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¿Es legal castigar físicamente a los hijos en El Salvador?

UNICEF sostiene que la violencia física o psicológica no les enseña a comportarse adecuadamente, sino a evitar el castigo.

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Resumen del artículo:

La normativa salvadoreña establece que madres, padres y cuidadores deben corregir a niñas, niños y adolescentes mediante métodos no violentos. La Ley Crecer Juntos protege su integridad física, psicológica, emocional, moral, cultural y sexual, además de reconocer el derecho al buen trato. La Ley Contra la Violencia Intrafamiliar define como violencia física cualquier acción que amenace o lesione la integridad de una persona. UNICEF advierte que los golpes, insultos y humillaciones pueden causar miedo, baja autoestima, ansiedad, depresión, sentimientos de abandono y dificultades para resolver conflictos mediante el diálogo, además de favorecer la reproducción de conductas violentas en otros espacios.

La legislación salvadoreña permite establecer límites y aplicar disciplina, pero exige que la crianza respete la integridad y el buen trato de la niñez.

Los padres, madres y cuidadores no deben utilizar golpes u otras acciones violentas como método para corregir a sus hijos en El Salvador. La Ley Crecer Juntos establece que los límites y las normas deben aplicarse mediante pautas no violentas, acordes con la edad, madurez y desarrollo de cada niña, niño o adolescente.

El artículo 62 reconoce el derecho a la integridad física, psicológica, cultural, moral, emocional y sexual. La disposición obliga a quienes tengan temporal o permanentemente a un menor bajo su responsabilidad a emplear métodos que no involucren violencia.

El artículo 63 complementa esa protección al reconocer el derecho al buen trato. La norma señala que madres, padres o responsables deben brindar orientación, guía, trato digno y disciplina bajo un cuidado cariñoso y sensible, con respeto mutuo y educación positiva.

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La violencia física puede generar miedo, ansiedad y baja autoestima. / Foto IA

¿Qué se considera violencia física?

La Ley Contra la Violencia Intrafamiliar define en su artículo 3 la violencia física como las acciones, comportamientos u omisiones que amenazan o lesionan la integridad física de una persona. También considera violencia intrafamiliar cualquier acción u omisión que cause daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico dentro de la familia.

La misma ley dispone en el artículo 1, literal d) una protección especial para niñas, niños y adolescentes, debido a la desigualdad de poder que puede existir entre las personas que integran una familia. Además, el artículo 2, literales a) y c) incluye entre sus principios el respeto a la vida, la dignidad y la integridad física y psicológica.

Consecuencias del castigo físico en la crianza

UNICEF Uruguay explica que, antes de recibir un golpe, niñas, niños y adolescentes pueden experimentar miedo intenso al anticipar la agresión. Después aparecen el dolor físico, el impacto emocional y la sensación de impotencia ante la ira de la persona adulta responsable.

Como respuesta a estas experiencias, algunos menores desarrollan obediencia extrema, mientras otros adoptan comportamientos violentos. El organismo advierte que ese aprendizaje puede trasladarse a la escuela y la comunidad, al interpretar la violencia como una forma válida de resolver problemas.

Las humillaciones y los insultos también pueden influir en la manera en que un menor construye su identidad. Debido al vínculo afectivo y de confianza con sus cuidadores, puede asumir las expresiones degradantes como una descripción verdadera de su personalidad o capacidad.

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La crianza positiva establece límites sin recurrir a métodos violentos. / Foto IA

UNICEF sostiene que la violencia física o psicológica no enseña a comportarse adecuadamente, sino a evitar el castigo. La exposición reiterada también puede repercutir en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social.

Entre las consecuencias señaladas se encuentran:

  • Baja autoestima y sentimientos de inferioridad.
  • Sensación de abandono, soledad o falta de afecto.
  • Ansiedad, angustia y depresión.
  • Dificultades para resolver conflictos mediante el diálogo.
  • Problemas en la percepción personal, al desarrollar una imagen negativa de sí mismos.