Los accesorios que definirán el estilo en 2026
En 2026, los accesorios se convierten en protagonistas absolutos del estilo. Piezas con carácter, volumen y diseño redefinen el vestuario y la identidad personal.
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Colaboración de Alejandro Handal
Publicado el 29 de enero de 2026
En 2026, los accesorios se consolidan como piezas centrales del estilo y dejan atrás su rol secundario. Boinas y beanies artesanales aportan textura y equilibrio visual, mientras que los lentes de formas angulares suman carácter y se transforman en puntos focales del look. La joyería adopta volúmenes contundentes y diseños chunky que funcionan como gestos de afirmación estética. Los cinturones evolucionan hacia propuestas escultóricas y superpuestas que redefinen la silueta, y los broches regresan como elementos versátiles capaces de transformar cualquier prenda. Cada accesorio contribuye a construir identidad y un discurso visual propio.
El año 2026 se perfila como un punto de inflexión en el universo de la moda: los accesorios asumen un rol central y se consolidan como piezas clave del vestuario. Más allá de lo decorativo, estos elementos integran funcionalidad, expresión estética y construcción de identidad. La forma en que se distribuyen sobre el cuerpo anticipa cómo se articulará el estilo de la próxima temporada y cómo cada accesorio puede transformar por completo un look.
En la cabeza
Las boinas y beanies de malla o crochet tendrán una presencia destacada en 2026. Estas piezas funcionan como acentos visuales que elevan cualquier vestuario, aportando un aire cuidado y refinado. Las técnicas textiles visibles suman valor táctil y dialogan con una estética artesanal reinterpretada desde un enfoque contemporáneo.

Las propuestas apuestan por volúmenes suaves, colores neutros y estructuras flexibles que permiten adaptar estos accesorios a distintos estilos y contextos. Más allá de su función práctica, buscan enmarcar el rostro, aportar equilibrio visual y reforzar una identidad clara dentro del conjunto.
En los lentes
Los lentes se consolidan como uno de los accesorios más relevantes del año. Las formas angulares dominan la escena, con siluetas cuadradas y estructuras que evocan pirámides truncadas. Estas geometrías aportan carácter y fuerza al rostro, convirtiendo a los lentes en verdaderas piezas de diseño.

Su presencia no solo responde a una necesidad funcional, sino que actúa como punto focal del look. Combinan especialmente bien con prendas de líneas limpias, ya que generan contraste y definen con mayor precisión la intención estética del vestuario.
En la joyería
La joyería adopta un lenguaje más grande y audaz, con un marcado enfoque chunky que prioriza el impacto visual. Cadenas de gran tamaño, piezas sólidas y volúmenes contundentes dominan las propuestas vistas en pasarelas y editoriales.

Este tipo de joyería se lleva como un gesto de afirmación, donde el peso y la presencia se transforman en herramientas expresivas. Collares, brazaletes y aretes de gran formato funcionan como anclas del look, permitiendo que el resto del vestuario se construya a partir de ellos y logrando un balance efectivo con prendas sobrias o estructuradas.
En la cintura
Los cinturones evolucionan hacia diseños de carácter escultórico que trascienden su función tradicional. El layering se vuelve clave, con la superposición de correas y elementos que juegan con distintas alturas y posiciones sobre el cuerpo.

Esta propuesta introduce la idea de una cintura desplazada, rompe con las proporciones convencionales y abre nuevas posibilidades de estilización. Los cinturones dejan de ser accesorios utilitarios para convertirse en auténticas herramientas de diseño, capaces de transformar prendas básicas en composiciones más complejas y expresivas.
Los broches
Los broches regresan con fuerza como uno de los elementos más versátiles y expresivos de la temporada. Se integran tanto en la joyería como en el vestuario, elevando abrigos, camisas, vestidos y otros accesorios con un solo gesto.
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Su capacidad de adaptarse a distintas ubicaciones del cuerpo permite múltiples lecturas estilísticas, desde un detalle decorativo hasta un recurso funcional. En 2026, los broches se posicionan como piezas clave, aportando carácter, personalidad y un punto focal claro en cada look.

El 2026 confirma que los accesorios no solo acompañan: construyen un discurso visual sólido. Desde la cabeza hasta la cintura, cada pieza redefine el vestuario y expresa una identidad precisa, donde cada detalle asume un rol protagónico.
Por Alejandro Handal Corjeno, diseñador y catedrático.
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