VIDEO: Los mitos y la casa Guirola de la Hacienda El Paraíso que muy pocos conocen

La casa fue declarada como Bien Cultural en septiembre de 2017, es una estructura que data de 1920.

El inmueble ha estado abandonado por años, perteneció a Violeta Guirola y funcionó como una casa de campo.

Por Nancy Hernández

Jul 16, 2019- 06:58

El inmueble está situado en la zona verde de la urbanización El Paraíso, de Santa Tecla. Al igual que otras construcciones de la familia, también cuenta con enigmáticas historias.

La antigua casa que representó el casco urbano de la finca El Paraíso, propiedad de la familia Guirola, fue declarada como bien cultural por la Secretaría de Cultura, ahora Ministerio de Cultura, en septiembre de 2017.

La casa fue declarada como bien cultural en septiembre de 2017.

La casa lleva años abandonada, por ello la alcaldía municipal de Santa Tecla planea restaurarla y convertirla en un centro de arte y cultura. El objetivo principal es dar a conocer la historia de la familia, el municipio y habilitar un espacio recreativo para las familias, según informó Stephanie Morán, representante de la alcaldía de Santa Tecla.

La niña

“Es una niña vestida de blanco. Varios dicen que la han visto en la noche caminando alrededor de la casa y siempre pregunta por sus papás. Dicen que es pálida, pálida, así como los muertos”,

Dina de Quan, de 84 años.

“Queremos que sea un espacio de y para la comunidad tecleña. Tenemos planeado que haya una biblioteca y que tenga las condiciones necesarias para el disfrute del arte y cultura. Además, será un proyecto autosostenible”, explicó.

Una belleza arquitectónica

La casa fue construida a base de madera y lámina troquelada, a pesar de estar en pie durante más de 100 años aún conserva su majestuosidad y el esplendor propio de los años de 1920. El diseño se clasifica dentro de la corriente arquitectónica ecléctica porque combina detalles neoclásicos, victorianos y del romanticismo.

Según la declaratoria de Bien Cultural el antiguo Casco Urbano de la finca El Paraíso data de alrededor de 1899 y se cree que fue remodelado entre 1910 y 1920 por José Jerez, quien era un reconocido diseñador y constructor y el arquitecto principal de la familia.

La casa tiene años de estar abandonada. Después de pertenecer a la familia Guirola pasó a ser propiedad del Banco Occidental, quien se la embargó a Violeta Guirola.

La finca fue propiedad de Rafael Guirola Duke, quien mandó a construir la casa que después heredó a su hija Violeta Guirola. El inmueble se edificó en el casco urbano de la finca y fue usado como casa de campo por la familia.

“Esta no fue una casa de habitación de la familia Guirola, era como una casa de campo. Ellos vivían allá en la casona de Las Colinas y venía aquí para supervisar a la gente que cortaba café o trabajaba en la finca”, explica Gilma de Valverde, arquitecta de restauración y docente de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD).

Autoría

El antiguo Casco Urbano de la finca El Paraíso data de alrededor de 1899 y se cree que fue remodelado entre 1910 y 1920 por el famoso diseñador y constructor José Jerez.

Familia Guirola

La finca fue propiedad de Rafael Guirola Duke, quien mandó a construir la casa que después heredó a su hija Violeta Guirola.

La casa es de un solo nivel, cuenta con cuatro habitaciones divididas, dos y dos, por un pasillo. Otro pasillo rodea las cuatro habitaciones y en los extremos de la fachada principal destacan dos salas con amplios ventanales de estilo victoriano.

La casa está rodeada de un jardín, cuyas entradas y senderos propios son del estilo victoriano.

El paso del tiempo

Se cree que la casa fue construida entre 1918 y 1920, si es así, es una edificación que ha soportado las inclemencias del tiempo durante casi un siglo.

“La casa es una de las pocas muestras de la utilización de la técnica constructiva de madera y lámina dentro de la ciudad de Santa Tecla; misma que se destacó durante el período de finales del siglo XIX y principios del siglo XX”, se lee en la resolución de declaratoria de bien cultural emitido por el ministerio de Cultura.

Después de ser embargada por el banco pasó a ser propiedad de Goldtree Liebres.

El sistema constructivo es uno de los principales atractivos históricos de la propiedad y denota que fue edificada después del terremoto de 1917, pues en esta época se practicó para evitar que las construcciones colapsarán en caso de sismos.

La técnica consistía en colocar lámina troquelada, traída desde Bélgica, en las paredes del exterior y madera al interior.

En este centenario, las lluvias han corroído parte de la lámina troquelada del techo. La humedad ha causado estragos en la madera de las estructuras, cielo falso y pisos. Sin embargo, es necesario destacar que hasta el momento el inmueble conserva todos sus materiales originales.

La humedad ha causado estragos al interior de la casa, sobre todo en la madera.

Restauración

La alcaldía de Santa Tecla planea restaurar la casa y convertirla en un centro cultural, hasta el momento ha recibido cuatro propuestas de parte de estudiantes de arquitectura de la UJMD.

Antes de hacer cualquier cambio en el inmueble el diseño de restauración debe de ser aprobado y supervisado por la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural de la Presidencia de la República del Ministerio de Cultura, puesto que la casa es un bien cultural y tiene medidas de protección.

Familia Guirola

La antigua casa que representó el casco urbano de la finca El Paraíso, propiedad de la familia Guirola, fue declarada como bien cultural en septiembre de 2017.

“Cualquier medida de intervención realizada sin el respectivo permiso emitido por parte de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural, se considerará ilegal y podrá ser objeto de las sanciones correspondientes que estipule la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República (Ministerio de Cultura)”, advierte la resolución de patrimonio.

Los daños de la casa son causados, en su mayoría, por el medio ambiente y el estado de abandono en el que ha estado.

Los ventanales son propios del estilo victoriano.

“La lámina no requiere la mayor inversión, el 99 % está en buen estado, pero en madera sí es bastante lo que hay que hacer. En restauración debemos de hacer la misma técnica, usar los mismo materiales, pero también debemos de buscar algo que diferencie el material nuevo del antiguo”, explicó Landaverde.

La casa es solo una prueba más del poder económico y social que la familia Guirola llegó a tener en Santa Tecla y en el país, por ello ahora se está apostando por recuperar el espacio y que este pueda ser usado por la comunidad, según explicó Morán.

Los señores Guirola

“Dicen que a veces se ve un señor, vestido con un traje negro. Siempre lleva puesto un sombrero y usa un bastón. Se ve como esos señores de antes, elegante y de pisto. La gente cree que es uno de los señores Guirola y la mujer su esposa”,

Dina de Quan, de 84 años.

“Queremos que este sea un centro de cultural, un lugar que la comunidad pueda usar y disfrutar. Queremos respetar su valor histórico y que la población lo conozca”, dijo.

¿Serán los señores Guirola?

“¿Dónde están mis padres?”, pregunta una niña de ocho años a personas que viven en los alrededores de la casa de la familia Guirola de la Hacienda El Paraíso, cuando logra tener su atención se da la vuelta y desaparece.

“Es una niña vestida de blanco. Varios dicen que la han visto en la noche caminando alrededor de la casa y siempre pregunta por sus papás. Dicen que es pálida, pálida, así como los muertos”, cuenta Dina de Quan, de 84 años.

Nadie sabe más de la misteriosa niña, se desconoce por qué pregunta por sus padres y cuál es su historia, pero los lugareños de la urbanización El Paraíso, en Santa Tecla, aseguran que ha sido vista en más de una ocasión.

La niña no es la única que deambula por los alrededores de la casa, según los vecinos de El Paraíso.

Aseguran que “los señores Guirola” habitan en la propiedad y cuidan de ella. A veces, cuando la luz de la luna marca las sombras de los árboles, la silueta de una mujer aparece entre las gradas que llevan a la propiedad. Es una mujer alta, delgada y vestida de blanco.

La casa conserva los vitrales originales, funcionaban como entrada de luz y de forma decorativa.

La misteriosa mujer camina a paso lento por la calle principal de la urbanización, sube las gradas que llevan a la casa y recorre el jardín… luego desaparece entre la penumbra de la noche.

“Dicen que a veces se ve un señor, vestido con un traje negro. Siempre lleva puesto un sombrero y usa un bastón. Se ve como esos señores de antes, elegante y de pisto. La  gente cree que es uno de los señores Guirolas y la mujer su esposa”, cuenta doña Dina.

La fachada principal de la casa tiene cinco arcos y seis columnas de concreto con detalles de madera.

Ella vive frente a la zona verde donde está situada la casa y asegura que en más de una ocasión ha escuchado gritos, risas o simple conversaciones en las afueras de la casa, pero nunca ha logrado ver personas.

Sin duda alguna, la historia de la familia Guirola seguirá despertando la curiosidad de los lugareños.

 

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