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Vencidos
sin jugar
El
Vencedor de Santa Elena ha sido la primera víctima
del fantasma del descenso en el Grupo B. Los problemas económicos
se convirtieron en el lastre que los arrastró al fondo
de la tabla
Usulután
Ronald Jovel
Diario de Oriente
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La juventud del equipo
de santa elena fue un factor que inclinó la balanza
a la zona del descenso. No obstante, con un poco de
trabajo el grupo está para dar batalla a cualquier
rival.
Fotos diario de oriente/ cristóbal arévalo
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Los reyes magos trajeron a los jugadores del
Vencedor un regalo que ya se esperaban. En la primera fecha
obtuvieron el boleto de regreso a la Tercera Categoría.
El campeonato lo iniciaron entre un mar de dudas. El principal
elemento en contra ha sido el económico, que los terminó
hundir a la categoría inferior.
Los jugadores no tuvieron un sueldo asignado, debido a que
no hubo una directiva que se echara al hombro los gastos del
equipo de Santa Elena.
La única persona que dio la cara fue Nelson Funes.
Él ha fungido como presidente del equipo y ha brindado
su apoyo moral y económico. Lastimosamente no ha sido
suficiente.
Ante la falta de dinero, los jugadores y el directivo acordaron
repartirse la taquilla.
Pero no corrieron con suerte. La afición también
los abandonó. El estadio permanecía sin público
cuando jugaban de locales, y los pocos que llegan se colan,
aprovechando que no hay muros alrededor de la cancha.
Es tan ínfima la cantidad de dinero que recaudan que
ni siquiera han podido pagar los honorarios de la tripleta
arbitral que oscila entre los $90 y $100.
Para muestra un botón. En el partido que disputaron
hace quince días contra el Once Lobos, al que, por
cierto, derrotaron dos goles por uno, la taquilla fue de $42.
La poca concurrencia ha dañado un equipo que ha visto
nacer a grandes jugadores como Josué Naum Gáldámez
del Municipal Limeño, y Manuel Carranza Murillo, de
Atlético Balboa, entre otros.
El entrenador Rafael Lozano dice que ante tal situación
era difícil conservar la categoría. Los
jugadores se desmotivaron tanto que llegaron al grado de parar
de entrenar, cuenta. Así comenzaron a firmar
su sentencia hacia la Tercera Categoría.
No es sorpresa
Lozano, quien subiera al Vencedor a la liga de ascenso en
1999, confiesa no sentirse sorprendido por el fracaso.
Otro factor que influyó en la debacle ha sido
la juventud que predomina en los jugadores, cuyas edades promedio
oscilan entre los 17 y 18 años, comenta Lozano.
Pero aclara que siente admiración de cómo un
conjunto de jugadores tan jóvenes e inmaduros reaccionó
ante la crisis del club.
No se han retirado del equipo, a pesar de no recibir
un centavo, aclara.
Tiene la certeza de que si hubiesen tenido un poco de apoyo
económico, las cosas para el Vencedor serían
distintas, porque los jugadores tienen talento y poseen
las condiciones para competir en Segunda.
Tal vez por eso Lozano no esconde las debilidades que mostraron
sus pupilos, al tirar la toalla a medio camino.
Faltó coraje y amor al equipo, porque en las
pocas sesiones de entrenamiento logró darse cuenta
de que, con un poco de esfuerzo y sacrificio, el objetivo
de salvar la categoría se hubiese cumplido, señala.
Lo dice convencido, aunque el plantel no tuvo la preparación
adecuada de entrenamientos a lo largo del campeonato.
El argumento que esgrime para comprobar esta teoría
es que nunca fueron presa fácil de ningún equipo,
sudaron para vencernos, comenta.
Y si todavía se duda de sus palabras, nos recuerda
que hace un par de semanas derrotaron a uno de los líderes
del Grupo B, el Once Lobos, dos goles por uno.
Política es tabla de salvación
El presidente del Vencedor tiene un doble
propósito: ganar la alcaldía de Santa Elena
y retornar a la Segunda
Nelson Funes, presidente del club Vencedor, sabe que no
podían esperar más de los jugadores.
Por el momento, el gran padrino del Vencedor no quiere mirar
hacia atrás. Eso sí, lamenta que el concejo
municipal de Santa Elena no les haya brindado el apoyo económico
que, según Funes, le habían prometido.
En la actualidad, el dirigente se perfila como candidato
a la alcaldía por el partido Alianza Republicana
Nacionalista. Si obtiene la mayoría en las elecciones
de marzo, uno de sus propósitos será rescatar
al Vencedor de la miseria en que se encuentra.
De hecho, entre sus promesas electorales figura trabajar
duro para devolver al club a la Segunda División,
porque esa es la categoría del Vencedor.
Ese trabajo duro significa convertir lo que
queda de la cancha en un verdadero estadio y ganarse a la
afición. Nos hemos hundido en la Tercera, pero
llevamos un buen grupo de jugadores a los que les daremos
seguimiento, dice el político y dirigente deportivo.
Así mismo, los jugadores, sacan sus propias conclusiones.
Samuel Hernández, defensor, atribuye el fracaso al
mal trabajo de los dirigentes y a la falta de entrega de
sus compañeros.
Lo mismo piensa Pedro Luis Melgar, uno de los jugadores
más jóvenes del Vencedor. A los 15 años
ha jugado su primera temporada con el club. Asegura que
si nos hubiéramos esforzado, estaríamos
a salvo.
Esta joven promesa del fútbol nacional espera que
la próxima temporada, cuando jueguen en la Tercera
División, sea fructífera y así poder
retornar a la liga de plata.
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