El esmoquin se reinventa en las alfombras rojas 2026
Las alfombras rojas de 2026 confirman que el esmoquin evoluciona con nuevas siluetas, texturas y estilismos que transforman el clásico masculino.
Por
EFE
Publicado el 17 de febrero de 2026
El esmoquin se reinventa en las alfombras rojas de 2026, donde actores como Jacob Elordi, Paul Mescal o Orlando Bloom marcan tendencia con nuevas siluetas y estilismos. Según EFE, la moda masculina evoluciona hacia cortes más entallados, solapas protagonistas y una mayor experimentación en accesorios. Diseñadores como Manuel García Madrid destacan el regreso de la chaqueta cruzada y el juego con corbatín, corbata o cuello descubierto. También ganan espacio el terciopelo, los tonos crudos y la joyería en solapa. El clásico se mantiene, pero ahora convive con propuestas más personales y contemporáneas.
El esmoquin vive una transformación visible en las primeras alfombras rojas de 2026, desde los Globos de Oro hasta los principales premios de cine como los Bafta, los Óscar, los César o los Goya, según publica EFE. Figuras como Jacob Elordi, Paul Mescal, Chris Pine, Benicio del Toro, Leonardo DiCaprio o Warner Moura han convertido cada aparición en una declaración de estilo, demostrando que la moda masculina en galas ya no se limita a replicar fórmulas clásicas, sino que explora nuevos matices dentro de la etiqueta.
La temporada de premios no solo marca el pulso del cine internacional, también establece tendencias en moda masculina de gala. Si durante años el foco estuvo casi exclusivamente en las creaciones femeninas, hoy los caballeros reclaman su espacio con propuestas que equilibran tradición y riesgo.
La evolución del hombre sobre la alfombra roja
El creador Manuel García Madrid, fundador de la firma masculina García Madrid, explica a EFE que existe una transformación clara en la actitud y en la forma de vestir del hombre contemporáneo. “Hay una evolución en el hombre que se refleja también en las alfombras rojas con atrevimiento y a veces incluso con un poco de descaro”, afirma.

Esa evolución también se percibe en la silueta. “Venimos de unos años en los que la propuesta era la silueta super ‘oversize’, pero la realidad es que los hombres están volviendo a prendas más entalladas con pantalones más estrechos”, señala el diseñador, una tendencia que impacta directamente en la reinterpretación del esmoquin.
Aunque el vestuario masculino no avanza con la misma rapidez que el femenino, García Madrid matiza que hay movimientos interesantes, salvo en el caso de la “onda genderless -sin género- que es muy nicho”. Más que cambiar radicalmente el diseño, el giro se produce en la manera de combinar y presentar las piezas.

El poder del estilismo sobre la prenda
“Se trata de jugar más que con el diseño, con el estilismo”, sostiene el creador. En las alfombras rojas conviven distintos ambientes estilísticos a partir de una misma prenda de sastrería. Esto se traduce en variaciones en las solapas, que pueden ser más grandes o redondeadas, aportando personalidad sin romper el protocolo.
La chaqueta cruzada con solapa de raso regresa con fuerza. En palabras de García Madrid, “es muy contemporánea y ofrece mucha personalidad”. Este modelo reafirma que el clasicismo puede ser actual si se ajusta bien y se acompaña de detalles precisos.

El debate se extiende al cuello. El tradicional corbatín ya no es la única opción. En algunos casos se sustituye por corbata o por un lazo, aportando “un rollo más desenfadado, rayando lo casual”, como hizo Walton Goggins al combinar una camisa de lamé dorado con una lazada.
Entre el clasicismo y la ruptura
Las elecciones de los actores muestran la amplitud de posibilidades. Paul Mescal acudió a los Globos de Oro sin corbatín, corbata ni lazo, dejando el cuello descubierto. En contraste, Nick Jonas optó por una versión clásica, mientras Orlando Bloom eligió un favorecedor esmoquin azul con solapa estrecha y corbatín negro.
En el extremo opuesto, algunos intérpretes se inclinan por un enfoque más relajado. García Madrid señala que existe “ese rollo casual que está acercándose al grunge”, que implica sustituir la camisa tradicional por un suéter de cuello alto o incluso una camiseta sencilla. Una decisión que tensiona los límites de la etiqueta y demuestra que el código se flexibiliza.
Los tejidos también juegan un papel determinante. El terciopelo se posiciona como una opción adecuada para galas de invierno y, si es de seda, multiplica la sensación de lujo. Asimismo, el esmoquin en tono crudo o blanco roto gana terreno, como han demostrado Hudson Williams o Wagner Moura, consolidando una alternativa luminosa frente al negro tradicional.
Detalles que marcan diferencia
Más allá del corte o el color, los accesorios cobran relevancia. El diseñador toledano destaca la incorporación de piezas de joyería sobre la solapa, habitualmente en la izquierda. “La joyería se está incorporando en forma de broches”, explica. Un gesto que puede transformar un conjunto sobrio en una propuesta con identidad.
Algunos van aún más lejos, como Colman Domingo, que lució una solapa desde el hombro hasta la botonadura cuajada de estrellas, elevando el esmoquin a un terreno casi escénico sin abandonar la sastrería.

Sin embargo, para García Madrid hay un punto de equilibrio que nunca falla. “Nada como una camisa de satén blanco, pechera tipo tuxedo y cuello de esmoquin”, afirma. Esa combinación clásica resume la esencia de la elegancia masculina y funciona como ancla en medio de la experimentación.
El esmoquin como símbolo contemporáneo
La temporada de premios de 2026 confirma que el esmoquin no está estático. Se adapta a nuevas sensibilidades, dialoga con la identidad de cada actor y permite explorar matices personales dentro de la formalidad. Las alfombras rojas evidencian que el espectáculo también se construye desde la sastrería masculina.
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Entre siluetas entalladas, solapas protagonistas, terciopelo invernal y guiños casuales, el traje de etiqueta amplía su repertorio sin perder su esencia. La lección es clara: la elegancia ya no es uniforme, sino interpretativa. En esa reinterpretación constante, el esmoquin demuestra que puede evolucionar temporada tras temporada y seguir siendo el gran aliado del estilo en las noches más relevantes del cine.
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