MAG inicia entrega de semillas de maíz para anticiparse al fenómeno de El Niño
MAG inició la distribución para 10,000 manzanas de maíz y recomienda sembrar entre el 21 y 25 de abril para anticiparse a variaciones climáticas.
Por
Karla Rodas
Publicado el 17 de abril de 2026
El Ministerio de Agricultura y Ganadería inició la entrega de semillas para sembrar 10.000 manzanas de maíz, en coordinación con pequeños y medianos productores. La medida busca adelantar la siembra ante posibles efectos del fenómeno de El Niño. Además, se recomendó sembrar maíz y frijol entre el 21 y 25 de abril, aprovechando la humedad inicial de las lluvias. Esta planificación considera la posible canícula en julio, que podría reducir precipitaciones. Según expertos, hay alta probabilidad de que El Niño se desarrolle en los próximos meses, lo que podría influir en patrones climáticos relevantes para la agricultura.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería inició la entrega de semillas de maíz como parte del Programa de Aumento a la Producción, apostando por fortalecer la siembra nacional frente a posibles efectos del fenómeno de El Niño. El proceso arrancó la noche del jueves 16 de abril, cubriendo las primeras 10.000 manzanas que serán cultivadas en la etapa inicial de lluvias.
La distribución se realiza junto a pequeños y medianos agricultores, quienes participan en esta primera fase productiva. Según lo informado, la siembra combinará métodos manuales y mecanizados para ampliar el alcance en campo durante el arranque del ciclo agrícola.
“De la mano de pequeños y medianos agricultores, aumentaremos la siembra de maíz en esta primera etapa. Sembraremos de forma manual y mecanizada. Queremos anticiparnos a cualquier afectación que pudiera provocar el Niño a finales de julio en adelante según los pronósticos”, señaló el viceministro ad honorem, Óscar Domínguez.
Ventana de siembra definida para aprovechar las lluvias
En paralelo a la entrega de insumos, el Ministerio de Agricultura también estableció un período recomendado para la siembra de granos básicos. Según lo detallado, los productores de maíz y frijol deberían iniciar entre el 21 y el 25 de abril, una ventana definida tras reuniones técnicas con el Ministerio de Medio Ambiente.
De acuerdo con Domínguez, esta recomendación toma en cuenta los pronósticos climáticos para el país y busca que los cultivos aprovechen al máximo la humedad acumulada en el suelo durante las primeras lluvias de la temporada.
Uno de los factores considerados en esta planificación es la posible presencia de una canícula en julio, un fenómeno que se caracteriza por una disminución temporal de las lluvias. Este comportamiento puede incidir en el desarrollo de los cultivos si la siembra no se realiza en el momento adecuado.
Sembrar dentro del período sugerido permitiría que las plantas avancen en su crecimiento antes de esa reducción de precipitaciones, lo que contribuye a disminuir riesgos y mejorar las probabilidades de una cosecha favorable.

El Niño en el contexto climático regional
Las decisiones sobre la siembra también se enmarcan en proyecciones internacionales sobre el comportamiento del clima. Expertos han señalado una alta probabilidad de transición hacia el fenómeno de El Niño durante los próximos meses.
El meteorólogo Philip Klotzbach, de la Universidad Estatal de Colorado, compartió un análisis basado en datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). “La NOAA ha declarado oficialmente que La Niña ha terminado y que ahora estamos en condiciones neutrales. Dan un 90% de probabilidad de El Niño para el pico de la temporada de huracanes atlánticos (agosto-octubre). El Niño suele reducir la actividad de huracanes en el Atlántico mediante aumentos de la cizalladura vertical del viento”, escribió.
Este cambio indica que el Pacífico ecuatorial ha pasado a una fase neutral, con una alta probabilidad de evolucionar hacia El Niño entre agosto y octubre, meses clave en la temporada ciclónica.
El fenómeno está asociado a variaciones en la dinámica atmosférica que pueden influir tanto en la actividad de tormentas como en los patrones de lluvia. Uno de los factores más relevantes es la cizalladura vertical del viento, que dificulta la organización de los sistemas tropicales cuando aumenta.

En términos agrícolas, estas variaciones pueden traducirse en cambios en la distribución de las lluvias. Por ello, la entrega anticipada de semillas y la definición de una ventana de siembra buscan facilitar que los cultivos se establezcan en condiciones iniciales más favorables.
La combinación de distribución de insumos y planificación técnica marca así el inicio del ciclo agrícola, con un enfoque orientado a reducir la exposición a escenarios climáticos variables y acompañar el desarrollo del maíz desde sus primeras etapas.
