Finca Miramar, el restaurante impulsado por un salvadoreño del Programa de Movilidad Laboral
Finca Miramar crece en Berlín, Usulután, con gastronomía local, café de altura e inversión de un salvadoreño que trabajó en Estados Unidos.
Finca Miramar, un restaurante turístico ubicado en Berlín, Usulután, crece como una apuesta de gastronomía de montaña impulsada por Pedro Antonio Jiménez, un salvadoreño que invirtió en su emprendimiento tras trabajar en Estados Unidos mediante el Programa de Movilidad Laboral.
“Quienes visiten la finca podrán disfrutar de una variada oferta gastronómica que incluye platos típicos, carnes asadas al carbón, café de altura y postres elaborados de forma artesanal. “Nuestra ubicación, a aproximadamente 1,250 metros sobre el nivel del mar, nos permite ofrecer un clima fresco y agradable durante todo el año”, expresó Pedro Jiménez.

Un restaurante con identidad de montaña en Berlín
La propuesta de Finca Miramar tiene como base la gastronomía local y el ambiente natural de Berlín, en Usulután. El restaurante se presenta como un espacio para quienes buscan comida típica, café de altura y una experiencia fuera de los entornos urbanos.
Pedro Jiménez ha enfocado el negocio en una oferta gastronómica vinculada con la zona. Entre los productos que forman parte de la experiencia están los platos típicos, las carnes asadas al carbón, los postres artesanales y el café cultivado en las montañas de Berlín.
El emprendimiento también prioriza la adquisición de insumos a proveedores locales. Según explicó Jiménez, el restaurante compra café de altura, frutas, verduras y otros productos de la zona. Esta dinámica permite que Finca Miramar mantenga una relación directa con productores y comercios cercanos.
Esa conexión con la comunidad es parte del funcionamiento del negocio. El restaurante no solo atiende a visitantes, sino que también integra productos del territorio en su propuesta, lo que refuerza su identidad como destino gastronómico de montaña.
“El Salvador está impulsando el desarrollo del turismo, y nosotros nos sumamos a ese esfuerzo trabajando para atraer a más visitantes y ofrecerles experiencias de calidad”, compartió Pedro Antonio Jiménez.

La experiencia laboral que se convirtió en inversión
El crecimiento de Finca Miramar está relacionado con la participación de Jiménez en el Programa de Movilidad Laboral. El salvadoreño contó que logró viajar a Estados Unidos después de permanecer cuatro años inscrito en el proceso de selección.
Durante cinco meses trabajó en el sector de ferias y carnavales, una experiencia que le permitió obtener recursos para invertir en su restaurante turístico en Berlín.
“Gracias a este programa tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos el año pasado, luego de haber permanecido cuatro años inscrito en el proceso de selección. Durante cinco meses trabajé en el sector de ferias y carnavales, donde desempeñé funciones en la preparación de alimentos, la atención en parrilla y el montaje y desmontaje del food truck de la empresa”, relató el beneficiado.
Además del capital, Jiménez señaló que la experiencia laboral en el extranjero le dejó nuevos conocimientos y buenas prácticas que ahora aplica en su negocio. Entre esas áreas están la atención a visitantes, la preparación de alimentos y la operación de servicios vinculados a comida.
Para el emprendedor, ese aprendizaje se trasladó a Finca Miramar como parte del esfuerzo por mejorar la experiencia de quienes llegan al restaurante.

Empleo local y compra a proveedores de la zona
Jiménez también destacó que uno de los resultados del crecimiento del restaurante ha sido la generación de empleo. Actualmente, cuatro personas forman parte del emprendimiento y se benefician de manera directa con las oportunidades creadas por el negocio.
“El Programa de Movilidad Laboral ha tenido mucho impacto en mi vida; en primer lugar, me ha ayudado a poder ayudar a otras personas a que se puedan sentir beneficiadas también de lo mismo, darles fuentes de empleo, poder vivir nuevas experiencias y poder tener lo necesario para ayudar a mi familia, que es una experiencia muy bonita”, puntualizó.
La compra a proveedores locales es otro elemento del proyecto. El restaurante utiliza insumos de la zona, entre ellos café de altura, frutas y verduras, para sostener su oferta gastronómica. Con ello, Finca Miramar mantiene una propuesta ligada al territorio y a la producción local.
Jiménez hizo un llamado a las personas interesadas en formar parte del Programa de Movilidad Laboral a mantener la perseverancia durante el proceso de selección y aprovechar la oportunidad cuando esta se presente. Según su experiencia, los ingresos obtenidos en el extranjero pueden servir para invertir en El Salvador, fortalecer emprendimientos y generar nuevas fuentes de empleo.

El propietario de Finca Miramar también expresó su aspiración de posicionar el restaurante a nivel nacional. Su objetivo es ofrecer productos de alta calidad a precios accesibles, en un entorno con vistas y clima fresco. Además, manifestó su interés en continuar invirtiendo en infraestructura para mejorar la atención a los visitantes y procurar que cada persona se lleve un buen recuerdo de su visita.
En Berlín, Usulután, Finca Miramar reúne la experiencia de un salvadoreño que trabajó fuera del país, la inversión en un negocio propio y una oferta turística basada en gastronomía, café y montaña.
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