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Pacientes sin laringe, la búsqueda en silencio de una segunda oportunidad

Tras la extirpación los pacientes pierden el habla, y muchas veces con ello la posibilidad de aplicar a un trabajo, muchos se aislan , otros llegan a la depresión.

Por Enrique Carranza | Abr 13, 2022- 06:00

Foto EDH/ Yessica Hompanera

Al menos 39 personas fueron laringectomizadas en el hospital Rosales solo entre enero y diciembre de 2020 en el Hospital Rosales, de acuerdo a las cifras del Sistema de Morbimortalidad en Línea (SIMMOW) del Ministerio de Salud, Minsal.

La laringectomía es el tratamiento en los pacientes con cáncer de laringe en “estadios avanzados”, siendo su consecuencia más inmediata y más importante para el paciente la pérdida de la voz.

Lo agravante de esa situación es que los pacientes no cuentan con una opción de rehabilitación en el sistema público de salud de El Salvador y luego de sufrir el impacto físico, emocional, social y laboral por perder el habla por causa de la extirpación de laringe, la mayoría no puede volver a su vida productiva, a consecuencia de estar imposibilitado para hablar.

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A esa operación fueron sometidos el agente de seguridad retirado Juan Molina, de 74 años, el profesor retirado Pedro Montalvo Tobías, de 62, y el agricultor Manuel Zúniga Machado, de 68, quienes hoy mantienen la tenaz lucha por recuperar o al menos llegar lo más cerca posible a la vida que llevaba hasta hace pocos años.

Y esa búsqueda de la rehabilitación los llevó a recibir atención en la Fundación en pro de las personas laringectomizadas en El Salvador (Fundahabla).

La extirpación de laringe

El sonriente exseguridad
Juan, de piel morena e interminable sonrisa, se dedicaba al trabajo de seguridad privada y también a la reparación de llantas, pero todas sus ocupaciones se terminaron en 2020, ese año le fue extirpada la laringe, a causa de un cáncer, eso le hizo perder la voz.

Desde aquel momento él se volvió una persona laringectomizada, término usado para referirse a esos pacientes, y hoy trabaja en la adaptación a su nueva realidad.

Con mucha dificultad Juan, quien vive en Santa Ana, se comunica, los sonidos emitidos por su orificio traqueal habilitado durante la intervención quirúrgica son leves, pero se complementan con los gestos de su rostro y manos.

“Sí, sí, la operación me afectó bastante, la vida es diferente hoy”, refiere Juan.

Si bien han transcurrido dos años desde la extirpación de su laringe, él en este momento aún busca la rehabilitación y poder dominar la voz erigmofónica, con esa intención ha buscado el acompañamiento de Fundahabla.

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La voz erigmofónica, consiste en la inyección (este término es muy importante, inyectar no es tragar aire) de aire en el esófago, esto provoca una vibración de la mucosa del mismo y se traduce en el habla del laringectomizado. El método tiene las ventajas que no requiere de prótesis y es la voz más parecido al antiguo hablar.

La literatura especializada puntualiza que el método holandés es el que mejor trabaja la erigmofonía, ese busca lograr a conversación fluida con este nuevo tipo de voz.

El método consiste en ejecutar las sílabas “plosivas” /P/ /T/ /K/ por ser sonidos que producen una gran cantidad de aire lo que facilita la inyección y la expulsión posterior de la palabra.

Los autores defienden el método por ser el que mayor fluidez da a a la palabra así como la máxima intensidad en erigmofonía.

Foto EDH/ Yessica Hompanera

El incansable profesor Tobías
En igual condición que Juan se encuentra Pedro Montalvo Tobías, un retirado profesor de educación física de 62 años.

Al profesor Tobías, como lo conocen, lo operaron en 2015 y su recuperación muestra avances bastante significativos, es más él ya habla por medio del esófago.

El también entrenador de equipos de fútbol sostiene que “la vida le cambió grandemente después de su operación”, y más aún porque ya no pudo realizar su trabajo.

Desde aquel entonces sus conocimientos solo los imparte en aulas mediante charlas de educación física, tácticas de fútbol, entre otras colaboraciones que brinda en una populosa universidad de Ciudad Delgado.

“Son tres años ya de terapias, poco a poco he dominado la técnica”, comentó a vos pausada y baja.

La actitud del profesor Tobías es en extremo positiva, sonríe, y buscan comunicarse con la mayor naturalidad posible.

Él cree que su condición física lograda con su trabajo le ha permitido avanzar un poco más rápido en su rehabilitación.

Sin embargo, para algunas palabras que le resultan difícil pronunciar, como su apellido, se auxilia de lápiz y papel.

Es más sus ojos brillan al hablar de las diferentes actividades que realizaba en su trabajo, y las que hoy aún mantiene, más si aborda el fútbol como tema de conversación.

“Estuve en un grupo de terapias en el Seguro, pero solo llegaba en esta condición el resto de pacientes llegaba por otro padecimiento, eso me desanimó y ya no continué”, relató el profesor Tobías.

Foto EDH/ Yessica Hompanera

El esforzado agricultor
A Manuel, quien vive en Acajutla, Sonsonate, le extirparon su laringe en diciembre de 2021.
Él aún no domina el habla por medio del esófago, pero se esfuerza para lograrlo.

En sus labios se dibujan las palabras que intenta pronunciar y así se comunica.

Lamenta que desde la intervención quirúrgica no puede hacer más las labores a las que dedicó gran parte de su vida.
Su rostro casi siempre se mantienen serio, pero su actitud es de colaborar en lo que puede.

“Es la primera vez que estoy en terapia”, se lee en sus labios.

Además, confiesa que los ejercicios de mantener y expulsar el aire por medio del esofago son los que más dificultad le traen.

En su viaje hacia las terapias lo acompañan dos familiares, ellas se mantienen siempre atentas a las necesidades de él.

Foto EDH/ Yessica Hompanera

Atención en Fundahabla
Fundahabla ofrece terapia de rehabilitación integral a pacientes laringetomizados, y todo es sin ningún costo.

Una sesión como en la participan Juan, el profesor Tobías y Manuel atiende diferentes aspectos, el objetivo principal es que “aprendan a enfrentar esta nueva etapa de sus vidas”, de acuerdo a la fundadora Violeta Martínez de Palomo.

El taller incluye ejercicios de fisioterapia, atención psicológica y charla inspiracional (no religiosa); además terapia de habla (ejercicios con el esófago) y también se enfoca el emprendedurismo.

“De por sí la enfermedad es grave y tiene un duro desenlace, por lo general cesta encontrar el apoyo para la rehabilitación, pero se vuelve peor cuando es la cabeza de la familia la afectada”, comenta Violeta, quien también es persona laringectomizada.

Sostiene que muchas veces al perder el habla, también malogra el empleo y la posibilidad de volver a encontrar otro.
“Muchos de estos pacientes sufren depresión tras la operación, algunos viven en mala condición, se aislan, no hay quien les enseñe sobre el su propio cuido, en el peor de los casos mueren”, añadió Violeta.

Señaló que en el país hay pocas opciones para rehabilitarse tras la extirpación de la laringe, y Fundahabla es una de ellas.

Los ejercicios de habla parecieran los que más disfrutan los pacientes del lugar, esos incluyen: soplar un vaso de agua por medio de pajillas, inflar vejigas, todos enfocado en el dominio del aire con el esofago.

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