salvador. 

Pero a medida que la situación de violencia comenzó a volverse más compleja, obligando a familias completas a dejar sus hogares, huyendo a otros municipios o a otros países, la agencia de las Naciones Unidas tuvo que regresar al país parar poder entender y actuar ante el incremento de solicitudes de refugio de salvadoreños alrededor del mundo. 

“Conforme comenzó a salir más gente de El Salvador y solicitar la condición de refugiado en otros países, los análisis que se realizaban hicieron necesario que empezáramos a tener más información del país”, expone Protti-Alvarado. 

En septiembre de 2013, ACNUR abrió nuevamente su oficina en el país. 

“Entonces volvimos con el propósito de empezar a generar más información de lo que estaba sucediendo en el país y con el propósito de visibilizar el problema porque habíamos detectado que estaba sucediendo algo, pero la gente no creía”, dice Protti-Alvarado acerca de la situación de los desplazamientos forzados por la violencia.   

El comisionado de ACNUR describe cómo año con año hay más registros de salvadoreños que se van, que son devueltos o deportados, y de personas que solicitan la condición de refugiado. 

La situación vuelve urgente la labor de ACNUR en la región. 

Más peticiones de asilo
Entre 2013 y 2014, ACNUR registró un aumento del 85% de solicitudes de asilo de personas provenientes del TNCA, El Salvador, Guatemala y Honduras. 

Aunque el incremento comenzó a detectarse de forma progresiva desde el año 2007 en los tres países, fue hace dos años que las solicitudes prácticamente se duplicaron y han mantenido un alza alarmante. 

En 2013 las solicitudes de salvadoreños eran 6, 582, para 2014 fueron 11, 742 y solo a mediados de 2015, ACNUR ya había recibido 10, 072. 
La cantidad de salvadoreños que han logrado recibir asilo alrededor del mundo también ha incrementado. 

Para 2014, la cantidad de refugiados provenientes del TNCA era 22, 594, entre ellos el 48.4% eran de El Salvador, 33.7% de Guatemala y 17.7% de Honduras. 

Una situación que ha sido detectada por ACNUR es un incremento de las solicitudes en el resto de países de Centroamérica, como Nicaragua, Costa Rica y Panamá. 

“Ha habido un aumento de las solicitudes en los tres países, con diferentes niveles. Hay gente que se ha quedado en Nicaragua, porque tiene una legislación muy favorable. Otra gente se ha quedado en Costa Rica, que tiene la ventaja de que la gente puede tener acceso a permiso de trabajo, después de un tiempo de haber solicitado el refugio. Y otra gente se va a Panamá, porque ahí es donde hay más empleo disponible de todos los países de América Central”. 

Cada gobierno tiene una forma distinta de recibirlos, debido a sus capacidades y disponibilidad de recursos, pero Protti-Alvarado indica que si la llegada de desplazados sigue en aumento, podrían superar la disponibilidad de dichos países. 

“También hay que tener en cuenta que las capacidades no son muy grandes, si el número sigue creciendo también va a haber necesidad de aportar o asignar recursos para que las personas en estos países y las autoridades tengan la posibilidad de aumentar las capacidades de procesamiento de las solicitudes de refugio”. 

Las condiciones de los salvadoreños que huyen y piden asilo en otros países ha comenzado a cambiar poco a poco. 

Anteriormente ACNUR reportaba la llegada de jóvenes, que huían solos de sus lugares de origen por la persecución de las pandillas, pero en los últimos años son familias completas las que salen del país. 

Esto vuelve más difícil su atención, porque en muchos casos son pocas las probabilidades de que encuentren un trabajo rápido, para atender sus necesidades.  

Los factores que han agudizado la nueva crisis de desplazamiento también dificultan la labor de ACNUR. 

“Cuando hay Gobierno y guerrilla usted sabe quién es el Gobierno y la guerrilla. Cuando hay Gobierno y mara, la mara se confunde con el pueblo, es más difícil la identificación de quiénes son los que tienen la necesidad de protección y quiénes son los que provocan la necesidad de protección”, sostiene. 

La Mesa de Sociedad Civil sobre Desplazamiento Forzado solicitó el año pasado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que llamara al Estado salvadoreño a reconocer la crisis por desplazamientos forzados. A la fecha solo Honduras lo ha reconocido oficialmente. 

“En Honduras es mucho más fácil trabajar porque el Gobierno lo ha aceptado, pero las condiciones políticas son diferentes y en las decisiones de todos los gobiernos eso se tiene que considerar”, aunque Protti-Alvarado asegura que, independientemente de lo que se decida, ACNUR mantiene su asistencia. 

Revise las gráficas sobre los desplazados

Crisis urge de acción regional 
El pasado 14 de enero, la oficina de ACNUR en Washington afirmó que existe la necesidad urgente de implementar una acción regional para atender la crisis de refugiados centroamericanos. 

“La acción consiste en trabajo conjunto entre los gobiernos para planear actividades que permitan dar alternativas  a la gente”, dice Protti-Alvarado. 
La posición de ACNUR surgió después de que el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, anunciara que planean  ampliar la admisión de refugiados para quienes huyen de la violencia en sus países y que instarían a ACNUR a organizar centros de procesamiento de refugiados. 

“El anuncio es una forma de aliviar el sufrimiento de la gente, es una forma que también algunos se beneficien y que, en lugar de irse por los medios difíciles de caminar a Estados Unidos o a otro país, tengan una forma más humana de acceso”. 

No obstante, Protti-Alvarado destaca que el poder instalar centros de procesamiento de refugiados implica una serie de negociaciones regionales mientras que la necesidad sigue desbordándose. 

Para desarrollar los centros es necesario más tiempo del que tienen disponible las personas que son víctimas de la violencia y deben huir lo más pronto posible. 

“Hay que encontrar un mecanismo mucho más expedito, porque mucha gente no puede esperar. Cuando uno está amenazado no puede decir a los que lo están amenazando, deme un momentito para ir a pedir asilo”.

Además, la amenaza de redadas de migrantes sigue latente.  

Una de las preocupaciones de ACNUR es el nivel de vulnerabilidad de las personas que son obligadas a retornar. 

“Es importante que si esas personas van a ser deportadas, las autoridades estén seguras de que los que van a ser deportados han sido debidamente analizados para estar seguros que su vida no correrá peligro”. 

El representante de ACNUR lamenta que ya se han documentado casos de personas asesinadas  al poco tiempo de haber retornado a su país. 
Algunas incluso fueron atacadas en el mismo día de su regreso. 

Ante el sombrío panorama, al igual que los países de la región, ACNUR enfrenta una serie de desafíos. 

“Tenemos la necesidad regional de establecer de una manera rápida y eficaz un programa que permita atender a los refugiados”, dice Protti-Alvarado. 
ANCUR también tiene el reto desarrollar mecanismos expeditos para facilitar la salida de las personas de los países donde corren riesgo. 

Para lograrlo será necesario que las organizaciones civiles y los gobiernos trabajen con ACNUR, asegura.

“Esperamos hacer cosas más tangibles además de generar información, me refiero a ayudar a la gente, tanto a los que son retornados como si hubiera desplazados internos”, Fernando Protti-Alvarado, representante regional de ACNUR  
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